Cartas 29 a 52
Cta 29 A Leonia
23-30 (?) de octubre de 1887
Querida hermanita:
No sé cómo decirte cuánto me ha gustado tu carta. Gracias por haberme felicitado
tan puntualmente para mi santo. Hubiera querido escribirte enseguida, pero ahora
estamos tan ocupadas1 que me ha sido imposible hacerlo. Celina no puede
escribirte porque tiene mucho que hacer, pero eso no le impide pensar en su
hermanita a quien tanto quiere; me encarga que te mande un abrazo.
Me dices en tu carta que ruegue a la beata Margarita María para que te alcance la
gracia de ser una santa salesa. No dejo de hacerlo ni un solo día.
Gracias por avisarme de que me preocupe por mi precioso Niño Jesús. No está
abandonado, está tan nuevo como cuando [vº] tú lo dejaste. He besado por ti su
piececito, y su manita parecía bendecirte desde lejos.
Hermanita querida, tengo muchas cosas que decirte, pero2
Cta 29
1 Con los preparativos del viaje a Roma.
2 Borrador sin terminar.
Cta 30 A sor Inés de Jesús y sor María del Sagrado Corazón
6 de noviembre de 1887
París, Hotel de Mulhouse
Queridas hermanitas:
Celina no quiso que os escribiese ayer; sin embargo, no quiero que recibáis carta
suya sin unas letras de vuestra Teresita. Ya veo que tengo una auténtica letra de
gato, mas espero que no me [1vº] riñáis, pues estoy muy muy cansada, todo da
vueltas a mi alrededor.
Mañana ya no estaremos en Francia. No salgo de mi asombro ante todo lo que veo.
En París hemos visto cosas muy hermosas, pero nada de eso da la felicidad. Celina
os contará, si quiere, las maravillas de París; yo sólo os sé decir que pienso
muchísimo en vosotras y que todas las maravillas de París no cautivan en manera
alguna mi corazón.
[2rº] Me parezco un poco a mi querida madrina, siempre tengo miedo a verme
atropellada1, me veo continuamente rodeada de coches... Queridas hermanitas,
ninguna de las cosas tan bellas que veo me da la felicidad, y no la tendré hasta que
no esté donde vosotras estáis ya...
Me he sentido muy feliz en Nuestra Señora de las Victorias2; recé mucho por
vosotras y por mi querida Madre.
Quisiera escribir a mis primitas, pero [2vº] otra vez será, pues tengo que escribir
todavía a Leonia. ¡Pobre Leonia! ¿Qué es de ella? Decidles, por favor3, que las
recuerdo mucho. En el Sagrado Corazón de Montmartre he pedido la gracia para
Juana. Creo que ella lo entenderá. No os olvidéis tampoco de mi tío y mi querida
tía.
Adiós, QUERIDA madrina y QUERIDA confidente4. Rogad por vuestra Teresita.
Espero que tengáis en cuenta que estoy escribiendo esta carta por la noche y muy
cansada; la verdad es que, si no, [2 vºtv], no me atrevería a enviárosla.
Un abrazo de mi parte a mi querida Madre.
NOTAS Cta 30
1 Alusión a tres cortas estancias de María en París.
2 Cf Ms A 56vº. La familia Martin tenía especial devoción a este santuario desde
hacía mucho tiempo.
3 A sus primas Juana y María Guérin.
4 Sor Inés de Jesús.
Cta 31 A María Guérin
10 de noviembre de 1887
Venecia, jueves 10, noche
Querida Mariíta:
Por fin tengo un momento para poder escribirte; esta noche no saldremos de paseo,
prefiero descansar un poco a tu lado.
Dile, por favor, a mi querida tía que no puede imaginarse cómo me ha
EMOCIONADO su carta; [1vº] quisiera escribirle para darle las gracias, pero
espero que sabrá disculpar a su hijita y adivinará lo que quiere decirle mi corazón.
Además, tengo muy poquito tiempo, porque Celina no quiere que me acueste tarde.
No puedes hacerte una idea, querida hermanita, de todo lo que estamos viendo; es
realmente maravilloso, nunca me habría imaginado que veríamos cosas tan bellas.
Y son tantas, que tengo que renunciar a contártelas; lo haré mucho mejor cuando
esté [2rº] en mi querido Lisieux, al que todas las bellezas de Italia no podrán
hacerme olvidar.
Querida hermanita, ¿cómo te encuentras, qué tal estáis todos? Espero que bien.
¿Estás tan alegre como cuando nos fuimos?
¡Si supieras, María, lo mucho que os recuerdo a todos! En las preciosas iglesias
que visitamos no os olvido. Me he acordado también de vosotros ante las
maravillas de la naturaleza, junto a aquellas montañas de Suiza que atravesamos1.
¡Qué bien se ora allí! Se siente que Dios está cerca.
¡Qué pequeña me veía ante aquellas montañas gigantescas!
[2vº] Este país de Italia es muy bonito, y ahora estamos gozando de su hermoso
cielo azul. ¡Esta tarde hemos visitado en góndola los monumentos de Venecia!
¡Fue algo de ensueño2!
Me resulta muy divertido oír hablar a nuestro alrededor el italiano. Es una lengua
muy bella y muy armoniosa. En el hotel me llaman «Signorella»; pero no entiendo
más que esta palabra, que quiere decir «señorita».
Quisiera escribir con más frecuencia, pero es increíble lo llenas que están nuestras
jornadas; sólo queda tiempo para escribir de noche, muy tarde.
Estoy totalmente avergonzada de mi carta, pues la he escrito a toda prisa y las
ideas van deshilvanadas. [2vºtv] Veo que aún no he empezado a decirte lo que
hubiera querido. ¡Tengo tantas cosas que contarte y tantas que preguntarte...! Por
las ganas, continuaría un buen rato todavía, pero Celina no me dejaría terminar; me
ha obligado a darme prisa.
Dale las gracias a nuestro tío por las amables letritas que nos ha enviado y que nos
han gustado mucho a todos. Dale un abrazo muy FUERTE de mi parte. Y no
olvides a mi Juanita, me acuerdo mucho de ella.
[2vºtv] Adiós, mi querida hermanita. Acuérdate alguna vez de tu Teresita, que
tanto se acuerda de ti. (Ya sabes que no he olvidado lo que hiciste por mí un
domingo).
Tu Teresita
Papá sigue bien; os manda a todos muchos recuerdos... P.C.T.3. Saludos a María4 y
a Marcelina5...
NOTAS Cta 31
1 Cf Ms A 57vº.
2 Estos son, según Celina, los lugares que visitaron los Martin: Plaza e Iglesia de
San Marcos, Palacio de los Duces, Palacio de los Chambord, vidriería, fábrica de
encaje en la que trabajaban 5.000 obreros, Iglesia de Santa María de los
Franciscanos, con mausoleos de Canova y de Titien, iglesia de los dominicos,
iglesia de los carmelitas junto a la estación, etc. - Con la perspectiva que da el
tiempo, Teresa parece conservar de Venecia una impresión de tristeza: cf Ms A
59rº.
3 Léase, seguramente: P.D., ¿o quizás: «Para Celina y Teresa»?
4 La criada de los Buissonnets (no se consigna el apellido).
5 Marcelina Husé, criada de los Guérin. Cf Cta 120.
Cta 31 B A María Guérin
14 de noviembre de 1887
[1rºtv] Lunes 14.
Querida hermanita:
Ya ves la fecha de mi carta1. Creía que Celina la había enviado hace tiempo, y
creía que ya la habrías recibido... Verdaderamente, vas a creer que te tengo
olvidada.
¡Si vieras, hermanita, cómo me ha gustado tu carta! He vuelto a encontrar en ella a
mi Mariíta...
GRACIAS... Y adiós... Te mando esa vieja carta; piensa que tenía que haber salido
hace cuatro días.
NOTAS Cta 31 B
1 Teresa prosigue y completa la carta que empezó en Venecia el 10 de noviembre.
Cf 31 A.
Cta 32 A la señora de Guérin
14 de noviembre de 1887
Lunes, 14 noche
Querida tiíta:
¡Si supiera lo feliz que se sentiría su hijita si pudiese estar a su lado para felicitarle
su santo1! Pero como no tiene esa dicha, quiere al menos que una palabrita de su
corazón vaya a través de los mares2 para reemplazarla. ¡Pobre palabrita, qué
insuficiente va a [1vº] ser para decirle a mi tía querida todo el cariño que le tengo!
¡Cómo nos hemos alegrado esta mañana al recibir sus entrañables cartas! ¡Si
supiera, tía, qué buena me parece usted...!
Hemos recibido todas las cartas del Carmelo, ni una sola se ha perdido. Haré lo que
Paulina me dice en su carta (Hotel de Milán). No sé cómo me las arreglaré para
hablar al Papa. La verdad es que, si Dios no se encarga de todo, no sé cómo lo
haré. Pero tengo una confianza tan grande en él, que no podrá [2rº] abandonarme;
lo dejo todo en sus manos.
Todavía no sabemos el día de la audiencia. Parece que, para poder hablar a todos,
el Santo Padre pasa por delante de los fieles, pero no creo que se detenga. No
obstante, yo estoy totalmente decidida a hablarle, pues antes de que Paulina me
escribiese, ya pensaba hacerlo; pero me decía a mí misma que, si Dios quería que
le hablase al Papa, él me lo haría saber...
Querida tía, quisiera que usted pudiese leer en mi corazón: allí vería mucho mejor
que en mi carta todo lo que le deseo para su santo. [2vº] Estoy lejos, muy lejos,
querida tiíta, pero es increíble cuán cerca de usted me parece estar esta noche.
Quisiera decirle cuánto la quiero y cómo me acuerdo de usted. Mas hay cosas que
no pueden decirse, que sólo pueden adivinarse...
Querida tía, le ruego le dé las gracias a mi querida Mariíta por su preciosa y tan
CARIÑOSA carta, que me ha gustado muchísimo. Gracias también a mi
QUERIDA Juanita por acordarse de su hermanita.
Adiós, querida tía. Déle, por favor, un abrazo de mi parte a mi querido tío. Le
envío, querida tía, la mejor felicitación que le haya dirigido nunca, pues cuando
[2vºtv] uno está separado de los que ama, es cuando más siente todo el cariño que
les tiene.
Su hijita
Teresa,
e.m.
NOTAS Cta 32
1 Santa Isabel de Hungría, el 19 de noviembre.
2 Lapsus por «a través de los montes».
Cta 33 A sor María del Sagrado Corazón
14 de noviembre de 1887
Querida madrina:
Has hecho un verdadero juicio temerario al pensar que leería la carta de Paulina
antes que la tuya; ha ocurrido precisamente todo lo contrario...
¡Sí, sí, María, me has dicho muchas cosas en el billetito de esta noche! Mi corazón
lo ha comprendido todo... ¡Cuánto me han gustado tus letritas!
Cuando leo las cartas que me enviáis, siento un no sé qué de muy dulce que se
derrama en mi corazón.
Papá sigue bien y disfruta mucho con vuestras cartas.
He preguntado en el monasterio de los monjes si podía obtener reliquias de santa
Inés. No es posible1.
Tu Teresita que te quiere con todo su corazón.
NOTAS Cta 33
1 Teresa conseguirá su propósito de otra manera: cf MS A 62rº.
Cta 34 A sor Inés de Jesús
14 de noviembre de 1887
Querida Paulina:
No puedo, realmente, dejar de darte las gracias por todo lo que haces por mí.
¡Encomiéndame mucho a Dios! Puesto que Monseñor no quiere1, no me queda más
remedio que hablar al Papa; pero no sé si podré hacerlo. Tendrá que ser el Niño
Jesús quien se encargue de disponer las cosas de tal forma, que su pelotita2 no
tenga que hacer más que rodar adonde él quiera.
¡Si supieras cuánto me ha gustado y consolado lo que me decías en la carta de
Loreto! ¡Paulina, sigue protegiéndome! ¡Estoy tan lejos de ti...! No puedo decirte
todo lo que pienso, es imposible...
El juguetito de Jesús,
Teresita
NOTAS Cta 34
1 Sobre la respuesta dilatoria de Mons. Hugonin cf Ms A 62rº.
2 El símbolo de la pelotita, sugerido por sor Inés al hilo de una poesía (publicada
en CG, pp. 1169s), ocupará un lugar importante en la vida y en los escritos de
Teresa en esta época. Cf Cta 36, 74, 76, 78, 79, 176; Ms A 64rº; RP 5, estr. 12.
Véase también CG p. 288.
Cta 35 A María Guérin
Sábado, 19 de noviembre de 1887
Querida Mariíta:
Mañana domingo hablaré al Papa. Cuando recibas mi carta, la audiencia habrá
pasado ya. Me parece que el correo no lleva las cartas lo bastante deprisa, pues
cuando te llegue ésta mía aún no sabrás nada de lo que haya ocurrido.
Esta noche no voy a escribir al Carmelo, pero mañana les diré lo que [1vº] me diga
el Papa.
¡Si supieses, hermanita querida, cuán fuerte late mi corazón cuando pienso en
mañana!
¡Si supieses todo lo que pienso esta noche! Quisiera pode decírtelo, pero no, me es
imposible. Veo la pluma de Celina correr sobre el papel; la mía se detiene, tiene
demasiadas cosas que decir...
¡Oh, Mariíta querida!, no sé qué pensarás de tu pobre Teresa, pero esta noche no
puede contarte su viaje, va a dejarle ese cuidado a Celina.
Espero que estés bien y que sigas ejercitándote en la buena música. [2rº] En Italia
se oye mucha, ya sabes que es el país de los artistas; tú podrías apreciar mucho
mejor que yo la belleza, porque yo no soy artista. Y Juana podría ver bellísimas
pinturas.
Ya ves, hermanita, que en Roma no hay nada para mí. Todo es para los artistas. Si
pudiese obtener una sola palabra del Papa, no pediría nada más.
Hoy es el santo de mi querida tía, me acuerdo mucho de ella; espero que haya
recibido nuestras cartas.
Hermanita querida, da un fuerte abrazo de mi parte a todos los que amo. Me
acuerdo mucho de [2vº] mi querida Juanita. Gracias por tu carta, no sabes lo que
me ha gustado, fue como un rayo de alegría.
Adiós, hermanita, ruega por mí.
Tu Teresita
Cta 36 A sor Inés de Jesús
20 de noviembre de 1887
Querida Paulina:
Dios me está haciendo por muchas pruebas antes de entrar en el Carmelo. Voy a
contarte cómo se ha desarrollado la visita del Papa. ¡Paulina del alma!, si hubieses
podido leer en mi corazón, habrías visto en su interior una gran confianza. Creo
haber hecho lo que Dios quería [1vº] de mí. Ahora lo único que me queda es rezar.
Monseñor no estaba allí1, el Sr. Révérony hacía sus veces. Para hacerte una idea de
la audiencia, sería necesario que hubieses estado allí.
El Papa estaba sentado en un sillón muy alto. El Sr. Révérony estaba muy cerca de
él, miraba a los peregrinos que pasaban ante el Papa besándole el pie, y luego decía
al Santo Padre unas palabras sobre algunos de ellos. Puedes imaginarte cuán
fuertemente me latía el corazón al ver que me llegaba el turno, pero yo no quería
volverme sin haber hablado al Papa. Dije lo que tú me decías en tu carta, pero no
todo, porque el Sr. Révérony no me dio tiempo. Dijo enseguida: «Santísimo Padre,
se trata de [2rº] una niña que quiere entrar en el Carmelo a los quince años, pero
los superiores se están ocupando ya de ello». (El Papa es tan anciano, que se diría
que está muerto. Yo nunca lo había imaginado así. Y no puede decir casi nada: es
el Sr. Révérony quien habla.) Yo hubiera querido poder explicar mi problema, pero
no hubo forma de poder hacerlo. El Santo Padre me dijo simplemente: «Si Dios lo
quiere, entrarás». Después me hicieron pasar a otra sala2.
¡Ay, Paulina!, no puedo decirte lo que sentí, estaba como aniquilada, me sentía
abandonada, y, además, estoy tan lejos, tan lejos... Luego lloraría mucho al escribir
esta carta, tengo el corazón destrozado. Sin embargo, Dios no puede mandarme
[2vº] pruebas que estén por encima de mis fuerzas. Él me ha dado valor para
soportar esta prueba, ¡que es muy grande! Pero, Paulina, yo soy la pelotita del Niño
Jesús; si él quiere romper su juguete, es muy dueño de hacerlo. Sí, acepto todo lo
que él quiera.
No he escrito, en absoluto, lo que quería, no puedo escribir estas cosas: necesitaría
hablar, y, además, tú no leerás mi carta hasta dentro de tres días. ¡Paulina, no tengo
más que a Dios, sólo a Dios, sólo a Dios...!
Adiós, Paulina querida, no puedo decirte más, tengo miedo a que venga papá y me
pida leer mi carta, y eso es imposible3. Ruega por tu hijita
Teresita
[2vºtv] Me gustaría escribir a mi Madre querida, pero esta noche no puedo. Pídele
que rece por su pobre Teresita.
Dale un fuerte abrazo de mi parte a mi querida María; escribo esta carta también
para ella, pero prefiero hablar sólo a una persona, espero que ella sabrá comprender
a su Teresita.
[2rºtv] No tengo tiempo para repasar la carta; seguro que va llena de faltas,
perdóname.
NOTAS Cta 36
1 Mons. Germain, de Coutances, que presidía la peregrinación de las dos diócesis.
2 Cf Ms A 63vº.
3 Teresa teme apenar a su padre.
Cta 37 A María Guérin
Florencia1, viernes 25 de noviembre de 1887
Mi querida Mariíta:
El tiempo pasa veloz, unos días más y volveremos a estar juntas; de hoy en ocho
días espero estar con vosotros.
Te aseguro que dejaré atrás muy a gusto todas las maravillas de Italia. Todo esto es
muy hermoso, pero no puedo olvidar a los que dejé en Lisieux, hay en él como un
imán que me [1vº] atrae. Así que volveré con mucho gusto.
¡No sabes la alegría que me produjo tu carta! Me alegré mucho de que me hablases
del santo de mi querida tía. Yo estaba en espíritu cerca de vosotros. En aquel
momento no existían las distancias Roma y Lisieux.
Has hecho bien en decirme el regalo que te hizo mi tía, pues yo nunca hubiera
podido adivinarlo, ¡qué sorpresa!
No te hablo de mi visita al Sumo Pontífice, creo que ya habrás tenido noticias por
el Carmelo. Lo pasé muy mal, pero si ésa es la voluntad de Dios...
[2rº] Espero, querida hermanita, que seguirás rezando por mí. Tengo mucha
confianza en tus oraciones, me parece que Dios no puede negarte nada.
Te quejabas de que tu carta estaba mal escrita. Realmente, si eres tan exigente, no
me atreveré a enviarte las mías, que son verdaderos garabatos. Pienso mucho en ti
y en todos, tanto, que hasta sueño de noche con vosotros. Quisiera estar ya a
vuestro lado.
Hace mucho tiempo que no tenemos noticias del Carmelo; me temo que se hayan
perdido algunas cartas.
Ayer estuvimos en Asís. [2vº] Al salir de una iglesia, me encontré completamente
sola y sin coche; no había más que el del Sr. Révérony. Me hizo subir con él,
estuvo muy amable y no me dejó pagar mi plaza2. No me habló en absoluto de mi
asunto, no sé lo que pensará de la audiencia. Me doy cuenta de que no hago más
que poner «Il»3. Esta carta no tiene ni pies ni cabeza.
Dale las gracias a mi tía por su carta; me emocionó tanto, que no sé cómo decirlo.
Da un abrazo de mi parte a todos los que amo.
Adiós, hermanita querida. Hasta pronto,
Teresa
NOTAS Cta 37
1 Sobre la visita a Florencia cf Ms A 66rº.
2 Cf Ms A 65vº.
3 Se refiere a que en el último párrafo ha repetido continuamente ese pronombre,
cosa que, evidentemente, no se aprecia en la traducción. N. del T.
Cta 38 B A Mons. Hugonin1
3-8 (?) de diciembre de 1887
Monseñor:
Me dirijo a Su Excelencia para suplicarle tenga a bien darme la contestación que
desde hace tanto tiempo deseo.
Monseñor, lo espero todo de su paternal bondad. Sí, creo que Jesús quiere realizar
por medio de Usted su promesa.
Monseñor, dicen que las pruebas son señal de vocación. Y realmente, Usted sabe
que Dios no me las ha escatimado; pero pensaba que sufría por Jesús, y no he
dejado de esperar ni un solo instante. El Niño Jesús me ha hecho sentir tan
claramente que me quiere para Navidad, que no puedo resistir a su gracia.
Es verdad que soy muy joven; pero, Monseñor, si Dios me llama y papá lo quiere...
Confío en que el Sr. abate Révérony se haya dignado hablar de mí a Su Excelencia,
me lo prometió durante el viaje a Roma; nunca olvidaré su bondad para conmigo.
Monseñor, Navidad está ya cerca, pero espero con gran confianza su respuesta. No
olvidaré jamás que sólo a Su Excelencia deberé el cumplimiento de la voluntad de
Dios.
Dignaos bendecir a vuestra hija, Monseñor.
Soy de Su Excelencia la más pequeña y agradecida hija,
Teresa Martin
NOTAS Cta 38 B
1 Esta carta es la reconstrucción que se hizo, durante el Proceso de los Escritos
(1910), de dos borradores autógrafos con muchas tachaduras (LT 38 A y 38 B: ver
CG p. 325s). Finalmente, el señor Guérin hizo, sirviéndose de ellos, una redacción
definitiva que Teresa transcribió tal cual (LT 38 C en CG p. 331) para enviarla a
Mons. Hugonin el 16 de diciembre.
Cta 39 Al abate Révérony
Lisieux, 16 de diciembre de 1887
Señor Vicario General:
Acabo de escribir a Monseñor. Papá y mi tío me han dado permiso para hacerlo.
Sigo esperando con confianza el «sí» del Niño Jesús.
Señor Abate, no faltan más que ocho días para navidad. Pero cuando más se acerca
la fecha, mayor es mi esperanza; tal vez sea temeridad, pero, no obstante, me
parece que es realmente Jesús quien habla en mi interior.
[vº] Todas las distracciones del viaje a Roma no lograron apartar ni un solo
instante de mi espíritu el deseo ardiente de unirme a Jesús. ¿A qué llamarme tan
fuerte para luego dejarme languidecer lejos de él?
Señor Abate, espero que usted haya abogado en favor mío ante Monseñor, como
me prometió. Si Jesús me consoló en mis pruebas, fue por medio de usted; y si
entro en el Carmelo para Navidad, sé que a usted se lo deberé. Pero no soy ingrata,
y toda mi vida lo recordaré.
Le pido humildemente, Señor Vicario General, que se digne bendecir a
Su respetuosísima y agradecida servidora,
Teresa Martin
Cta 40 A Mons. Hugonin
Principios de enero de 1888
Monseñor:
He tardado mucho en agradecer a Su Excelencia el hermoso aguinaldo que ha
tenido a bien enviarme1. Todas las bellezas del mundo, juntas, no habrían podido
producirme mayor alegría.
¡El Niño Jesús no me he engañado! Me ha dicho sí desde su cuna.
Monseñor, no creo que2
NOTAS Cta 40
1 El permiso para entrar en el Carmelo.
2 Texto sin terminar.
Cta 41 Al canónigo Delatroëtte1
13-30 de enero de 1888
Señor Canónigo:
Le agradezco mucho la preciosa estampa que me ha enviado por medio de sor Inés.
La conservaré con el mayor cuidado, como un primer recuerdo suyo que siempre
apreciaré.
Señor Canónigo, dígnese bendecir desde lejos a la más pequeña de sus hijas; en
estos momentos se dedica a preparar su alma para la vida del Carmelo. Yo sé que
es una gracia muy grande el haber sido llamada tan joven, pero no seré ingrata y
[vº] Dios, así lo espero, me dará los medios para serle fiel, como lo deseo con toda
el alma.
Le pido humildemente, Señor Canónigo, que no me olvide en sus oraciones.
La menor de sus hijas
T
(P.D.) Le incluyo unas breves letras de Mons. Révérony que he pedido a Celina
que le haga llegar.
NOTAS Cta 41
1 Borrador escrito por sor Inés, que Teresa se limita a copiar.
Cta 42 A sor María del Sagrado Corazón
Martes, 21 de febrero de 1888
Mi querida madrina:
No me he olvidado de que mañana es tu cumpleaños. Hace mucho ya que pienso
en él. Me encantaría poder verte para felicitarte tus veintiocho años; pero como
estamos en cuaresma, hay que hacer algún sacrificio1.
Querida Mariíta, el miércoles de ceniza papá me hizo un regalo. Sería inútil
preguntarte, [1vº] no lograrías adivinarlo ni a la de cien ni a la de mil. Figúrate,
querida María, en el fondo del gran bolso de papá un corderito precioso y todo
rizado. Nuestro buen papaíto me dijo, al dármelo, que quería que antes de entrar en
el Carmelo tuviese el gusto de tener un corderito. Todo el mundo se sentía feliz.
Celina estaba loca de contenta por tener un corderito de un día; lo que más me
emocionó fue la bondad de papá al regalármelo. Y además, un cordero es algo tan
simbólico... Me hacía pensar en Paulina2.
Hasta aquí todo va bien, todo es fantástico, pero espera al final.
Ya nos hacíamos castillos en [2rº] el aire a cuenta del corderito y esperábamos
verlo retozar a nuestro alrededor al cabo de dos o tres días. Pero, ¡ay, dolor!, el
precioso animalito se murió por la tarde; había cogido mucho frío en el carro
donde nació. ¡Pobrecito!, apenas nacido ya tuvo que sufrir, y luego se murió.
Era tan lindo el corderito y tenía un aire tan inocente, que Celina hizo su retrato en
un trozo de lienzo. Después papá cavó una pequeña fosa en la que metimos al
corderito, que parecía dormir. No quise que lo cubriera la tierra: le echamos nieve
encima, y asunto concluido...
[2vº] No sabes, querida madrina, cuánto me ha hecho pensar la muerte de ese
animalito. No, no hay que apegarse a nada en la tierra, ni siquiera a las cosas más
inocentes, pues nos faltan en el momento que menos se piensa. Sólo lo que es
eterno puede llenarnos.
Querida María, veo que no te he hablado en todo el tiempo más que del cordero, y
Leonia3 quiere que le deje un huequecito en mi carta. Adiós, pues, madrina
querida. Tu hijita te quiere mucho más de lo que puedes imaginarte.
Teresita
[2rºtv] Mañana ofreceré la comunión por mi madrina querida... Dale un fuerte
abrazo de mi parte a la Madre, y otro a Paulina, y dile que estoy bien.
He rezado mucho por el señor de Virville (4).
NOTAS Cta 42
1 Durante la cuaresma se suprimen las visitas al locutorio.
2 Cordero en francés es agneau, y el nombre francés de Paulina en el Carmelo era
Agnès (Inés) de Jesús. N. del T.
3 Leonia había abandonado la Visitación el pasado 6 de enero.
4 Hermano de la madre María de Gonzaga.
Cta 43 B A sor Inés de Jesús1
18 (?) de marzo de 1888
Querida Paulina:
Me hubiera gustado escribirte enseguida para darte las gracias por tu carta, pero me
fue imposible, he tenido que esperar hasta hoy.
¡Si supieras, Paulina, qué verdad tan grande es que en todos los cálices ha de
mezclarse una gota de hiel! Pero creo que las tribulaciones ayudan mucho a
despegarse de la tierra y nos hacen mirar [1vº] más allá de este mundo. Aquí abajo
nada puede llenarnos, sólo podemos gustar un poco de reposo cuando estamos
dispuestos a cumplir la voluntad de Dios.
A mi navecilla le cuesta mucho llegar a puerto. Hace ya mucho tiempo que diviso
la orilla, y aún me encuentro lejos de ella; pero es Jesús quien guía mi barquilla, y
estoy segura de que el día que él quiera la hará arribar felizmente a puerto.
Paulina querida, cuando Jesús me deje en la ribera bendita del Carmelo, quiero
entregarme a él por entero, no quiero vivir más que para él. No, [2rº] no temeré sus
golpes, porque, hasta en los más amargos sufrimientos, siento siempre que es su
dulce mano la que golpea. Lo experimenté muy bien en Roma, en el momento
mismo en que hubiera creído que la tierra se iba a hundir bajo mis pies.
Sólo deseo una cosa para cuando esté en el Carmelo: sufrir siempre por Jesús. La
vida pasa tan deprisa que, realmente, vale más lograr una corona muy bella con un
poco de dolor, que una ordinaria sin dolor. ¡Cuándo pienso que por un solo
sufrimiento soportado con alegría se amará mejor a [2vº] Dios durante toda la
eternidad! Además, con el sufrimiento podemos salvar almas. Paulina, ¡qué feliz
me sentiría si en el momento de la muerte pudiese yo tener un alma que ofrecer a
Jesús! Habría un alma arrancada al fuego del infierno que bendeciría a Dios por
toda la eternidad.
Querida hermanita, veo que aún no te he hablado de tu carta, que, sin embargo, me
gustó muchísimo. Paulina, me siento muy dichosa de que Dios me haya dado una
hermana como tú. Espero que rezarás por tu pobre hijita, para que corresponda a
las gracias que Jesús tiene a bien concederle. Necesita mucho de tu ayuda, pues
está MUY LEJOS de ser lo que quisiera.
[2vºtv] Dile a mi querida madrina que me acuerdo mucho de ella; quisiéramos
saber cuándo va a hacer su profesión en el interior2.
Celina te manda un fuerte abrazo. A esta pobre hermanita nuestra le duele mucho
un pie, creo que no va a poder ir a vísperas. En casa de nuestro tío, casi todos están
enfermos. Verdaderamente, la vida no es alegre, resulta muy difícil apegarse a ella.
Adiós, Paulina querida, mi confidente. Hasta el lunes de Pascua3, pero sobre todo
hasta el 9 de abril4... Un abrazo de mi parte para nuestra QUERIDA Madre5.
NOTAS Cta 43 B
1 Redacción definitiva. En el borrador (43A, en CG p. 341s) había una frase que
falta aquí: «Creo que Dios me envía estas pruebas para que no desee nada, ni
siquiera lo que a mí me parece lo mejor...».
2 Sor María del Sagrado Corazón hará la profesión «en el interior», es decir en la
sala capitular, el día 22 de mayo.
3 El 2 de abril, primer día de locutorio después de la cuaresma.
4 Fecha de su entrada en el Carmelo.
5 Madre María de Gonzaga.
Cta 44 A Mons. Hugonin
27 de marzo de 1888
Monseñor:
Me permito pedirle su bendición en la víspera de mi entrada en el Carmelo. No
olvido que soy la hijita de Su Excelencia1, y sé cuánto debo a su bondad de padre.
Ahora vuestra pequeña2
NOTAS Cta 44
1 Cf Ms A 72vº.
2 Copia inacabada de un borrador proporcionado por sor Inés de Jesús.
Desconocemos el resto del texto.
Cta 45 A sor Inés de Jesús
Martes, 27 de marzo de 1888
Querida hermanita:
Acabo de escribir a Monseñor la carta que tú me redactaste1. Te lo agradezco
mucho. ¡Qué bonita es la estampa! Es una maravilla.
Te envío a toda prisa estas letras para saber si quieres que diga en casa de nuestro
tío que pintaste la estampa y que he escrito. Si luego se enteran, no les gustará2,
pero prefiero preguntártelo. Les diré también que es para el nueve. Como [1vº] el
jueves iremos a casa de nuestro tío, quisiera que pasases unas letras por el torno3
para que papá las recoja mañana por la mañana.
¡Sí, Paulina, quiero ser siempre un GRANITO de arena4...!. ¡Cuánto bien me ha
hecho tu carta! ¡Si supieras cómo me ha llegado al corazón! Quisiera decirte
muchas cosas a propósito del granito de arena, pero no tengo tiempo... (Quiero ser
santa...).
El otro día encontré una frase que me gustó mucho. No me acuerdo ya del santo
que la dijo. Era ésta: «No soy perfecto, [2rº] pero quiero llegar a serlo»5.
¡Cuántas palabras deshilvanadas! Perdóname, hermanita querida, escribo muy
deprisa.
¡Hasta el 9 de abril!
Teresita
NOTAS Cta 45
1 Cta 44.
2 «No les gustará». Se sobreentiende: que no se lo hayamos dicho.
3 Portería del Carmelo.
4 Esta imagen del ocultamiento (inspirada en la oración del general de Sonis: cf
CG p. 1170) se alterna con la del juguetito (Cta 34) en las cartas de Teresa. Cf Cta
49, 54, 74, 82, 85, 86, 95, 103, 114. Y lo mismo en Ms C 2vº, Or 2 y CG p. 349+d.
5 Atribuido a san Agustín.
TERCER PERÍODO
EL POSTULANTADO
(9 de abril de 1888-10 de enero de 1889)
Cta 46 Al señor Martin
J.M.J.T.1
Domingo, 29 de abril de 1888
Querido papaíto:
¡Qué bueno eres con tu Reinecita2! No pasa casi un día sin que ella reciba un
presente de su Rey.
Gracias por todo, papaíto. ¡Si supieras cuánto te quiere la Huerfanita de la
Berezina! [1vº] Pero no, sólo en el cielo lo sabrás. Allí es donde veremos bellas
estatuas sobre bellas cornisas, y entonces sí que podremos, realmente, caer en
éxtasis3. Y además, ¡qué guía para hacernos visitar las maravillas del cielo! Pienso
que muchos santos tendrán en su nimbo una cruz bizantina. Lo único que no
veremos serán sarcófagos, porque en el cielo ya no habrá tumbas.
Papaíto querido, veo que ya va a ser la hora y te tengo [2rº] que dejar, pero antes
quiero abrazarte desde lejos con todo el corazón.
También la Perla fina te manda un fuerte abrazo. ¡Si supieras, papá, lo preciosa que
es tu Perla fina! El brillante Diamante, la Bohemia, te abraza también de todo
corazón.
Adiós y gracias, papaíto. Tu Reinecita, que por fin ha sido «sacada de debajo de la
carreta»4,
Teresa del Niño Jesús
NOTAS Cta 46
1 Iniciales de Jesús, María, José, Teresa (de Avila).
2 En esta primera carta que Teresa envía a su padre después de su entrada en el
Carmelo el 9 de abril, acumula a placer los sobrenombres cariñosos que el señor
Martin daba a sus hijas: «Reinecita» (que aparece cincuenta veces en las cartas de
la postulante); «Huerfanita de la Berezina» (sacado de una novela que leían en los
Buissonnets: cf Cta 63, 66, 72, 116); «Perla fina», que era Paulina (cf Cta 48, 52,
58, 61, 63); «Diamante», María (del Sagrado Corazón: cf Cta 48, 51, 52, 58, 61,
63); «Bohemia», que es también María.
3 «estatuas sobre bellas cornisas ... en éxtasis»: Teresa parodia algunas
expresiones del guía turístico de Roma. Cf Ms A 61rº y CG p. 362+d.
4 Expresión local que quería decir: «Ya estás a salvo de los peligros del mundo»
(Nota de la madre Inés).
Cta 47 A Celina
J.M.J.T:
8 de mayo de 1888
Te envío, Celina mía, dos mantelitos para coser a máquina. Sé que estás muy
ocupada, pero no negarás este favor a tu Teresita. Creo que bastará con dos
costuras. Uno de los manteles tiene el dobladillo demasiado pequeño, procura
alargar la segunda costura. Quisiera tenerlos, a más tardar, para mañana después de
comer, porque el jueves es la Ascensión.
Hoy hace cuatro años que hice la primera comunión, ¿te acuerdas...? ¡Cuántas
gracias me ha concedido Dios de entonces acá!
Celina querida, hay momentos en que me pregunto si es verdad que estoy en el
Carmelo, ¡a veces no puedo creerlo! ¿Qué he hecho yo por Dios para que me
colme de tantas gracias?
[vº] Mañana hará un mes que estoy lejos de ti, pero no me parece que estemos
separadas, ¿qué importa el lugar en que estemos...? Aun cuando nos separase el
océano, seguiríamos unidas, porque nuestros deseos son los mismos y nuestros
corazones laten al unísono... Estoy segura de que me comprendes. (¿Qué importa,
en realidad, que la vida sea alegre o triste? No por eso dejaremos de llegar al
término de nuestro viaje aquí en la tierra.) Un día de carmelita pasado sin sufrir es
un día perdido1. Y esto vale también para ti, porque tú eres carmelita de corazón.
Un abrazo a Leonia de mi parte.
Tu Teresita del Niño Jesús
NOTAS Cta 47
1 Probable reminiscencia de una máxima de santa María Magdalena de Pazzi.
Cta 48 Al señor Martin
8 de mayo de 1888
Querido papaíto:
Tus preciosas velitas me han gustado tanto, que no puedo menos de ponerte unas
letras para darte las gracias. El recadero de Jesús1 es muy bueno al proporcionarle
así a su Reinecita los medios para hacer bonitas iluminaciones2.
[1vº] La Reina piensa continuamente en su Rey. Además, el recadero de Jesús
viene con tanta frecuencia a traer recados, que sería imposible olvidarlo.
Querido papaíto, verdaderamente casi creo que te vas a arruinar; pero voy a
sorprenderte diciéndote que eso no me inquieta demasiado. Y es que tienes tantos
recursos, que no llegarás a verte en apuros..., ni siquiera el hambre te asustaría. ¿Te
acuerdas cuando me decías: «Cuando haya hambre, comeremos tal cosa o tal otra»,
o «Cuando estemos arruinados, haremos aquello o lo de más allá»? Con estas
disposiciones, ninguna [2rº] adversidad podrá atemorizarte.
Gracias por el pescado, papaíto querido. Gracias, gracias, nos regalas tantas cosas,
que me veo obligada a darte las gracias por todo en general, aunque cada cosa nos
causa un placer especial.
Adiós, mi Rey querido. Tu Diamante y tu Perla te dan las gracias igual que tu
Reina.
Teresa del Niño Jesús
NOTAS Cta 48
1 El propio señor Martin.
2 Ante la imagen del Niño Jesús que había en el claustro. Cf Ms A 72vº.
Cta 49 A sor María del Sagrado Corazón
12-20 de mayo de 1888
¡La Solitaria del Corazón de Jesús ha dado una alegría muy dulce a su hijita, ha
leído en su corazón...! ¿Así que Jesús habla cuando se está en retiro...? Estoy tan
llena del perfume de tu cartita y de la forma tan encantadora de presentármela1, que
no puedo menos de contestarla esta misma noche. Pronto va a tocar la campana, ya
to...2.
Interrumpí mis letras justo en el momento en que hubiera querido decirte muchas
cosas...
La vida está llena de sacrificios, es cierto. Pero ¡qué dicha! ¿No es mejor que
nuestra vida -que es una noche pasada en una mala posada3- se pase en un hotel
completamente malo que no en uno que lo sea sólo a medias...?
¡Si supieras cuánto te quiero! Cada vez que [vº] me encuentro contigo, me parece
que eres un ángel... Tú que eres un AGUILA llamada a cernerte en las alturas y a
clavar tu mirada fijamente en el sol, reza por esta cañita4 tan débil que está en el
fondo del valle; el menor soplo la hace doblarse. ¡Sí, ruega por ella el día de tu
profesión!
Pide que tu hijita sea siempre un granito de arena muy oscuro, muy escondido a los
ojos de todos, que sólo Jesús pueda verlo. Que se haga cada vez más pequeño, que
se vea reducido a nada...
Perdóname todos los disgustos que te he dado. ¡Si supieras cómo me arrepiento de
haberte dicho que me llamabas demasiadas veces la atención!5. Después de tu
profesión ya no te daré más disgustos. Adiós..., perdóname.
Ruega por esta TU hijita.
He dejado secar cuidadosamente tu violeta.
NOTAS Cta 49
1 Iba acompañada de una violeta.
2 Por sentido de obediencia, Teresa deja de escribir cuando suena la campana, sin
terminar siquiera la palabra que había comenzado.
3 SANTA TERESA DE JESUS, Camino de perfección, c. 42. [Así en la edición
francesa. En realidad, la cita exacta es C 40,9. N. del T.]
4 Sobre este símbolo, cf Cta 54, n. 3.
5 Sor María del Sagrado Corazón era el «ángel» de Teresa, la encargada de
iniciarla en las costumbres del Carmelo.
Cta 50 A María Guérin
13 de mayo de 1888
Domingo, mayo 1888
Querida hermanita:
Si tienes el Pott1 en la punta de la lengua, no lo tienes ciertamente en el espíritu ni
en la punta de los dedos. ¡Qué carta tan preciosa...!
Si querías hacerme reír, no has perdido el tiempo, diablillo. [1vº] ¿Así que, feúcha,
tienes un pie malo? ¡Qué raro!, porque tus pies son tan pequeños que realmente no
hay sitio para el dolor...
Gracias a Dios, pronto será Pentecostés, y el Espíritu Santo corregirá, sin duda
alguna, un gran olvido que tuvo el día de tu confirmación. Te dio todos sus dones,
pero por desgracia se olvidó de uno que te sería muy útil. ¿Adivinas cuál...? Se lo
voy a pedir tanto durante [2rº] los ejercicios espirituales2, que el día de Pentecostés
estarás tan fuerte como Sansón. Como te siga doliendo el pie, tendrás que vértelas
con tu Lulú3.
Esta noche he soñado mucho CON Juana; desde que estoy en el Carmelo, es
increíble las veces que sueño con ella. Dale un fuerte abrazo de parte de su
Teresita.
¡Qué tiempo tan hermoso! Luce un sol radiante, más brillante incluso que el que
está dibujado en el encabezamiento de tu carta, pues ése apenas si alumbra la
tierra; y si el de hoy fuese igual al tuyo, me vería obligada a utilizar tu [2vº]
lámpara4.
Tengo suerte de haber escrito en esta cara la palabra «lámpara»5; de lo contrario,
me habría visto obligada a cometer contigo una descortesía, al hacerte volver la
página sólo para decirte adiós.
Hasta pronto, querida hermana, así lo espero. Da un abrazo de mi parte a mi tío y
dile que no olvidaremos su consejo. Mil besos para mi querida tía.
(No tienes que tener la fuerza en los cabellos6, sino en el pie.)
Diablillo querido, un abrazo de todo corazón. Tu hermanita,
Teresa del Niño Jesús
p.c.in.7
[2vºtv] Nuestra hermana mayor8 está haciendo los ejercicios espirituales para la
profesión. Lleva echado el gran velo blanco, y parece un ángel. Pedirá mucho por
su Mariíta.
NOTAS Cta 50
1 La enfermedad de Pott.
2 Ejercicios espirituales de la comunidad entre la Ascensión y Pentecostés.
3 Sobrenombre que María Guérin daba a Teresa.
4 Lamparilla rudimentaria a gasolina mineral, que María había regalado a su
prima.
5 Lo dice porque, al dar vuelta a la hoja en que escribía, puso allí esa palabra. N.
del T.
6 Alusión a Sansón.
7 Abreviatura de «postulante carmelita indigna».
8 Sor María del Sagrado Corazón.
Cta 51 Al señor Martin
17 de mayo (?) de 1888
J.M.J.T.
Mi querido Rey:
Sé que el Diamante te ha escrito unas letras; por eso no te escribiré yo mucho,
porque tu pobre Reina quedaría eclipsada por el esplendor del Diamante... Sólo
siento necesidad de repetirte que te quiero, como si tú no lo supieras ya. Además,
¿cómo no iba una Reina a querer [vº] a su Rey, y a un Rey como tú, tan santo y tan
bueno? Porque la verdad es que tú eres tan santo como el mismo san Luis...
Gracias, papaíto querido, por todo lo que me has regalado: la preciosa pala1, etc...
etc... y todo lo demás...
¿Te acuerdas, papá, de cuando en Génova seguíamos de lejos al Sr. Benoit2 y a los
demás? ¡Cómo nos divertíamos! El recuerdo de aquel hermoso viaje que hice con
mi papaíto querido me acompañará siempre.
Un abrazo, querido Rey mío.
Tu Reina de Francia y de Navarra,
Teresa del Niño Jesús
p.c.ind.
NOTAS Cta 51
1 Habían prescrito a la postulante un poco de trabajo en la huerta.
2 El Sr. Félix Benoît, magistrado de Caen.
Cta 52 Al señor Martin
Mayo-junio (?) de 1888
J.M.J.T.
¡Qué bueno es el recadero del Niño Jesús! Le mando todo mi cariño y mis besos.
Tomaré feliz el vino que me manda1, pensando que procede de las bodegas del
Niño Jesús.
Querido papaíto, tú eres el recadero de Jesús [1vº], qué bien lo sé yo. Gracias,
gracias..., ¡qué bueno eres conmigo!
Sí, yo siempre seré tu reinecita y trataré de labrar tu gloria haciéndome una gran
santa.
Teresa del Niño Jesús, el Diamante brillante y la Perla extra-fina te mandan un
abrazo muy fuerte.
Acaban de enseñarme los pájaros2, ¡qué bueno eres, papaíto querido! Hay tres
pájaros, uno para el Diamante, otro para la Perla fina y otro para [2rº] la Reinecita
de papá. Esta tratará de hacer todo lo posible por parecerse un poco a su Rey.
NOTAS Cta 52
1 Vino reconstituyente.
2 Pollas de agua.