Cartas 72 a 90
Cta 72 Al señor Martin
J.M.J.T.
Jesús + 30 de diciembre de 1888
Mi Rey querido:
¡Qué dicha poder enviarte este año desde el Reino del Carmelo mis felicitaciones
de año nuevo! Nunca tu Reinecita pudo ofrecerte su cariño con mayor alegría; se
siente tan cerca de su Rey, tan cerca, que nada podrá alejarla de él.
Los reyes de la tierra se sienten completamente felices cuando logran hacer
contraer a sus [1vº] hijas nobles alianzas. ¡Y qué gratitud sienten esos hijos hacia
sus padres...! Con tu Reinecita sucede algo totalmente distinto: tú, como padre y
como verdadero Rey, no has querido entregarla a nadie más que al Rey del cielo, al
mismo Jesús; de Huérfana de la Berezina he pasado al título nobilísimo de
carmelita.
¡Cómo tengo que querer a un padre que me ha deparado una dicha tan grande, y
cuánto lo quiero...! Si el guía de Roma estuviera aquí, podría decir: «Señores
Abades, voy a presentaros [2rº] un padre como nunca habéis visto otro, razón hay
para caer en éxtasis»1. ¿No es verdad, querido papaíto, que no podrías hacer más
por tu Reinecita? Si no es santa, será por su culpa, porque con un padre como tú no
será por falta de medios...
Querido padre, cae el día, es ya hora de dejarte, pero para encontrarte al lado de
Jesús, que es tu verdadero lugar.
Pronto lucirá para nosotros el día sin sombras, ¡y entonces [2vº] no terminaremos
nunca nuestro coloquio...!
¡Feliz año nuevo, querido Rey, y gracias por todas las delicadezas que has tenido
con nosotras esta semana... y durante TODO el año...!
Que Jesús te colme de sus bendiciones. Que te dé, como lo ha prometido, el
céntuplo en esta vida y su HERMOSO cielo en la otra. Esa es la felicitación de tu
Reinecita, que te quiere más que nunca reina alguna amó a su rey.
Sor Teresa del Niño Jesús
post. carm. ind.
NOTAS Cta 72
1 Cf Cta 46, n. 3. [Imitando al guía francés, Teresa escribe «émerveillaison» N. del
T.]
Cta 73 A la señora de Guérin
J.M.J.T.
Jesús + 2 de enero de 1889
Querida tía:
¡Su hijita está en el colmo de su alegría...! ¡Qué buena es usted con ella!
Realmente, es demasiado... ¿Cómo se lo podré agradecer...? Pero ¿acaso una
madre no sabe leer en el corazón de su hijita? Por eso, no quiero preocuparme,
segura de que usted adivinará mi gratitud.
Los lirios son PRECIOSOS, se diría que acaban de ser cortados. ¡Qué buenas son
mis hermanitas al [1vº] regalármelos! Será para mí una gran alegría, el día de mi
toma de hábito, pensar que son ellas quienes me han engalanado para ir al
encuentro de mi divino prometido. Esas flores hablarán por ellas a Jesús, quien,
estoy segura, las colmará de sus gracias, y a usted también, querida tía.
¡Si supiera qué feliz me sentí de recibir el enorme jugo de manzana para
ofrecérselo a nuestra Madre! Es todo un retrato de mi tía querida, que busca
siempre lo que más gusto pueda darle a su hijita. Y no fue menor mi alegría [2vº]
al ver el hermoso paquete de alajú1. Me sentí muy orgullosa en el refectorio cuando
nuestra Madre dijo a la comunidad que usted nos había hecho ese regalo en honor
de mis 16 años.
Gracias, querida tía, ¡si supiera qué buena me parece! El día de mi toma de hábito
rezaré mucho por usted, y también por mi querido tío, a quien doy las gracias de
todo corazón, pues sé que también él me ha hecho todos esos regalos tan hermosos
que he recibido [2vº] esta tarde.
A nuestra Madre le parece muy bonita la corona, lo mismo que a toda la
comunidad. Nunca he visto unas flores que me hayan gustado tanto, ¡son tan puros
los lirios! Quisiera que mi alma estuviese adornada toda ella de lirios para ir al
encuentro de Jesús, pues no basta con llevarlos sólo en el pelo: lo que los ojos de
Jesús miran siempre es el corazón...
Adiós y gracias, querida tía. Rece para que su hijita esté tan bien adornada en lo
interior como lo va a estar en lo exterior...
Sor Teresa del Niño Jesús
post. carm. ind.
NOTAS Cta 73
1 «Pasta de almendras, nueces y, a veces, piñones, pan rallado y tostado, especia
fina y miel bien cocida». N. del T.
Cta 74 A sor Inés de Jesús
6 de enero de 1889
J.M.J.T.
Corderito querido de Jesús, ¡gracias...! ¡Si supieras cómo me gustaron tus letras...!
Pídele a Jesús que sea muy generosa durante mis ejercicios espirituales. ¡Él me
ACRIBILLA a alfilerazos, la pobre pelotita ya no puede más, por todas partes está
llena de pequeños agujeros que la hacen sufrir más que si sólo tuviera uno
grande...! Al lado de Jesús, nada, ¡sequedad...!, ¡sueño...! ¡Pero al menos, hay
silencio...! El silencio hace bien al alma...Pero las criaturas, ¡ay, las criaturas...! ¡La
pelotita se estremece a su contacto...!
¡Comprende a este juguetito de Jesús...! Cuando es él, el dulce amigo, quien pincha
a su pelota, el sufrimiento no es sino dulzura, ¡es tan dulce su mano...! Pero las
criaturas... Las que me rodean son muy buenas, pero [1vº] hay en ellas un no sé
qué que me repele... No sé explicártelo, comprende tú a esta tu pobre alma. Sin
embargo, me siento MUY dichosa, dichosa de sufrir lo que Jesús quiere que sufra.
Si no es él quien pincha directamente a su pelotita, sí que es él quien guía la mano
que la pincha1... Si Jesús quiere dormir, ¿por qué se lo voy yo a impedir? Yo ya
soy muy dichosa con que no se moleste por mí; tratándome así, me demuestra que
no soy para él una extraña [2rº], pues te aseguro que él no hace el menor gasto por
darme conversación...
¡Si supieras qué indiferente quiero ser con las cosas de la tierra! ¿Qué me importan
todas las bellezas creadas? Sería desdichada poseyéndolas, ¡estaría tan vacío mi
corazón...! Es increíble lo grande que me parece mi corazón cuando contemplo
todos los tesoros de la tierra, pues veo claro que todos juntos no podrían llenarlo;
¡pero qué pequeño me parece cuando contemplo a Jesús...! ¡Quisiera amarle
tanto...! ¡Amarle como nunca lo ha amado nadie...! Mi único deseo es hacer
siempre la voluntad de Jesús, enjugar las lágrimas que le hacen derramar los [2vº]
pecadores... ¡No, no QUIERO que Jesús sufra el día de mis esponsales, quisiera
convertir a todos los pecadores de la tierra y salvar a todas las almas del
purgatorio2...!
El Cordero de Jesús se va a reír al ver este deseo del granito de arena... Ya sé que
es una locura, pero no obstante quisiera que fuese así, para que Jesús no tuviese
que derramar ni una sola lágrima.
¡Ruega para que el grano de arena se convierta en un ATOMO, visible únicamente
a los ojos de Jesús!
Teresa del Niño Jesús
post. carm. ind.
NOTAS Cta 74
1 Esa mano, por ahora, es la de sor San Vicente de Paul. Cf Cta 76.
2 Esos mismos deseos aparecerán al año siguiente, en el billete de su profesión, 8
de septiembre de 1890: cf Or 2.
Cta 75 A sor María del Sdo. Corazón
6 ó 7 de enero de 1889
J.M.J.T.
Jesús +
León1 querido de Jesús, el corderito necesita pedirte prestado un poco de fuerza y
de ánimo, ese ánimo que hace que el León lo supere todo... El pobre corderito no
puede decir nada a Jesús, y sobre todo Jesús no le dice absolutamente nada a él.
Pide por él, para que al menos su retiro agrade al corazón del UNICO que sabe leer
en lo más profundo de su alma...
¿Por qué buscar felicidad en la tierra? Te confieso que mi corazón tiene una sed
ardiente de ella, pero ve muy claro este pobre corazón que ninguna criatura es
capaz de apagar su sed. Al contrario, cuanto más bebe de esa fuente encantada,
más ardiente se hace su sed2...
Yo conozco otra fuente, de la que, después de haber bebido, se tiene todavía sed;
pero una sed que no es ansiosa, sino, al contrario, muy sosegada, porque tiene
donde satisfacerse. ¡Esta fuente es el sufrimiento conocido sólo por Jesús...!
León querido, tengo muchas cosas que decirte, pero no tengo tiempo. ¡Lee en el
corazón de TU hijita, como sólo tú sabes hacerlo...!
Teresa del Niño Jesús
post. carm. ind.
NOTAS Cta 75
1 Sobrenombre que daba el P. Pichon a sor María del Sagrado Corazón.
2 Alusión a su afecto demasiado intenso hacia la madre María de Gonzaga: cf Ms
C 22rº.
Cta 76 A sor Inés de Jesús
7 de enero de 1889
J.M.J.T.
Jesús +
Esta mañana he sufrido con sor San Vicente de Paul1 y me fui con el corazón
destrozado...
¿Qué tienes tú que atrae tanto a mi alma? No puedes imaginarte cómo siento no
poder hablarte2...
¿Entiendes algo de la forma de actuar de Jesús...? Yo te decía que los niños no
saben lo que quieren. Pues así se comporta Jesús con su pelotita. Sin duda ha
creído que la fecha del 9 era demasiado maravillosa3, ¡y no quiere nada
maravilloso para ella...! Sé muy bien por qué: es porque sólo él es maravilloso en
toda la FUERZA de esa palabra, y quiere hacer ver a su pelotita cómo se engañaría
si buscase en otra parte una sombra de belleza que podría tomar [1vº] por la misma
belleza...
¡Qué bueno es conmigo el que pronto será mi prometido! ¡Qué divinamente
amable es al no permitir que yo me apegue a NINGUNA cosa criada! Él sabe muy
bien que si me concediese una sola sombra de felicidad, me apegaría a ella con
toda la energía y con toda la fuerza de mi corazón. Y me niega esa sombra.
Prefiere dejarme en las tinieblas a darme un falso resplandor que no sería él... Y ya
que no puedo encontrar ninguna criatura que me satisfaga, quiero dárselo todo a
Jesús, no quiero dar a las criaturas ni un solo átomo de mi amor. ¡Ojalá que Jesús
me conceda siempre comprender que sólo él es la felicidad perfecta, incluso
cuando parece ausentarse...!
Hoy aún más que ayer, si es que esto es posible, he estado privada de todo
consuelo. [2rº] Le doy gracias a Jesús, que piensa que eso es bueno para mi alma;
además, si me consolase, quizás yo me detendría en esas dulzuras, y él quiere que
todo sea para él... Pues bien, será todo para él, todo. Aun cuando sienta que no
tengo nada para poder ofrecerle, le daría esa nada, como esta tarde...
Si Jesús no me da consolaciones, me da una paz tan grande que me hace un bien
mucho mayor...
¿Y la carta del Padre4...? Me pareció celestial, y mi corazón encontró en ella
muchas cosas hermosas, pero ¿y la felicidad...? ¡Pues no!, la felicidad no..., la
felicidad sólo se encuentra en el [2vº] sufrimiento, ¡y en el sufrimiento sin ningún
consuelo...!
Hermanita, mamaíta querida6, ¿qué estarás pensando de tu hijita? Si no fueras tú,
no me atrevería a escribir estos pensamientos, los más íntimos de mi alma... POR
FAVOR, rompe estos papeles una vez que los hayas leído...
Pide que tu hijita no niegue a Jesús ni un solo átomo de su corazón.
Teresa del Niño Jesús
NOTAS Cta 76
1 Sin duda con motivo de una prueba de alpargatas (sandalias de tela basta con
suelas de esparto). Sor San Vicente de Paul multiplicaba los comentarios punzantes
hacia Teresa, que se contentaba con responderle con una sonrisa.
2 Teresa está en ejercicios espirituales. Sólo puede hablar con la priora y con la
maestra de novicias.
3 Fecha prevista en un principio para la toma de hábito: cf CG p. 433.
4 El P. Pichon.
5 Sobre este apelativo «mamá», cf Ms A 13rº y 80vº; Cta 106, 110, 252; CA
30.7.12.
Cta 77 Al señor Martin1
J.M.J.T.
Jesús + 8 de enero de 1889
Mi incomparable Rey:
¡Si supieras cómo me ha conmovido tu bondad...! ¡Un melón2...! ¡Champán...! Me
darían unas enormes ganas de llorar, si no me contuviera. Pero me contengo, y me
alegro enormemente de la hermosa fiesta del jueves.
Normalmente las bodas de una reina se celebran con grandes festejos. Seguramente
por eso, la Reina de Francia y de Navarra tendrá [1vº] fuegos artificiales... Es el
Rey quien hace el gasto para la Reina ¡y él se las pinta solo para dar sorpresas! ¡Al
pequeño abejorro rubio3 sólo le queda darle las gracias...!
Si el jueves va a haber una gran fiesta en la tierra, pienso que será todavía más
suntuosa la del cielo: los ángeles estarán asombrados de ver a un padre tan grato a
Dios, y Jesús preparará una corona para añadirla a todas las que mi Rey tiene ya
reunidas.
No, las fiestas de la tierra nunca serán tan maravillosas como las del [2rº] cielo. No
obstante, me parece imposible encontrar una fiesta más celestial que ésta que se
está preparando. Sin embargo, yo nada he hecho para ser digna de una gracia tan
grande; pero Dios ha querido fijarse en los méritos de mi padre querido, y por eso
me concede este insigne favor.
Ahora estoy en ejercicios espirituales y durante ellos no está permitido escribir;
pero nuestra Madre me ha dado permiso para enviarte estas letras para darte las
gracias. ¡Eres tan bueno con tu Reina! Y además, si [2vº] está prohibido escribir, es
para no turbar el silencio del retiro, pero ¿puede turbarse la paz escribiendo a un
santo...?
Hasta el jueves, querido Rey. Tu Reinecita te abraza de corazón, mientras espera
poder hacerlo de verdad4.
La Reina de Francia y de toda Navarra,
Teresa del Niño Jesús
post. carm. ind.
NOTAS Cta 77
1 Ultima carta que Teresa escribió a su padre a los Buissonnets. Todas las que le
escribió después han sido destruidas.
2 Fruta sorpresa que hacía explosión por medio de una mecha encendida, arrojando
una lluvia de bombones.
3 Sobrenombre que el señor Martin daba a Teresa, debido a su cabellera rubia.
4 En aquella época, la postulante podía salir de clausura, el día de su toma de
hábito, para una parte de la ceremonia.
Cta 78 A sor Inés de Jesús
8 de enero de 1889
J.M.J.T.
Jesús +
No he visto al cordero en todo el día, pero sé que le duele mucho la cabeza. Esto
apena al corderito, que tiene mucho miedo de que Jesús haga nacer alas al
cordero...
¡Qué líneas más maravillosas...! ¡Son algo celestial, tienen sabor a la Patria...! El
cordero se equivoca al creer que el juguete de Jesús no vive en tinieblas: está
sumido en ellas. Tal vez, y el corderito está de acuerdo, esas tinieblas sean
luminosas; pero, a pesar de todo, son tinieblas... Su único consuelo son una
fortaleza y una paz muy grandes; y además, espera estar como Jesús quiere que
esté, y ésta es toda su alegría, pues de otra manera todo sería tristeza...
En la celda de nuestra Madre, me veo continuamente interrumpida1; y luego,
cuando tengo un momento, no puedo decirle lo que pasa en mi interior. ¡Me voy
sin alegría, después de haber entrado sin alegría...!
Creo que el trabajo de Jesús durante estos ejercicios ha consistido en despegarme
de todo lo que no es él mismo...
[vº] ¡Si supieras qué grande es mi alegría por no haber tenido ninguna en
complacer a Jesús...! Es ésta una alegría refinada (pero en absoluto sentida).
Cordero querido, ¡no falta más que un día para ser la prometida de Jesús...!
No te mueras todavía, espera a que el corderito tenga alas para seguirte...
Teresa del Niño Jesús
juguetito de Jesús
post. carm. ind.
¿Quieres, por favor: 1º dejarme tu tinta china y la de oro; 2º decirme si para las
estampitas de la toma de hábito quedarán bien las respuestas de santa Inés; 3º
entreabrir nuestra puerta a las 6 si estás allí, si no, ya me despertaré yo sola? Si
todas estas cosas te causan alguna molestia, déjalo, puedo pasarme bien sin ellas.
NOTAS Cta 78
1 Por las hermanas que vienen a hablar con la priora.
Cta 79 A sor María del Sdo. Corazón
8 de enero de 1889
J.M.J.T.
Jesús +
Querido León, tus letritas han DADO UNA GRAN ALEGRÍA al corazón de tu
hijita... Gracias... ¡Qué buena eres...! ¡Cómo me gustaría parecerme a ti! Pero el
juguete de Jesús es la debilidad en persona. Si Jesús no lo lleva, o si no lanza él
mismo su pelotita, ella permanecerá allí inerte, en el mismo lugar...
Un día más, ¡y seré la Prometida de Jesús! ¡Qué gracia tan grande...! ¿Qué hacer
para agradecérselo, para hacerme menos indigna de un tal favor...?
[vº] ¡Ah, la patria..., la patria1... ¡Qué sed tengo del cielo, donde amaremos a Jesús
sin reservas...! Pero para llegar allá, hay que sufrir y llorar... Pues bien, yo quiero
sufrir todo lo que le plazca a Jesús, quiero dejarle hacer lo que quiera con su
pelotita.
Teresa del Niño Jesús
post. carm. ind.
NOTAS Cta 79
1 Exclamación habitual del señor Martin: cf CG p. 441+c.
Cta 80 A sor Marta de Jesús1
10 de enero de 1889
Recuerdo de mi toma de hábito obsequiado a mi querida hermanita.
Pronto el divino Prometido de Teresa del Niño Jesús será también el de sor Marta
de Jesús2.
Pídele a Jesús que yo llegue a ser una gran santa. Yo pediré esa misma gracia para
mi querida compañera.
Sor Teresa del Niño Jesús de la Santa Faz3
nov. carm. ind.4
NOTAS Cta 80
1 Dedicatoria al dorso de una estampa.
2 Sor Marta tomará el hábito el 2 de mayo de 1889.
3 Aparece aquí por vez primera, en la firma de Teresa, el apellido «de la Santa
Faz». Cf Ms A 71rº; y Cta 87, n. 5.
4 Abreviatura de «novicia carmelita indigna».
CUARTO PERÍODO
EL NOVICIADO
(enero de 1889-septiembre de 1890)
Cta 81 A Celina
23-25 (?) de enero de 1889
J.M.J.T.
¡Jesús y su cruz...!
Hermana querida:
Sí, querida de mi corazón, ¡Jesús está ahí con su cruz1! Al privilegiarte con su
amor, quiere hacerte semejante a él. ¿Por qué te vas a asustar de no poder llevar
esa cruz sin desfallecer? Jesús cayó hasta tres veces camino del Calvario, y tú,
pobre niñita, ¿no vas a parecerte a tu esposo, no querrás caer 100 veces, si es
necesario, para demostrarle tu amor levantándote con más fuerzas que antes de la
caída...?
Celina, Jesús tiene que amarte con un amor muy especial para probarte de esa
manera. ¿Sabes que casi estoy celosa? A los que más aman, más les da, a los que
aman menos les da menos2...
Pero tú no sientes tu amor hacia TU ESPOSO; quisieras que tu corazón fuese una
llama que subiese hacia él sin el más ligero humo3. Ten muy presente que el humo
que te rodea es humo sólo para ti, para quitarte por completo la visión de tu amor a
Jesús; la llama sólo Jesús la ve, al menos se la reserva toda entera para sí, pues, si
nos la mostrase un poco, vendría enseguida el amor propio como un viento fatal
que todo lo apaga...
[vº] En estos momentos me das la impresión de una persona que está rodeada de
inmensas riquezas... cuya vista se pierde en el horizonte... Esta persona quiere
volverles la espalda porque, dice, las excesivas riquezas le estorban, no sabe qué
hacer con ellas, vale más dejar que se pierdan, ¡o bien dejar que algún otro se las
lleve...! Ese otro no vendrá, pues esas riquezas están preparadas para la prometida
de Jesús..., ¡y sólo para ella...!
Dios daría la vuelta al mundo para encontrar el sufrimiento, a fin de dárselo a un
alma sobre la que su DIVINA mirada se ha posado con un amor indecible4...
¿Qué nos importan a nosotras... las cosas de la tierra...? ¿Podrá ser nuestra patria
ese lodo, tan poco digno de un alma inmortal? ¿Y qué nos importa que hombres
mezquinos corten el moho que crece en ese lodo? Cuanto más en el cielo esté
nuestro corazón, tanto menos sentiremos esos alfilerazos5...
Pero no creas que no es una gracia, y de las grandes, el sentirlos, pues así nuestra
vida es un martirio y un día Jesús nos entregará la palma. ¡Padecer y ser
despreciado6! ¡Qué amargura, pero qué gloria también! He aquí la divisa del lirio
siempreviva... Ninguna otra le sentaría bien.
Mi corazón te sigue en la noble tarea que Jesús te ha encomendado. ¡Tú no eres un
soldado, sino un general...! Sufrir ahora y siempre... Pero todo pasa7.
NOTAS Cta 81
1 La enfermedad del señor Martin.
2 TERESA DE JESÚS, Camino de perfección, c. 33. [Así en la edición francesa.
En realidad, C 32,7. N. del T.]
3 Cf Im III, 49, 2.
4 Pensamiento del P. Pichon.
5 Palabras humillantes relativas a la enfermedad de su padre.
6 Palabras de san Juan de la Cruz. Cf Ms A 48rº, 73vº; Cta 183, 185 y 188. Nótese
que, mucho antes del verano de 1887, Teresa había podido leer en la Imitación
(que muy pronto aprendió de memoria): «Jesucristo quiso sufrir y ser despreciado»
(Im II, 1, 5).
7 Cf registro del breviario de santa Teresa de Jesús.
Cta 82 A Celina
J.M.J.T.
El Carmelo, 28 de febrero de 1889
Jesús +
Mi querida Celina:
¿Es posible que te esté escribiendo a Caen1...? Me pregunto si estoy soñando o
despierta... Pero no, ¡es una realidad...!
Te vas a asombrar, hermanita querida, si te digo que estoy lejos de compadecerte;
pero, ya ves, tu suerte me parece envidiable. Jesús tiene sobre ti miras de un amor
indecible, quiere que su lirio-siempreviva sea todo para él, y es él mismo quien se
encarga de que haga su primer noviciado, es su mano divina la que adorna a su
esposa para el día de sus bodas, y su mano amorosa no se equivoca de aderezos...
Jesús es un esposo de sangre2... Quiere para sí toda la sangre del corazón...
¡Ay, cuánto cuesta darle a Jesús lo que pide...! ¡Y qué suerte que cueste...! ¡Qué
alegría inefable es llevar nuestras cruces EN DEBILIDAD! ¿Comprende el Lirio-
siempreviva al pobre grano de arena...? Tu noviciado es el del [vº] dolor, ¡qué
privilegio tan inexplicable...!
Sí, hermanita querida, lejos de quejarme a Jesús por la cruz que nos envía, no logro
entender el amor infinito que lo ha movido a tratarnos así... Jesús tiene que amar
mucho a nuestro padre querido para que sufra de esta manera. ¿Pero no te parece
que la desgracia que le aflige es realmente la coronación de su hermosa vida...? Mi
querido Lirio-siempreviva, creo que te es estoy diciendo auténticas locuras, pero no
importa; pienso muchas otras cosas sobre el amor de Jesús, que son quizás mucho
más fuertes que lo que te acabo de decir...
¡Qué dicha ser humilladas! Es el único camino que hace santos... ¿Podemos dudar
ahora de la voluntad de Dios para nuestras almas...? La vida no es más que un
sueño3; pronto nos despertaremos, ¡y entonces que alegría...! Cuanto mayores sean
nuestros sufrimientos, más infinita será nuestra gloria... ¡No, no perdamos la
prueba que Jesús nos envía! Es una mina de oro sin explotar, ¿perderemos la
ocasión...? El grano de arena quiere poner manos a la obra sin alegría, sin ánimo,
sin fuerzas, y precisamente estos títulos le facilitarán la empresa, quiere trabajar
por amor.
Comienza el martirio, entremos juntas en la lid si el Lirio-siempreviva no desdeña
al pobre grano de arena.
NOTAS Cta 82
1 Tras una grave crisis, el señor Martin fue hospitalizado en el Bon Sauveur de
Caen el 12 de febrero.
2 Expresión del P. Pichon: cf Cta 112 y 165.
3 Cf SANTA TERESA DE JESÚS, Exclamaciones 13,2.
Cta 83 A Celina
5 de marzo de 1889
J.M.J.T
Jesús +
Querida Celina:
¡Imposible decirte cuánto bien me han hecho tus letras...! Ahora sí que eres de
verdad el Lirio-siempreviva de Jesús. ¡Y qué contento está él de su lirio! ¡Con qué
amor mira a esa su flor querida que no ama a nadie más que a él, que no tiene otro
deseo que el de consolarlo...!
Cada nuevo sufrimiento, cada angustia del corazón es como un ligero céfiro que
lleva hasta Jesús el perfume de su lirio. Entonces él sonríe con amor y prepara
enseguida una nueva amargura y llena el cáliz hasta los bordes, pensando que
cuanto más crezca su lirio en el amor tanto más debe crecer también en el
sufrimiento...
¡Qué privilegio nos concede Jesús enviándonos un dolor tan grande! ¡No bastará
toda una ETERNIDAD para agradecérselo! Nos colma de sus favores como colmó
a los más [vº] grandes santos, ¿Por qué tan gran predilección...? Es un secreto que
Jesús nos revelará en nuestra patria el día en que «enjugue todas las lágrimas de
nuestros ojos»...
Tiene que ser a mi alma1 a quien hablo así, pues de otro modo no sería
comprendida; pero es a ella a quien me dirijo, y ella adivina todos mis
pensamientos. Sin embargo, lo que tal vez ella ignora es el amor que Jesús le tiene,
un amor que lo pide TODO. Nada hay imposible para él, y no quiere poner límite
alguno a la SANTIDAD de su lirio... ¡Su límite es no tenerlos...! ¿Y por qué los
habría de tener...? Nosotros somos más grandes que todo el universo, y un día
tendremos incluso una existencia divina...
¡Y cómo agradezco a Jesús que haya plantado un lirio al lado de nuestro padre
querido! Un lirio que no tiene miedo a nada, un lirio que prefiere morir antes que
abandonar el campo glorioso donde el amor de Jesús le ha colocado...
Ya no tenemos nada que esperar sobre la tierra, nada más que el sufrimiento y
siempre el sufrimiento. Y cuando hayamos terminado, el sufrimiento seguirá aún
allí tendiéndonos los brazos. ¡Qué suerte tan envidiable...! Los querubines en el
cielo envidian nuestra dicha.
[vºtv] Pero no era para esto para lo que yo quería escribir a mi Celina querida, sino
para decirle que comunique a la señorita Paulina2 la desgracia que nos ha golpeado
con la enfermedad de papá. ¡Ríete ahora de tu pobre Teresa que aborda el tema al
final de la carta!
¡Pobre Leonia! También a ella la quiero mucho, y sufre mucho más que nosotras,
pues Jesús le ha dado menos. Pero a quienes ha dado mucho, mucho les pedirá.
Tu hermanita,
Teresa del Niño Jesús
post. carm. ind.3.
NOTAS Cta 83
1 Celina.
2 Paulina Romet.
3 Ha de leerse: «novicia», en vez de «postulante».
Cta 84 A la señora de Guérin
J.M.J.T.
El Carmelo, 12 de marzo de 1889
Jesús +...
Querida tiíta:
Me veo en la imposibilidad de obedecerla, pues me sería demasiado difícil no
decirle: gracias... ¡Cuán poca cosa son esas siete letras para expresarle mi gratitud!
Pero ojalá que mi tía sepa comprender todo lo que su hijita no acierta a decirle.
¡Qué buena es usted, querida tía...! ¡Cuánto voy a rezar [1vº] por usted! ¡Qué
verdad es que soy incapaz de hacer cosa buena! En vez de ganar dinero, no hago
más que perderlo; por eso la delicadeza de mi tiíta querida me ha llegado tan a lo
hondo1. No salía de mi asombro al verme de golpe tan rica, sin haber hecho nada
para ganar tanto dinero... No puedo menos de sonreír al pensar que, gracias a mis
generosos parientes, soy yo quien va a suministrar el pescado a toda la
comunidad...
Por favor, querida tía, [2rº] dé las gracias a mi querido tío de mi parte y exprésele
todo mi agradecimiento.
Querida tía, mucho tiene que amarla Dios para hacerla sufrir tanto. Sin embargo, si
él me escuchase, usted ya no estaría nunca enferma, pues yo sería feliz de que me
enviase a mí todos los sufrimientos que le reserva a usted.
Querida tía, ¡qué poco y qué mal va traducirle mi carta los sentimientos de mi
corazón...! ¡Quisiera poder demostrarle toda mi gratitud, que es enorme...!
[2vº] ¡Qué bueno es Jesús al dejarnos, en la prueba cruel que nos envía, el consuelo
de ver que nuestros parientes comparten y comprenden nuestro dolor!
Un abrazo con todo el corazón para mi Juanita y para mi amita de casa2.
Adiós, querida tía. Gracias de nuevo, a usted y a mi querido tío. Un abrazo muy
tierno para los dos. Su hijita muy agradecida,
Sor Teresa del Niño Jesús
nov. carm. ind.
NOTAS Cta 84
1 «Mi tía había pagado una obra hecha por Teresa», indica sor Genoveva.
2 María Guérin, encargada de vigilar los Buissonnets en ausencia de Celina y de
Leonia, que se habían instalado en Caen.
Cta 85 A Celina
J.M.J.T.
El Carmelo, 12 de marzo de 1889
«¡Viva Jesús...! ¡Qué bueno es entregarse a él y sacrificarse por su amor1...!».
¡Celina...! Este nombre querido resuena dulcemente en el fondo de mi corazón...
¿No sintonizan a la perfección nuestros dos corazones...?
Esta noche necesito ir a hundirme con mi Celina en el infinito... Necesito olvidar la
tierra... Todo me cansa aquí abajo, todo me pesa... Sólo encuentro una alegría: la
de sufrir por Jesús. Pero esta alegría no gustada supera a toda alegría...
La vida pasa... La eternidad se acerca a grandes pasos... Pronto viviremos de la
vida misma de Jesús... Después de haber sido abrevadas en la fuente de todas las
amarguras, seremos deificadas en la fuente misma de todas las alegrías y de todas
las delicias... Pronto, hermanita, con una sola mirada podremos comprender lo que
pasa en lo más íntimo de nuestro ser...
La representación de este mundo PASA... Pronto veremos unos cielos nuevos, y un
sol más radiante iluminará con sus esplendores mares celestiales y horizontes
infinitos2... La inmensidad será nuestra heredad..., ya no estaremos prisioneros en
esta tierra de destierro... ¡todo habrá PASADO...! Bogaremos con nuestro esposo
celestial sobre lagos sin riberas... ¡El infinito no tiene límites, ni fondo, ni
orillas3...! «Animo, Jesús escucha hasta el último eco de nuestro dolor»4. Nuestras
arpas, en este momento, están colgadas en los sauces que bordean el río de
Babilonia..., pero [vº] el día de nuestra liberación ¡qué armonías haremos
escuchar..., con qué gozo haremos vibrar todas las cuerdas de nuestros
instrumentos...!
El amor de Jesús a Celina sólo Jesús puede comprenderlo... Jesús ha hecho locuras
por Celina... Que Celina haga locuras por Jesús... El amor sólo con amor se paga y
las heridas de amor sólo con amor se curan5.
Ofrezcamos nuestros sufrimientos a Jesús para salvar almas. ¡Pobres almas...! Ellas
tienen menos gracias que nosotras, y sin embargo toda la sangre de un Dios se
derramó por salvarlas... Y Jesús quiere hace depender su salvación de un suspiro
de nuestro corazón... ¡Qué gran misterio...! Si un solo suspiro puede salvar un
alma, ¿qué no podrán hacer sufrimientos como los nuestros...? ¡No rehusemos
nada a Jesús...!
La campana está tocando y todavía no he escrito a mi pobre Leonia. Dale mis
recuerdos y un abrazo y dile que la quiero... Que sea muy fiel a la gracia, y Jesús la
bendecirá. Que pregunte a Jesús lo que quiero decirle, le doy a él mis encargos...
¡Hasta pronto...! ¡El cielo, el cielo! ¿Cuándo estaremos ya en él?
El granito de arena de Jesús
NOTAS Cta 85
1 De una carta del P. Pichon a Teresa.
2 Lamennais, Une voix de prison.
3 Arminjon, op. cit., p. 300.
4 De una carta del P. Pichon a sor María del Sagrado Corazón.
5 SAN JUAN DE LA CRUZ, CE 9,7; 11,11.
Cta 86 A Celina
J.M.J.T.
15 de marzo de 1889
Jesús +
Gracias por tu carta. Al granito de arena le ha gustado mucho...
En una de tus cartas me decías últimamente que eras mi sombra. ¡Huy, qué triste
sería si fuese verdad! Pues ¿qué puede ser la sombra de un pobre granito de
arena...?
Yo pienso en algo mejor para mi Celina querida. Esa idea de la sombra me ha
gustado, y me he dicho a mí misma que, en efecto, Celina debería ser la sombra de
algo, ¿pero de qué...? No he podido encontrar nada en toda la creación que pueda
reflejar la idea que me he formado de esa realidad de la que mi Celina deba ser
sombra fiel: ¡Jesús mismo ha de ser esa divina realidad...!
Sí, Celina debe ser la humilde sombra de Jesús... ¡Qué título tan humilde [vº], y,
sin embargo, tan glorioso...! Porque ¿qué es una sombra...? Pero ¡qué gloria ser la
sombra de Jesús...!
¡Cuántas cosas tendría para decir sobre este tema a la humilde sombra de Jesús!
Pero tengo muy poco tiempo, y me es imposible...
El sueño de mi Celina es muy bonito, quizás un día se haga realidad1... Pero,
mientras tanto, comencemos nuestro martirio, dejemos que Jesús nos arranque
todo lo que nos es más querido, y no le neguemos nada... Antes de morir a espada,
muramos a alfilerazos... ¿Comprende Celina...?
El granito de arena se une en el sufrimiento a la humilde sombra de Jesús.
Sor Teresa del Niño Jesús de la Santa Faz
nov. carm. ind.
NOTAS Cta 86
1 Este fue el sueño de Celina: «¡Si supieras lo que he soñado la otra noche! Tú
acababas de morir mártir. Un hombre te había llevado a un bosque para matarte.
Yo te había visto con envidia partir para el martirio... Estaba esperando lo que iba a
ocurrir, cuando de pronto vimos que una humareda se elevaba hacia el cielo. Luego
cantó un pájaro y nos dijimos: ¡El sacrificio ha terminado! Teresa es mártir... Ante
esta noticia, mi corazón se estremeció de alegría. ¿Y yo? ¿Voy a quedar separada
de mi Teresa querida? ¡No!, eso no podía ser. Algo había que me hacía esperar la
misma dicha. Y en efecto, mientras yo erraba por el campo, un muchachito
aprendiz de zapatero se echa sobre mí y me hunde varias veces su lezna en el
cuello. Yo me sentía tan feliz, que no pensaba en huir; pero como el muchacho
estaba sin duda demasiado débil, no me moría. Sin embargo, su rabia aumentaba
más y más, y acabó arrancándome los ojos (...) Me desperté con gran pesar de que
el sueño no hubiese sido realidad» (A Teresa, LC 110, 13/3/1889).
Cta 87 A Celina
J.M.J.T.
El Carmelo, 4 de abril de 1889
¡Jesús...!
Celinita querida:
Tu carta me ha dejado una gran tristeza en el alma... ¡Pobre papaíto! No, los
pensamientos de Jesús no son nuestros pensamientos, ni sus caminos son nuestros
caminos...
El Señor nos presenta un cáliz tan amargo como nuestra débil naturaleza puede
soportar. No retiremos los labios de ese cáliz preparado por la mano de Jesús...
Veamos la vida bajo su verdadera luz... Es sólo un instante entre dos eternidades1...
Suframos en paz2.
Confieso que esta palabra «paz» me parecía un poco fuerte; pero el otro día,
reflexionando sobre ello, encontré el secreto para sufrir en paz... Quien dice paz no
dice alegría, o al menos alegría sensible... Para sufrir en paz, basta con querer todo
lo que Jesús quiere... Para ser la esposa de Jesús, es necesario parecerse a Jesús. ¡Y
Jesús está todo él sangrante3, está coronado de espinas...!
¡Mil años en tu presencia, Señor, son un ayer que PASÓ...!
Junto a los canales de Babilonia nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión... En
los sauces de sus orillas colgábamos nuestras cítaras... Allí los que nos deportaron
nos invitaban a cantar: «Cantadnos un cantar de Sión...» ¿Cómo cantar un [vº]
cántico del Señor en tierra extranjera...? (Salmo de David).
No, no cantemos a las criaturas los cánticos del cielo..., sino, como Cecilia,
cantemos en nuestro corazón un canto melodioso para nuestro amado4...
El canto del sufrimiento unido a sus sufrimientos es lo que más cautiva su
corazón...
Jesús arde de amor por nosotras... ¡Mira su Faz adorable...! ¡Mira esos ojos
apagados y bajos...! Mira esas llagas... Mira a Jesús en su Faz5... Allí verás cómo
nos ama.
Sor Teresa del Niño Jesús de la Santa Faz
nov. carm. ind.
NOTAS Cta 87
1 Cf P. d'Argentan, Conférences sur les grandeurs de Dieu, t. II, cap. XI.
2 Cf Im III, 47, Réflexions de Lamennais.
3 Ese jueves 4 de abril se celebraban las primeras Vísperas de la fiesta de la
Preciosísima Sangre de Jesús, que en aquella época estaba fijada para viernes de la
cuarta semana de cuaresma.
4 Cf Cta 54, n. 2.
5 Son muchas las cartas de este período en que Teresa evoca la Faz de Cristo (en
1889: Cta 87, 95, 98; en 1890: 102, 105, 108, 110, 117), las más de las veces con
referencia a la imagen de la Santa Faz difundida por el Oratorio de Tours; cf Ms A
71rº y CG p. 488s. Para la devoción de Teresa en el último tramo de su vida, cf Or
12 (Consagración a la Santa Faz) y Prières, pp. 118s.
Cta 88 A María Guérin
24 de abril de 1889
J.M.J.T.
Miércoles, abril de 1889
Jesús +
Querida hermanita:
Voy a pedirte un favor, y me dirijo a ti porque sé que los Buissonnets, que ahora,
¡ay!, están desiertos, eran en otro tiempo tus dominios.
¿Te acuerdas de un libro que la señora Tifenne me regaló para mi primera
comunión? Se titulaba. «El ramillete de la joven». Ese libro debe de estar en uno
de los cajones de la cómoda de mi pobre papaíto. Me alegraría mucho poderlo
tener lo antes posible [1vº], así como otro más pequeño que me regalaron las
señoritas Primois1. Es un libro marrón, orlado con una viñeta dorada; creo que son
meditaciones sobre la Eucaristía. Este libro está en uno de los estantes del armario
de la habitación de Celina (el de junto a la puerta). Querida hermanita, perdona que
te pida este favor... Si fuera posible, podrías quizás explicarle a la sirvienta lo que
quieres, sin ir tú misma a los Buissonnets.
Es increíble cómo se han estrechado ahora nuestros lazos. Me parece que, tras
nuestra terrible prueba, somos más hermanas aún que antes.
[2rº] ¡Si supieras cómo te quiero y cuánto pienso en todos vosotros...! ¡Cuánto bien
hace, cuando se sufre, el tener corazones amigos cuyo eco responde a nuestro
dolor...! ¡Cómo agradezco a Jesús que nos haya dado unos parientes tan buenos...,
unas hermanitas tan cariñosas! Nuestras pobres hermanitas de allá lejos2 no se
cansaban el otro día de contarnos todas las atenciones que les prodigáis. Me di
cuenta de que el corazón de mi Mariíta había conmovido el corazón de mi Celina,
y esto trajo una gran alegría a mi pobre corazón, ¡pues quiero tanto a mi María...!
Todos los elogios que se hicieran de ella [2vº] serían muy poco comparados con lo
que yo pienso de ella en mi interior.
Escribo a toda prisa, como una locuela, sin pensar que mi pobre pluma no es capaz,
ni mucho menos, de seguir a mi corazón y que, a no dudarlo, voy sufrir el
bochorno de que no se me pueda leer.
Hermanita querida, da un abrazo de mi parte a todos los que quiero tanto, y dales
las gracias por habernos mimado por Pascua con rico chocolate y buen pescado...
¡Dios mío, no puedo pensar en el pescado3..., mi tío tenía aquel día un algo tan
PATERNAL, un algo tan fuera de lo común..., que nunca olvidaré aquella visita!
Tu hermanita que te quiere,
Sor Teresa del Niño Jesús
NOTAS Cta 88
1 María y Juana Primois, amigas de la familia Martin.
2 Celina y Leonia, las «desterradas de Caen» (Ms A 73vº), que se hospedaban en
una pensión cerca del Bon Sauveur.
3 Ese regalo emocionó a Teresa al recordarle a su padre, que antaño era tan feliz
cuando regalaba el pescado a las carmelitas.
Cta 89 A Celina
J.M.J.T.
El Carmelo, 26 de abril de 1889
¡Jesús...! +
Jesús mismo se va a encargar de decir FELIZ CUMPLEAÑOS a su prometida al
cumplir los 20 años1.
¡Qué vigésimo año tan fecundo en sufrimientos, en gracias de elección...! Veinte
años, edad llena de ilusión, dime: ¿qué ilusión dejas en el corazón de mi Celina...?
¡Cuántos recuerdos entre nosotras...! ¡Todo un mundo de ellos...! Sí, Jesús tiene
sus preferencias; en su jardín hay frutos que el Sol de su amor hace madurar casi
casi en un abrir y cerrar de ojos... ¿Por qué somos nosotras de ese número...?
Pregunta llena de misterios... ¿Qué razón puede darnos Jesús? [1vº] ¡Su razón es
que no hay ninguna...! ¡Celina...!, aprovechémonos de esa predilección de Jesús
que en tan pocos años nos ha enseñado tantas cosas, no descuidemos nada que
pueda agradarle... Dejémonos dorar por el sol de su amor..., ese sol abrasador...,
¡consumámonos de amor...!
Dice san Francisco de Sales: «Cuando el fuego del amor anida en un corazón,
todos los muebles vuelan por las ventanas»2. ¡No, no dejemos nada..., nada en
nuestro corazón, más que a Jesús...!
Y no pensemos que podremos amar sin sufrir, sin sufrir mucho... Nuestra pobre
naturaleza está ahí, ¡y está para algo...! Ella es nuestra riqueza, nuestro medio de
ganarnos la vida... Y es tan preciosa, que Jesús vino a la tierra expresamente para
poseerla.
[2rº] ¡Suframos con amargura, sin ánimos...! «Jesús sufrió con tristeza. Sin tristeza,
¿cómo iba a sufrir el alma?»3 ¡Y nosotras quisiéramos sufrir generosamente,
grandiosamente...! ¡Celina, qué ilusión...! ¿Quisiéramos no caer nunca...? ¡Qué
importa, Jesús mío, que yo caiga a cada instante! En ello veo mi debilidad, y eso
constituye para mí una gran ganancia... Tú ves ahí lo que yo soy capaz de hacer, y
por eso te vas a sentir más inclinado a llevarme en tus brazos... Si no lo haces,
señal de que te gusta verme por el suelo..., y entonces no tengo por qué
inquietarme sino que tenderé siempre hacia ti mis brazos suplicantes y llenos de
amor... ¡No puedo creer que me abandones...!
[2vº] «Los santos encontraban la cruz precisamente cuando estaban a los pies de
Nuestro Señor»4.
¡Celina querida, dulce eco de mi alma...! ¡Si conocieras mi miseria...! ¡Si
supieras...! La santidad no consiste en decir cosas hermosas, ni consiste siquiera en
pensarlas o en sentirlas... Consiste en sufrir, y en sufrir toda clase de sufrimientos.
«¡La santidad hay que conquistarla a punta de espada! ¡Hay que sufrir..., hay que
agonizar...!»5.
Vendrá un día en que las sombras desaparecerán, y entonces no quedará ya nada
más que la alegría, la embriaguez...
¡Aprovechémonos de nuestro único momento de sufrir...! No miremos más que al
instante presente... Un instante es un tesoro... Un solo acto de amor nos hará
conocer mejor a Jesús..., nos acercará a él por toda la eternidad...
Sor Teresa del Niño Jesús de la Santa Faz
nov. carm. ind.
NOTAS Cta 89
1 Celina iba a cumplir 20 años el 28 de abril.
2 Cf CAMUS, Esprit de saint François de Sales, II, 27: sentencia citada por el P.
Pichon en su plática del 13 de octubre de 1887.
3 P. Pichon, charla de los ejercicios espirituales de octubre de 1887.
4 Ibid., mayo de 1888.
5 Ibid., mayo de 1888.
Cta 90 A Celina
17 (?) de abril de 1889
J.M.J.T.
Para el 28 de abril
Quiero desear una vez más un feliz cumpleaños a mi querida Celina. Y le mando
un pequeño ramillete de parte del Niño Jesús1, que le agradece todas las preciosas
flores que ella le ha regalado.
Cierto que esas flores no son esplendorosas: el Niño Jesús del Carmelo es pobre,
pero en el cielo [1vº] nos mostrará sus riquezas, y yo sé bien a quién colmará de
ellas...
Mañana recibiré a Jesús2. ¡Y cuánto le hablaré de mi Celina, de ese otro yo! Tendré
muchas cosas que decirle, pero no me resultará difícil, un solo suspiro se lo dirá
todo.
¡Menudo desorden! Pero voy tan de prisa, que tendrás que perdonarme. Quisiera
que conocieses mi corazón y todo lo que en él se encierra para ti; pero hay cosas
que no pueden escribirse y que sólo comprende el corazón.
[2rº] (El ramillete de Jesús ha pasado varias horas delante de él ¡en un vaso aún
más pobre que él...!)
Celina querida, un día iremos al cielo para siempre. Y allí ya no habrá ni día ni
noche como en la tierra... ¡Qué alegría! Caminemos en paz mirando al cielo,
UNICA meta de nuestros trabajos. La hora del descanso está ya cerca3.
Dale un fuerte abrazo de mi parte a Leonia, a quien quiero tanto. No me olvido de
la fecha de sus 25 años4; [2vº] desde que estoy en el Carmelo tengo mucha
memoria para las fechas.
Hasta pronto, Celina, siempreviva de Jesús... Te quiero mucho más de lo que sé
decirte.
Tu hermanita,
Teresa del Niño Jesús
NOTAS Cta 90
1 Una estatua del Niño Jesús que había en el claustro.
2 La comunión del domingo. En aquella época, la comunión diaria no se estilaba
en el Carmelo.
3 Cf Im III, 47, Reflexiones; y Cta 173.
4 Teresa comete una equivocación: Leonia cumplirá 26 años el 3 de junio.