Cartas 91 a 107
Cta 91 A sor María del Sgdo. Corazón
Finales de mayo de 1889
J.M.J.T.
Jesús +
León querido, ¡gracias, gracias...! ¿Qué quieres que te diga el pobre corderito1...?
¿No fuiste tú quien lo educó...? Recuerda aquellos tiempos en los que, sentada en
la silla alta y teniéndome tú en tu regazo, me hablabas del cielo2... Todavía te oigo
decir: «Mira cuánto trabajan los comerciantes para ganar dinero. Y nosotras
podemos amontonar tesoros para el cielo a cada instante sin tantos trabajos; lo
único que tenemos que hacer es recoger diamantes con un RASTRILLO».
[vº] Y yo me iba con el corazón desbordante de alegría y de buenos propósitos...
¡Sin ti, tal vez yo no estaría en el Carmelo...!
Mucho tiempo ha pasado desde aquellas horas felices que vivimos en nuestro dulce
nido... Jesús ha venido a visitarnos... Y nos ha hallado dignas de pasar por el crisol
del sufrimiento...
Antes de mi entrada en el Carmelo, nuestro incomparable decía al entregarme a
Dios: «Quisiera tener algo mejor que ofrecer a Dios». Jesús ha escuchado su
oración: ese algo mejor era ¡él mismo...! ¡Qué alegría por un instante de
sufrimientos...!
Es el Señor quien lo ha hecho..., y el Señor ama a papá incomparablemente más de
lo que le amamos nosotras: Papá es el hijito de Dios; [vºtv] y Dios, para ahorrarle
grandes sufrimientos, ¡quiere que suframos nosotras por él...! ¡A nosotras nos toca
darle las gracias...!
León querido, la vida pasará muy pronto. En el cielo nos dará completamente igual
ver que todas las reliquias de los Buissonnets hayan sido desparramadas3. ¿Qué
importa la tierra...?
Tu hijita, a quien tú educaste...,
Sor Teresa del Niño Jesús de la Santa Faz
nov. carm. ind.
NOTAS Cta 91
1 Sor María del Sagrado Corazón le había escrito: «Unas palabritas para tu pobre
hermana mayor. Sor María de los Angeles me ha dado permiso. Consuélame un
poco. A pesar de todo, mi corazón está muy triste cuando pienso en nuestro
querido papaíto» (LC 112).
2 Cf Ms A 33rº.
3 Estaban comenzando a dispersar el mobiliario de los Buissonnets, ya inútil. Ver
CG p. 484+d.
Cta 92 A María Guérin
J.M.J.T.
Jueves 30 de mayo de 1889
Jesús +
Querida hermanita:
Has hecho bien en escribirme. Lo he comprendido todo... todo, todo, todo1... No
has cometido ni sombra de pecado. Conozco tan bien lo que son esa clase de
tentaciones, que puedo asegurártelo sin temor a equivocarme. Además, Jesús me lo
dice en el fondo del corazón... Hay que despreciar todas esas tentaciones y no
hacerles ningún caso.
¿Quieres que te diga una cosa que me ha dado mucha pena...? Que mi Mariíta
dejara de comulgar... el día de la Ascensión2 y el último día del mes de María...
¡Qué pena tan grande le habrá dado eso a Jesús...!
Muy astuto tiene que ser el demonio para engañar así a un alma3... ¿Pero no ves,
cariño, que ésa es la meta que persigue? Sabe muy bien el pérfido que no puede
hacer pecar a un alma que quiere ser toda de Jesús, [1vº], y por eso sólo intenta
hacérselo creer. Ya es mucho para él llevar la turbación a esa alma; pero su rabia
necesita algo más: quiere privar a Jesús de un tabernáculo amado; y al no poder
entrar él en ese santuario, quiere al menos que se quede vacío y sin dueño... ¿Y qué
será de ese pobre corazón...? Cuando el diablo consigue alejar a un alma de la
sagrada comunión, lo ha ganado todo... ¡Y Jesús llora...!
¡Cariño!, piensa, pues, que Jesús está allí en el sagrario expresamente para ti, para
ti sola, y que arde en deseos de entrar en tu corazón... ¡Anda, no escuches al
demonio, búrlate de él y vete a recibir sin miedo al Jesús de la paz y del amor...!
Pero ya te estoy oyendo decir: «Teresa dice esto porque no sabe..., no sabe que lo
hago muy adrede..., que eso me divierte..., y además no puedo comulgar porque
creo que cometo un sacrilegio, etc. etc. etc.». Sí, tu pobre Teresita lo sabe muy
bien, [2rº] te digo que lo adivina todo, y te asegura que puedes ir sin temor a
recibir a tu único amigo verdadero... También ella ha pasado por el martirio de los
escrúpulos4, pero Jesús le concedió la gracia de comulgar incluso cuando ella creía
haber cometido grandes pecados... Pues bien, te aseguro que ella se convenció de
que ése era el único medio para desembarazarse del demonio, pues cuando él ve
que está perdiendo el tiempo nos deja tranquilos...
No, es IMPOSIBLE que un corazón «que sólo encuentra descanso mirando a un
sagrario» ofenda a Jesús hasta el punto de no poderle recibir. Lo que ofende a
Jesús, lo que hiere su corazón ¡es la falta de confianza...!
Hermanita, ya antes de recibir tu carta presentía tus angustias. Mi corazón estaba
unido a tu corazón. Anoche, en sueños, intentaba consolarte, pero no podía
conseguirlo..., y no seré hoy más afortunada a no ser que Jesús y la Virgen
Santísima vengan a ayudarme. Espero que mi [2vº] deseo se convierta en realidad
y que la Santísima Virgen, el último día de su mes, cure a mi hermanita querida.
Pero para eso, es necesario orar, orar mucho. Si pudieras ponerle una vela a
Nuestra Señora de las Victorias..., ¡tengo tanta confianza en ella...!
Tu corazón está hecho para amar a Jesús, para amarlo apasionadamente. Pídele que
los años más hermosos de tu vida no transcurran entre miedos quiméricos.
No tenemos más que los breves instantes de nuestra vida para amar a Jesús. El
diablo lo sabe muy bien, y por eso procura consumirla en trabajos inútiles...
Hermanita querida, comulga con frecuencia, con mucha frecuencia... Este es el
único remedio si quieres curarte. No en vano ha puesto Jesús esos deseos en tu
alma. (Yo creo que a él le gustaría que pudieses recuperar las dos comuniones que
dejaste, pues así la victoria del demonio sería menor al no haber logrado alejar a
Jesús de tu corazón).
No temas amar demasiado a la Santísima Virgen, nunca la amarás lo suficiente, y
Jesús estará muy contento pues la Virgen es su Madre.
Adiós, hermanita, y perdona este rompecabezas que es mi carta; no puedo volverla
a leer por falta de tiempo. Da un abrazo de mi parte a todos los míos,
[vºtv] Sor Teresa del Niño Jesús
nov. carm. ind.
NOTAS Cta 92
1 He aquí un extracto de la carta de María, que por esas fechas se encontraba en la
Exposición de París: «Vengo a molestarte una vez más, y sé de antemano que no
vas a estar contenta de mí. Pero ¿qué quieres?, sufro tanto que me hace bien volcar
todas mis penas en tu corazón. París no está hecho para curar los escrúpulos, ya no
sé adónde volver la mirada: si huyo de una desnudez, me encuentro con otra, y así
de continuo todo el día. Es para morirse de pena. Me parece que lo hago por
curiosidad, tengo que mirarlo todo, me parece que es por ver el mal. No sé si me
vas a entender: tengo tal lío en la cabeza, que no acierto a desenredarlo. El
demonio no cesa tampoco de recordarme todas esas cosas feas que he visto durante
el día, y ése es otro motivo de tormento. ¿Cómo quieres que comulgue mañana y el
viernes? Me veo obligada a abstenerme, y ésta es la prueba más dura, nunca había
sentido tanto amor a la comunión; pienso que estaría inundada de consuelos, que
me sentiría fortalecida si pudiese tener a Dios dentro de mi corazón; de otro modo,
está tan vacío mi pobre corazón, está lleno de tristeza, nada puede distraerme. ¡Qué
ciudad, París! ¡Cuánto más feliz es uno en nuestra casita de la calle Condorcet!
¿Sabes cuándo me siento más feliz? Cuando estoy en la iglesia. Al menos allí
puedo posar mis ojos en el sagrario, y entonces siento que estoy en mi centro, todo
lo demás no está hecho para mí. Yo no sé cómo la gente puede vivir aquí; para mí
esto es un verdadero infierno» (A Teresa, LC 113, 29 de mayo de 1889).
2 Ese mismo día, 30 de mayo.
3 Cf la documentación sobre el demonio; TrH, pp. 128ss.
4 Cf Ms A 39rº y 44rº.
Cta 93 A María Guérin
J.M.J.T.
Domingo 14 de julio de 1889
Jesús +
Querida hermanita:
Ya que tienes la humildad de pedir consejos a tu Teresita, ésta no te los puede
negar1. Pero como es una pobre novicia sin experiencia, tiene miedo de
equivocarse, y tú misma podrías tener también dudas acerca de lo que ella te dice.
Pero hoy no tengas miedo: la que te envío es la respuesta misma de Jesús. ¡Y qué
feliz me siento al transmitírtela...!
Esta mañana pregunté a nuestra Madre qué debía contestarte acerca de lo que le
dijiste a Celina. Si haces lo que nuestra querida Madre me ha dicho para ti, no
tienes por qué tener miedo a equivocarte, pues Dios ha puesto en su corazón un
profundo conocimiento de las almas y de todas sus miserias. Ella lo sabe todo,
nada se le oculta, conoce perfectamente tu alma.
Y esto es lo que me ha dicho que te diga de parte de Jesús: «Hiciste muy bien en
contárselo todo a Celina; sin embargo, es mejor no hablar de esas cosas, es
preferible no hacerles ningún caso, porque nuestra Madre está segura de que no
pecas».
Bueno, ¿estás ya tranquila...? Me parece que yo, en tu lugar, si me hubiesen dicho
eso, me habría curado del todo y me habría dejado conducir [vº] a ciegas, pues ése
es el único camino para tener paz y sobre todo para agradar a Jesús.
Aun cuando estuvieses segura de haber pecado, no hay peligro alguno de ello, pues
nuestra Madre, que tiene (¡digo yo!) más experiencia que tú, te dice que no pecas...
¡Qué afortunada eres, María, de tener un corazón que sabe amar de esa manera...!
Da gracias a Jesús por haberte dado un don tan precioso y entrégale todo entero tu
corazón. Las criaturas son demasiado pequeñas para llenar el vacío inmenso que
Jesús ha abierto en ti, no les des cabida en tu alma...
Dios no te cogerá en sus lazos, pues estás ya bien aprisionada en ellos...
Sí, es una gran verdad que nuestro afecto no es de la tierra. Es demasiado fuerte
como para eso, y ni la misma muerte será capaz de romperlo...
No te aflijas por no sentir ningún consuelo en tus comuniones. Es una prueba que
hay que soportar con amor. No pierdas ni una sola de las espinas que encuentres a
diario: ¡con una sola de ellas puedes salvar un alma...!
¡Ay, si supieras cuánto se ofende a Dios! ¡Tu alma está tan bien hecha para
consolarle...! ¡Ámale hasta la locura por todos los que no le aman...!
Hermanita, mi pluma, después de su loca carrera, tiene que detenerse. Tengo que
escribir hoy cinco cartas, pero he empezado por mi Mariíta..., ¡la quiero tanto, y
tan poco naturalmente...!
Da un abrazo de mi parte a mis tíos y a mi querida Juana, y diles que les quiero.
Y tú, pequeña preferida de Jesús, ruega para que tu indigna hermanita pueda amar,
si es posible, tanto como tú...
Sor Teresa del Niño Jesús de la Santa Faz
nov. carm.ind.
NOTAS Cta 93
1 María acababa de escribirle: «Hermanita querida, voy a decirte una cosa que va a
gustarte mucho: ya soy mucho menos escrupulosa. Sin embargo, hay un punto en
el que he sido muy atormentada. Fue la víspera de una de mis comuniones. Tenía
miedo, o, mejor, estaba segura de haber cometido mi pecado (me comprendes,
¿no?). Me parecía que no era digna de acercarme a recibir a Dios, y no había
podido encontrar a mamá para comentar con ella mis inquietudes, y entonces se lo
conté todo a Celina. ¿He hecho bien? No lo sé. Siempre he pensado mucho sobre
este tema, temía que ello trajese malos pensamientos a Celina, creía que quizás no
hubiese que contar los propios pecados a todo el mundo, y además, como el Sr.
abate Domin me había prohibido hablar de mis escrúpulos a Juana, ¿no valdría
también esa prohibición para Celina? En fin, Teresa de mi vida, si quieres darme
alguna luz sobre este punto, será un gran peso menos sobre mi conciencia» (LC
114, 10/7/1889).
Cta 94 A Celina
J.M.J.T.
El Carmelo, 14 de julio de 1889
Jesús +
Querida Celina:
Mi alma no te abandona..., ¡sufre el destierro1 contigo...! ¡Ay, cómo cuesta vivir,
seguir en esta tierra de amarguras y de angustias...! Pero mañana..., dentro de nada,
estaremos en el puerto, ¡qué felicidad! ¡Qué maravilloso será contemplar a Jesús
cara a cara por toda la eternidad! ¡Siempre, siempre más amor, siempre alegrías
cada vez más más embriagadoras..., una felicidad sin nubes...!
¿Cómo se las habrá arreglado Jesús para desligar así nuestras almas de todo lo
creado? Sí, nos ha infligido un golpe muy duro, pero es un golpe de amor. Dios es
digno de admiración, pero sobre todo es digno de amor. Amémosle, pues...,
amémoslo lo bastante como para sufrir por él todo lo que él quiera, incluso los
dolores del alma, las arideces, las angustias, las frialdades aparentes... ¡Es gran
amor amar a Jesús sin sentir la dulzura de este amor...! ¡Es un verdadero
martirio...! Pues bien, ¡muramos mártires! Celina, Celina mía, dulce eco de mi
alma, ¿entiendes? Es el martirio ignorado, sólo conocido por Dios, que el ojo de la
criatura no puede descubrir, martirio sin honor, sin [vº] triunfos...
He ahí el amor llevado hasta el heroísmo... Pero un día Dios, agradecido,
exclamará: «Ahora me toca a mí»2 ¿Y qué veremos entonces...? ¿Qué será esa vida
que nunca tendrá fin...? Dios será el alma de nuestra alma..., ¡misterio
insondable...! El ojo del hombre no ha visto la luz increada, su oído no ha
escuchado las incomparables armonías, y su corazón no puede soñar lo que Dios
tiene reservado a los que ama. Y todo esto llegará pronto, sí, pronto. Démonos
prisa en tejer nuestra corona, tendamos la mano para recoger la palma, y si
amamos mucho, si amamos a Jesús con pasión, no será lo bastante cruel como para
dejarnos mucho tiempo en esta tierra de destierro...
Celina, durante los CORTOS INSTANTES QUE nos quedan, no perdamos el
tiempo..., salvemos almas... Las almas se pierden como copos de nieve3, y Jesús
llora, y nosotras pensamos en nuestro dolor sin consolar a nuestro prometido... Sí,
Celina, vivamos para las almas..., seamos apóstoles..., salvemos sobre todo las
almas de los sacerdotes4. Esas almas debieran ser más transparentes que el cristal...
Pero, ¡ay!, ¡cuántos malos sacerdotes, cuántos sacerdotes que no son lo bastante
santos...! Oremos y suframos por ellos, y en el último día Jesús estará agradecido.
¡Nosotras le daremos almas...!
¿Comprendes, Celina, el grito de mi corazón...? Juntas..., siempre juntas.
Celina y Teresa del Niño Jesús de la Santa Faz,
nov. carm. ind.
[vºtv] Sor María del Sagrado Corazón no te puede escribir porque la carta pesaría
demasiado.
NOTAS Cta 94
1 Celina y Leonia se encuentran en La Musse.
2 Cf Cta 57, n. 5.
3 Cf P. d'Argentan, op. cit., t. II, p. 83-84; y CG p. 495+e.
4 Cf Ms A 56rº y 69vº. Es la primera vez que aparece en los escritos de Teresa la
preocupación por los sacerdotes; en la correspondencia de 1889-1890 con Celina
vuelve a aparecer el «leitmotiv»: «Oremos por los sacerdotes» (Cta 94, 96, 101,
108, 122). Cf CG p. 496+g.
Cta 95 A sor Inés de Jesús
Julio-agosto (?) de 1889
J.M.J.T.
Jesús +
Querido cordero, deja que bale un poco tu pobre corderito... ¡El cordero me hizo
mucho bien el domingo...!
Hay sobre todo una frase que fue luminosa para mí. Era ésta: «Callemos la palabra
que pudiera enaltecernos». Es verdad, hay que guardarlo todo para Jesús con
celoso cuidado... Cordero querido, ¡cuánto bien hace trabajar sólo por Jesús,
absolutamente SÓLO por él...! ¡Cómo se llena entonces el corazón y qué ligero se
siente...!
Benoní1 de Jesús, reza por el pobre granito de arena. Que el grano de arena se
mantenga siempre en su lugar, es decir bajo los pies de todos; que nadie piense en
él; que su existencia sea, por decirlo así, ignorada. El grano de arena no desea ser
humillado, eso sería todavía [1vº] demasiado glorioso, pues los demás se sentirían
obligados a ocuparse de él. Tan sólo desea una cosa: ¡ser OLVIDADO, ser tenido
en nada...!2. Pero desea ser visto por Jesús. Si las miradas de las criaturas no
pueden abajarse hasta él, que al menos la Faz ensangrentada de Jesús3 se vuelva
hacia él... No desea más que una mirada, ¡una sola mirada...!
Si a un grano de arena le fuese posible consolar a Jesús, enjugar sus lágrimas4,
¡aquí hay uno que quisiera hacerlo...! Que Jesús tome al pobre grano de arena y lo
esconda en su Faz adorable... Allí el pobre átomo nada tendrá ya que temer, estará
seguro de no volver a pecar...
[2rº] El grano de arena quiere a toda costa salvar almas, y Jesús tiene que
concederle esta gracia... Pequeña Verónica, ¡pide para mí esta gracia a la Faz
luminosa de Jesús...! Sí, la Faz de Jesús luminosa; pero si aun en medio de las
heridas y de las lágrimas es ya tan hermosa, ¿qué será cuando la veamos en el
cielo...?
¡Ah, el cielo..., el cielo...! Sí, para ver un día la Faz de Jesús, para contemplar
eternamente [2vº] la maravillosa belleza de Jesús, el pobre grano de arena desea ser
despreciado en la tierra...
Cordero querido, pide a Jesús que su grano de arena se apresure a salvar muchas
almas en poco tiempo para volar más rápidamente hacia su Faz adorada...
¡Sufro...! Pero la esperanza de la patria me da ánimos: ¡pronto estaremos en el
cielo...! Allí no habrá ya ni día ni noche, sino que la Faz de Jesús hará que reine
una luz sin igual...
Cordero querido, comprende al grano de arena. El no sabe lo que ha dicho esta
noche, pero a buen seguro que no tenía intención de escribir ni una sola palabra de
todo lo que ha garabateado...
NOTAS Cta 95
1 [Teresa escribe «Belloni»: N. del T.,] deformación de Benoní, cf Gen 35, 18.
2 Im I, 2, 3. Cf Ms A 71rº.
3 Cf la estampa que Teresa dará a Celina para su santo (Cta 98).
4 Cf Cta 94 y 98; Ms A 71rº.
Cta 96 A Celina
J.M.J.T.
15 de octubre de 1889
Jesús +
Querida Celina:
¡Si supieras qué hondo le has llegado al corazón de tu Teresa...! Tus macetas1 son
realmente PRECIOSAS, ¡NO SABES cómo me han gustado...!
Celina, tu carta me ha gustado mucho, muchísimo. He sentido hasta qué punto
nuestras almas están hechas para comprenderse, para marchar por el mismo
camino... La vida... Es cierto que, para nosotras, no tiene ya el menor encanto...
Pero me equivoco: es verdad, [1vº] los atractivos del mundo se han desvanecido
para nosotras, pero eso es humo..., y nos queda la realidad. Sí, la vida es un
tesoro..., cada instante es una eternidad, una eternidad de gozo para el cielo2: ¡una
eternidad ver a Dios cara a cara3 y ser una sola cosa con él...! No hay más que
Jesús, todo lo demás no existe... Amémosle, pues hasta la locura, salvémosle
almas.
Sí, Celina, siento que Jesús nos pide a nosotras dos que apaguemos su sed dándole
almas, sobre todo almas de sacerdotes. [2rº] Siento que Jesús quiere que yo te diga
esto, porque nuestra misión es olvidarnos de nosotras mismas, anonadarnos...,
¡somos tan poca cosa...! Y no obstante, Jesús quiere que la salvación de las almas
dependa de nuestros sacrificios y de nuestro amor. Él nos mendiga almas.
¡Comprendamos su mirada!, ¡son tan pocos los que saben comprenderla! Jesús nos
concede la gracia insigne de instruirnos él mismo, de revelarnos una luz
escondida... Celina..., la vida será corta, la eternidad sin fin... Hagamos de nuestra
vida un sacrificio continuado, un martirio de amor, para consolar a [2vº] Jesús. El
no quiere más que una mirada, un suspiro, ¡pero una mirada y un suspiro que sean
sólo para él...! Que todos los instantes de nuestra vida sean sólo para él. Que las
criaturas sólo nos rocen al pasar...
Sólo tenemos que hacer una cosa durante la noche, la única noche de la vida, que
no vendrá más que una vez: amar, amar a Jesús, con todas las fuerzas de nuestro
corazón y salvarle almas para que sea amado... ¡Sí, hacer amar a Jesús! Celina,
¡qué a gusto hablo contigo...! Es como si hablase con mi propia alma... Celina, me
parece que a ti te lo puedo decir todo...
(Gracias de nuevo por tus lindas macetas. El Niño Jesús tiene un aire radiante por
estar tan bien adornado.)
Sor Teresa del Niño Jesús de la Sta. Faz
nov. carm. ind.
NOTAS Cta 96
1 Una macetas para estatua del Niño Jesús.
2 P. d'Argentan, op. cit., II, p. 13.
3 Cf CG I, p. 505+c.
Cta 97 A la señora de Guérin
J.M.J.T.
15 de octubre de 1889
Jesús +
Querida tía:
¡Imposible decirle cómo me emocionaron sus golosinas..! Pido a mi santa patrona
que se lo agradezca ella, colmándola de todos sus dones, lo mismo que a mi tío
querido. Le encomiendo que dé las gracias de mi parte a mis hermanitas Juana y
María por los preciosos ramos de flores y por esas uvas tan deliciosas.
[1vº] He tenido que interrumpir la carta por la llegada de un nuevo regalo: dos
magníficas plantas para el Niño Jesús... Realmente, me siento abrumada, me
sentiría avergonzada si todo eso no fuese para adornar el altar del Niño Jesús. Él,
sin duda alguna, se encargará de pagar la deuda que tengo contraída con mis
queridos parientes. Desconozco el nombre de la persona que hace este atento
regalo al Jesús de Teresa... Si usted la conoce, querida tía, exprésele, por favor, mi
gratitud...
Querida tía, ¡con cuánto fervor pido [2rº] hoy a santa Teresa que le devuelva el
céntuplo de todo lo que hace por nosotras! Celina, en su carta de felicitación, me
habla de todas sus bondades para con ella; me ha llegado muy al alma, pero no me
ha sorprendido, pues conozco todas las delicadezas maternales que usted tiene con
nosotras.
Querida tía, tengo el corazón muy lleno de dulces cosas que quisiera decirle una y
mil veces, pero tengo que dejarla para ir a Vísperas.
Le mando mis mejores besos, lo mismo que a mi tío y a mis cuatro hermanitas1.
Su hijita enormemente agradecida,
Sor Teresa del Niño Jesús
nov. carm. ind.
NOTAS Cta 97
1 Sus dos hermanas, Leonia y Celina, y sus dos primas Guérin.
Cta 98 A Celina
J.M.J.T.
El Carmelo, 22 de octubre de 1889
Jesús +
Mi querida Celina:
¡Si supieras la pena que tengo al pensar que he dejado pasar el 21 sin felicitar el
santo a mi Celina..! ¿Habrá dudado Celina del corazón de su Teresa...? Y sin
embargo, hacía mucho tiempo que pensaba en esa fiesta tan querida; pero la vida
del Carmelo es tan eremítica, que la pobre solitaria nunca sabe en qué día vive...
Celina, este olvido me ha dolido en el alma. Pero, ya ves, pienso que este año Jesús
ha querido que nuestro santo sea el mismo día: ¿no es hoy la octava de santa
Teresa? Sí, Celina, santa Teresa es también tu patrona, pues tú eres ya su hija
querida... ¿Sabes una cosa? Esta pena que tengo hoy, yo la miro como algo
dispuesto por Jesús. Porque él se complace en sembrar así de pequeñas penas
nuestra vida...
Te envío una hermosa estampa de la Santa Faz que nuestra querida Madre me dio
hace algún tiempo. Creo que le cuadra tan bien a María de la Santa Faz1, [vº] que
no puedo guardarla para mí. Hace ya mucho tiempo que pensaba regalársela a mi
Celina..., a mi Celina del alma... Que María de la Santa Faz sea otra Verónica que
enjugue toda la sangre y las lágrimas de Jesús, su único amado; que le gane almas,
sobre todo las almas que ella ama2; que se empeñe con toda el alma en desafiar a
los soldados, es decir al mundo, para llegar hasta Él... ¡Qué feliz será cuando un
día pueda contemplar en la gloria la bebida misteriosa con que habrá apagado la
sed de su Prometido celestial, cuando vea que sus labios, antes resecos, se abren
para decirle la palabra única y eterna del amor..., el gracias que no tendrá fin...!
Hasta pronto, pequeña Verónica del alma. Mañana, sin duda, el Amado nos pedirá
un nuevo sacrificio, un nuevo alivio para su sed. Pero ¿qué importa? Muramos con
él...
Felicidades, Celina querida...
Tu pobre hermanita,
Teresa del Niño Jesús de la Santa Faz
nov. carm. ind.
[vºtv] No te olvides de coger una florecita-Celina3, es mi corazón quien te la
ofrece...
NOTAS Cta 98
1 Nombre dado espontáneamente por Teresa a Celina. Cf Cta 149, 174 y 183; Or
12, infra, n. 1.
2 Las almas de los sacerdotes.
3 El áster, que florece en octubre. Cf Cta 124 y 132.
Cta 99 A la señora de Guérin
J.M.J.T.
El Carmelo, 18 nov. de 1889
¡Jesús...!
Querida tiíta:
¡Cómo pasa el tiempo...! Hace ya dos años que le enviaba desde Roma mi
felicitación para su santo1, y sin embargo me parece que fue ayer.
Durante estos dos años han pasado muchas cosas y Dios me ha concedido grandes
gracias... También nos ha visitado con su cruz, [1vº], y al mismo tiempo nos ha
revelado toda la ternura que había encerrado en el corazón de nuestra querida tía...
¡Cuántos recuerdos para mí en esta fecha del 19 de noviembre! ¡Qué alegría
cuando veía llegar ese momento...! Y con la misma alegría de siempre, vengo hoy
a decirle una vez más a mi tía querida todos los votos que formulo para ella. Pero
digo mal: no voy a perder el tiempo enumerándolos, pues creo que un volumen
entero [2rº] no me bastaría...
¡Si supiese, querida tiíta, cuánto va a rezar por usted esta su hija el día de su santo!
Pero soy tan imperfecta, que no creo que mis pobres oraciones tengan mucho
valor; pero hay mendigos que, a fuerza de importunar, consiguen los que desean.
Yo haré como ellos, y Dios no podrá despedirme con las manos vacías...
Están dando las cuatro y tengo que dejarla, mi [2vº] querida tiíta, pero le aseguro
que mi corazón se queda junto a usted.
Le pido, querida tiíta, que dé mis saludos a la señora Fournet2, pues no olvido que
también es su santo. Ni que decir tiene que abrazo con todo el corazón a mi
querido tío y a mis queridas hermanitas.
Para usted, querida tía, le mando el mejor beso del corazón de la menor de sus siete
hijitas,
Sor Teresa del Niño Jesús
nov. carm. ind.
NOTAS Cta 99
1 Cta 32.
2 Madre de la señora de Guérin.
Cta 100 A los señores Guérin
J.M.J.T.
30 de diciembre de 1889
Jesús +
Queridos tíos:
También vuestro benjamín quiere felicitaros, a su vez, el año nuevo... Igual que
cada día tiene su última hora, así también cada año ve llegar su última noche. Y en
la noche de este año me [1vº] siento llevada a echar una mirada sobre el pasado y
sobre el futuro.
Mirando al tiempo que acaba de pasar, creo que tengo que dar gracias a Dios, pues
si su mano nos ha presentado un cáliz de amargura, su corazón divino ha sabido
sostenernos en la prueba y nos ha dada la fuerza necesaria para beber su cáliz hasta
las heces... ¿Qué nos reserva para el año que va a empezar...? No me es dado
penetrar este misterio, pero pido [2rº] a Dios que recompense al ciento por uno a
mis familiares queridos por todas las conmovedoras bondades que tienen con
nosotras...
El primer día del año es para mí todo un mundo de recuerdos... Aún veo a papá
llenándonos de caricias... ¡Era tan bueno...! ¿Pero a qué evocar esos recuerdos?
Nuestro padre querido ha recibido ya la recompensa de sus virtudes: Dios le ha
enviado una prueba digna de él.
Están dando las nueve, [2vº] y tengo que terminar esta carta sin haber dicho nada
de lo que hubiera debido. Espero que mis queridos parientes perdonarán a su
Teresita, y sobre todo que sabrán disculpar su letra, que no hay quien la lea...
¡Feliz Año Nuevo a mis queridas hermanitas...! Sobre todo, que María se ponga
buena muy pronto. Me enfadaré con ella si la GRIPE le impide venir a vernos...
Adiós, queridos tíos, su hijita les desea un feliz Año Nuevo y les abraza con todo su
corazón,
Sor Teresa del Niño Jesús
nov. carm. ind.
Cta 101 A Celina
J.M.J.T.
31 de diciembre de 1889
Querida Celina:
¡Mi último adiós de este año va a ser para ti...! ¡Dentro de unas horas habrá pasado
ya para siempre..., pertenecerá a la eternidad...!
Como mi Celina ya está acostada1, me toca a mí ir a su encuentro para desearle un
feliz Año Nuevo...
¿Te acuerdas de otros tiempos...? [1vº] El año que acaba de pasar ha sido bueno; sí,
ha sido un año precioso para el cielo. ¡Ojalá que el que le sigue se le pueda
parecer...!
Celina, no me extraña verte en la cama después de un año así. Al final de un día
como ése, ¡hay mucho de qué descansar...! ¿Me comprendes...? ¡¡¡Tal vez el año
que va a comenzar sea el último!!! ¡Aprovechémonos, aprovechemos sus [2rº] más
breves momentos, hagamos como los avaros, vivamos celosas de los más pequeños
detalles por el Amado...!
Nuestro último día del año es muy triste esta vez... Con el corazón lleno de
recuerdos, quiero velar a la espera de la media noche... Lo evoco todo... Ahora
somos huérfanas2, pero podemos decir con amor: «Padre nuestro, que estás en el
cielo»3. ¡Sí, nos queda todavía el único todo de nuestras almas...!
[2vº] ¡Un año más que ha pasado...! ¡Celina!, ha pasado, pasado, y ya no volverá
más. Como ha pasado este año pasará también nuestra vida, y pronto podremos
decir también de ella: «Ha pasado». ¡No perdamos el tiempo, pronto la eternidad
brillará para nosotras...!
Celina, si quieres, convirtamos almas. ¡Tenemos que forjar este año muchos
sacerdotes que sepan amar a Jesús...!, ¡que le toquen con la misma delicadeza con
que le tocaba María en la cuna...!3.
Tu hermanita,
Sor Teresa del Niño Jesús de la Santa Faz
nov. carm. ind.
[2vºtv] Deseo también un feliz año nuevo a Loló4, pero creo que la veré... [1rºtv]
Da un montón de gracias a mis tíos y diles que sus regalos me han llegado muy a
lo hondo del alma. Dales también muchas gracias a Juana y a María, que son
realmente demasiado bondadosas.
NOTAS Cta 101
1 Teresa escribe después de Maitines, antes de la hora santa, de once a doce de la
noche, que las carmelitas pasaban ante el sagrario la víspera del primer día del año.
2 Ya apenas existe posibilidad de comunicación entre el señor Martin y sus hijas,
debido a su estado mental.
3 Cf Prière à Jésus Prêtre et Hostie, de Th. Durnerin (CG pp. 516s); véase
también RP 2, 7vº y Or 8.
4 Leonia.
Cta 102 A Celina
27 de abril de 1890
J.M.J.T.
Jesús +
Querida Celina:
Yo que me las prometía felices con la idea de escribirte una larga carta para tus 21
años, apenas tengo unos momentos para ello...
Celina, ¿pensabas que tu Teresa podía olvidarse del 28 de abril...? Celina, mi
corazón está lleno de recuerdos..., me parece que hace siglos que te quiero y sin
embargo aún no hace 21 años... Pero ahora tengo la eternidad por delante...
Celina, la lira de mi corazón cantará para ti el 28, tu nombre resonará
repetidamente en los oídos de mi Jesús... Y ya que nuestro corazón es SOLO UNO,
¡démoselo todo entero a Jesús! Tenemos que caminar siempre juntas, ¡pues Jesús
no puede habitar en medio corazón...! Pídele que tu Teresa no se quede atrás...
[vº] Al ver la estampa de la Santa Faz1, los ojos se me han llenado de lágrimas, ¿no
es ésa la imagen de nuestra familia? Sí, nuestra imagen es un ramo de lirios, y el
Lirio sin nombre2 está en medio, y está como rey, y nos hace compartir los honores
de su realeza. Su sangre divina rocía nuestras corolas, y sus espinas, al
desgarrarnos, exhalan el perfume de nuestro amor.
Adiós, Celina, vienen a interrumpir nuestra charla. Compréndelo todo.
Teresa
NOTAS Cta 102
2 Una miniatura en pergamino, pintada por sor Inés a petición de Celina: un lienzo
de la Verónica sostenido por una rama de nueve lirios.
2 Jesús.
Cta 103 A sor Inés de Jesús
4 (?) de mayo de 1890
J.M.J.T.
Jesús +
Corderito querido, mi corazón te sigue a la soledad1. ¿Sabes, «alondra ligera», que
tienes un hilo atado a tu pata y que, por alto que subas, tendrás que arrastrar tu
carga...? Pero un grano de arena no pesa mucho, y, además, será más ligero si así
se lo pides a Jesús...
¡Y cómo desea ser reducido a la nada, ser ignorado por todas las criaturas! El
pobrecito no desea ya nada, nada más que el OLVIDO...2; ni siquiera el desprecio o
las injurias, pues eso sería demasiado glorioso para un grano de arena. Si lo
despreciasen, tendrían que verlo. [vº] ¡Pero el OLVIDO...! Sí, deseo ser olvidada, y
no sólo por las criaturas sino también por mí misma. Quisiera ser reducida a la
nada de tal modo, que no tuviera ya ningún deseo... La gloria de mi Jesús, ¡sólo
eso! La mía, a él se la entrego. Y si parece olvidarme, pues bien, es muy libre de
hacerlo, pues yo ya no soy mía sino suya... ¡Antes se cansará él de hacerme esperar
que yo de esperarlo a él3...!
Cordero querido, ¿me comprendes...? Compréndelo todo, incluso lo que no logra
expresar mi corazón. Tú, que eres una antorcha luminosa que Jesús me ha dado
para alumbrar mis pasos por los senderos tenebrosos del exilio, compadécete [vºtv]
de mi debilidad y escóndeme bajo tu velo4 para que participe de tu luz... Dile a
Jesús que me mire, que sus dondiegos5 penetren con sus rayos luminosos el
corazón del grano de arena. Y, si no es demasiado, pídele también que la Flor de
las flores entreabra su corola y que el sonido melodioso que sale de ella haga vibrar
en mi corazón sus misteriosas enseñanzas...
Cordero querido, ¡no olvides al grano de arena...!
NOTAS Cta 103
1 Sor Inés de Jesús está haciendo desde el 1 de mayo unos ejercicios espirituales de
diez días.
2 Cf Cta 95 y Or 2.
3 Probable alusión al aplazamiento de la profesión de Teresa.
4 Cf Cta 56, n.1.
5 «Belle de nuit», escribe Teresa, aludiendo a los ojos divinos de Jesús.
«Dondiego: Planta exótica de la familia de las nictagináceas ... Es originaria del
Perú y se cultiva en nuestros jardines por la abundancia de sus fragantes flores, que
se abren al anochecer y se cierran al salir el Sol» (Dicc. de la Lengua Española, de
la Real Academia). N. del T.
Cta 104 A sor Inés de Jesús (Fragmentos1)
5-6 de mayo de 1890
J.M.J.T.
Gracias por tu carta2. ¡Sí, gracias...!
[rº] No me sorprende que no tengas consuelo, pues Jesús es tan poco consolado
que es feliz al encontrar un alma en la que pueda descansar sin cumplidos...
¡Qué orgullosa me siento de ser tu hermana! Y también tu hijita, ya que fuiste tú
quien me enseñó a amar a Jesús y a buscarlo sólo a él.
[rº] (...) y a menospreciar a todas las criaturas...
De Celina no sé más que tú, e incluso menos, pues no sabía que lo está pasando
mal3; si no es en (...) [vº] molesto. Celina nos habló de nuestro pobre papaíto y ha
señalado que es
(...)
nos (...) de Juana. Nos dijo también que rezáramos mucho por Leonia, pues lo está
pasando mal a causa de su enfermedad4; creo que a mi tío le parece peligroso pues
lo tiene hinchado todo alrededor.
Celina nos ha hablado de nuestro pobre papaíto, e indica que fue el sábado, día de
la Invención de la Santa Cruz, cuando también nosotras encontramos nuestra cruz.
Leonia estaba allí. Espera obtener la curación en la Santa Faz5 o en Lourdes. Bajará
a la piscina. ¡Pobre Leonia! Fue muy buena: quería privarse de venir al locutorio
por complacer a Celina. .. Como tocaron a Vísperas, me marché. No sé cuándo
llegarán a Tours, pero creo que la semana que viene estarán en Lourdes. Hay que
escribir el lunes o el martes antes del mediodía para que la carta llegue el sábado.
¡Ah, qué destierro es la tierra...! No debemos buscar en ella apoyo alguno fuera de
Jesús, pues sólo él es inmutable. ¡Qué dicha pensar que él no puede cambiar...!
¡Qué alegría para nuestro corazón pensar que nuestra familia ama tan tiernamente a
Jesús! Ese pensamiento me produce siempre gran consuelo: ¿no es nuestra familia
una familia virginal, una familia de lirios...6? Pídele a Jesús que el más pequeño,
que el último de todos, no sea el último en amarlo con toda su capacidad de amor...
NOTAS Cta 104
1 Sólo quedan algunos fragmentos autógrafos de este billete. El resto del texto ha
sido establecido de acuerdo a la Copia del Proceso de los Escritos y a la edición de
1948; cf CG p. 528s, notas a, d, e, h.
2 He aquí el texto completo de ese billete: «Mi querido granito de arena, ¡no digas
que yo soy tu antorcha! ¡Si supieses qué tinieblas! Pide mucho por mí, no me
encuentro turbada, sino ¡sin un solo rayo de luz! Es como un cielo sin tormentas,
sin relámpagos, pero cubierto de nubes... ¡Ni una estrella! ¿Y sabes lo que es un
cielo sin estrellas?
«En el pie de la Cruz del P. Faber he leído que Nuestro Señor, la noche de la
Pasión, fue tan maltratado por sus enemigos, que, sobre todo, las bofetadas que
recibió fueron tan violentas, que luego le costaba trabajo abrir sus bellos ojos de lo
dolorosa que le resultaba la luz del día... Granito de arena, en este amargo detalle
encuentro yo un poco de consuelo: si nada brillante puede dar en los ojos
lastimados de Jesús sin hacerlo sufrir, podrá muy bien pasearse por entre mis
tinieblas sin demasiado sufrimiento... Querido granito de arena, tú estás muy cerca
de mí; recordémonos las dos que en la tierra no puede haber más que sufrimiento
para los que aman y buscan ardientemente el dulce Rostro de Jesús sufriente... ¡No
seamos tan cobardes que queramos gozar llevando un amor tan grande en el
corazón...!
«Pero, Dios mío, ¡qué dulce será la Patria después de este destierro de luchas y de
lágrimas! ¡Qué felicidad nos aguarda! ¡Qué esperanza la nuestra! ¡Contemplar la
gran Visión de la eternidad iluminada, no por las antorchas de este mundo, sino por
el Cordero divino!
«Dame noticias de Celina. Nuestra Madre me dice que está sufriendo mucho. Y el
itinerario del viaje. ¿Qué día llegan a Lourdes? ¿Y a la Santa Faz? ¿No es
mañana?» (De sor Inés, LC 127, 5/5/1890).
3 Celina presenta algunos problemas cardíacos.
4 Sin duda el eccema que Leonia padece desde la infancia.
5 En el Oratorio de la Santa Faz, en Tours.
6 Cf Cta 102, n. 1; Ms A 3vº/4rº.
Cta 105 A Celina
10 de mayo de 1890
J.M.J.T.
Jesús +
Querida Celina:
¿Estás contenta del viaje...? Espero que la Santísima Virgen te colme de sus
gracias; si no son gracias de consuelo, serán sin duda gracias de luz... ¡Y la Santa
Faz1...! ¿Sabes, Celina, que es una gracia muy grande el visitar todos esos lugares
benditos...? Mi corazón querría seguirte [1vº] a todas partes, pero, ¡ay!, no conozco
el itinerario del viaje; incluso pensaba que no estaríais en Lourdes hasta la semana
que viene.
Celina, debes disfrutar mucho contemplando la hermosura de la naturaleza, las
montañas..., los ríos plateados, ¡todo eso es tan grandioso, tan a propósito para
elevar nuestras almas...! ¡Sí, hermanita querida!, despeguémonos de la tierra,
volemos a la montaña del amor donde se encuentra el hermoso Lirio de nuestras
almas... ¡Despeguémonos [2rº] de los consuelos de Jesús para adherirnos sólo a
Él...!
¿Y la Santísima Virgen? Celina, escóndete a la sombra de su manto virginal para
que ella te virginice... ¡Es tan blanca y tan hermosa la pureza...! ¡Dichosos los
corazones puros, porque ellos verán a Dios...! Sí, le verán incluso en la tierra,
donde nada es puro, pero donde todas las criaturas se vuelven límpidas cuando se
las mira a través de la Faz del más bello y más blanco de los lirios2...
[2vº] Celina, los corazones puros están a veces rodeados de espinas..., viven con
frecuencia en tinieblas. Entonces esos lirios creen haber perdido su blancura,
piensan que las espinas que los rodean han llegado a desgarrar su corola...
¿Entiendes, Celina...? Los lirios entre espinas son los predilectos de Jesús, ¡en
medio de ellos encuentra él sus delicias...! ¡Dichoso el que ha sido hallado digno
de sufrir la tentación!
T. del Niño Jesús de la santa Faz
nov. carm. ind.
[2vºtv] Hubiera querido escribir a mi querida Leonia, pero me es imposible por
falta de tiempo. Dile que rezo mucho por ella y que pienso mucho en mi madrina
querida3. Pensaba escribir también a Mariíta, pero no puedo; pido mucho a la
Santísima Virgen que haga de ella un pequeño lirio que piense mucho en Jesús y se
abandone, con todas sus miserias, en manos de la obediencia4... No me olvido de
mi Juana...
[1rºtv] No hemos recibido nada del Canadá5. Sor Inés de Jesús no puede escribir,
debido a su retiro.
Si no has comprado nada para nuestra Madre, podrías traerle una Virgen de
Lourdes sin pintar, de 4 ó 5 francos.
NOTAS Cta 105
1 En Tours.
2 Alusión a la estampa mencionada en Cta 102.
3 Madrina de confirmación, cf Ms A 37rº.
4 Alusión a los escrúpulos de María Guérin. Cf Cta 92 y 93.
5 Del P. Pichon.
Cta 106 A sor Inés de Jesús
10 de mayo de 1890
J.M.J.T.
Jesús +
Cordero querido, un día más1 y volverás a luchar en la llanura... Y el pobre
corderito volverá a encontrar por fin a su mamá...
¡Qué feliz soy de estar para siempre prisionera en el Carmelo!2.No tengo ganas de
ir a Lourdes para tener éxtasis, [vº] ¡prefiero «la monotonía del sacrificio»! ¡Qué
dicha estar tan bien escondida que nadie piense en ti..., ser desconocida incluso de
las personas que viven con nosotras...!
Cordero querido, ¡cuántas gracias doy a Jesús por haberme puesto en tus manos,
por hacer que tú comprendas tan bien a mi alma...! No acierto a decirte todo lo que
pienso. ¡Ah, el CIELO! Allí, una sola [vºtv] mirada, ¡y todo estará dicho y
comprendido...!
El silencio. Ese es el único lenguaje que puede decirte todo lo que pasa dentro de
mi alma...
NOTAS Cta 106
1 Sor Inés salía de ejercicios en la mañana del 12 de mayo.
2 Cf Ms A 58rº, 67rº, 81vº; PN 18, 32; Cta 201; Or 17.
Cta 107 A Celina
19-20 de mayo de 1890
J.M.J.T.
Mayo de 1890
Jesús +
Celinita querida:
Me han encargado que te escriba unas letras para decirte que no vengas a darnos
noticias de papá durante el retiro de Pentecostés. Si pudieras escribirnos unas
letras, sería un lindo detalle, y luego podrías venir [1vº] a vernos el lunes1.
Celina querida, me alegro mucho de que me hayan encomendado esta misión, pues
necesito decirte que creo que Dios te ama enormemente y te trata como a una
privilegiada... Sí, realmente puedes decir que tu recompensa es grande en el cielo,
pues está escrito: «Dichosos vosotros cuando os persigan y os calumnien de
cualquier modo». [2rº] Así que alégrate y salta de alegría...
Celina, ¡qué privilegio ser desconocida en la tierra...! Los pensamientos de Dios no
son nuestros pensamientos. Si lo fuesen, toda nuestra vida sólo sería un himno de
gratitud...
Celina, ¿crees que santa Teresa recibió más gracias que tú...? Yo no te diría [2vº]
que te fijaras en su santidad seráfica, sino que ¡seas perfecta como tu Padre
celestial es perfecto2...! Sí, Celina, nuestros deseos infinitos3 no son sueños ni
quimeras, ya que Jesús mismo nos ha dado este mandamiento4...
Celina, ¿no te parece que ya no nos queda nada en la tierra? Jesús quiere hacernos
beber su cáliz hasta las heces dejando a nuestro padre querido allá abajo. No le
neguemos nada. ¡Tiene tanta necesidad de amor y está tan sediento, que espera de
nosotras esa gota de agua que pueda refrescarlo...! Demos sin medida, [2vºtv] un
día él dirá: «Ahora me toca a mí»5.
Dale muchísimas gracias a mi querida Mariíta por su precioso ramo de rosas; dile
que se lo ofrezco a Jesús de su parte y que a cambio le pido que adorne su alma
con tantas virtudes como capullos de rosas hay en él...
Tu hermanita,
Teresa del Niño Jesús de la Santa Faz
nov. carm. ind.
NOTAS Cta 107
1 El 26 de mayo.
2 Cf Im I, 17, Réflexions.
3 Cf RP 2, 6vº; Or 6.
4 Cf CG p. 533s.
5 Cf Cta 57, n. 5.