Sta. Teresita de Lisieux

Escritos 3

 

 

3. Textos diversos

 

En esta sección recogemos la mayor parte de los textos que Teresa

conservaba en el cajón de la mesa de su celda o dentro de los libros que

tenía a su uso, clasificados por orden cronológico. Los demás textos son

de escaso interés o difícilmente comprensibles.

24 de noviembre de 1888. Testamento de san Juan de la Cruz (copia)

 

La primera fiesta de san Juan de la Cruz que Teresa, postulante, vive en el

Carmelo. Habría tomado el hábito por estas fechas si el señor Martin no

hubiese caído enfermo. Se trata, sin duda alguna, de la copia del billete

que escribió Teresa ese día. Publicado en VT, nº 94, abril 1984, p. 157

Testamento de N. Padre San Juan de la Cruz


 

 

Hija mía, a ti te dejo mi pureza de intención... Me imitarás privándote por

Dios de todo consuelo e inclinando tu corazón a elegir siempre

preferentemente todo lo que cause menos satisfacción a tu gusto, tanto si

viene de parte de Dios como si viene de las criaturas... A esto es a lo que

se llama amar a Dios de verdad...

 

Primavera (?) de 1889. Notas del retiro (P. Pichon). Copia

 

Publicadas en VT, nº 30, abril 1968. Teresa copió en limpio, de su propia

mano, varios extractos de dos retiros del P. Pichon: octubre de 1887 (cf VT

nº 29, enero 1968, p. 68) y mayo de 1888. En Cta 89 (26/4/1889) y Cta 197

(17/9/1896) citará varios de estos textos. Su copia la había hecho

sirviéndose de notas tomadas por otras hermanas. Cf CG, p. 478, notas.

«La caridad, dice san Alfonso María de Ligorio, consiste en soportar a los

que nos resultan insoportables».

______________

Cuando los santos estaban a los pies de N.S., era cuando encontraban la

cruz.

La santidad. Es más heroica, más sublime, pero está también más a

nuestro alcance. Consiste en gemir, en sufrir y en tener paciencia en

nuestras miserias...

«Todos, dice el P. (de) Ravignan, tenemos distracciones en la oración;

apenas si podemos, durante un minuto, rezar un Ave María, ni guardar la

presencia de Dios. Para ello se necesita valor y una santa energía...

¡La santidad! Hay que conquistarla a punta de espada. Es necesario

sufrir..., es necesario agonizar.

______________

Jesús sufrió con tristeza... ¿Podrá sufrir el alma sin tristeza...?

¡Los mártires sufrieron con alegría... y el Rey de los mártires sufrió con

tristeza...! Y la primera palabra de su agonía fue: «¡Me muero de tristeza!»

¡N.S. tiene miedo a su cáliz amargo, tiene miedo de su santa vocación...!

Esos miedos que me conturban puedo, pues, ofrecérselos... N.S. se

conturba, tiene miedo... No conserva la sangre fría... ¡No permanece

impasible...! Y yo me reprocho mis turbaciones..., mientras que Jesús me

enseña que son meritorias... Jesús... siente rechazo... Siente rechazo y

repugnancia ante su vocación sagrada... y su sangre fluirá de todos sus

miembros como prueba de ese rechazo y de esas repugnancias... ¿Y me

extraño yo de experimentar repugnancia ante las angustias de la

naturaleza...? N.S. llega has el tedio, un sentimiento bien bajo en un alma

generosa... Suprimamos los tedios y los sentimientos de abandono..., ¿y

dónde quedarán nuestras pruebas? Y yo creía que no había que sufrir

pobremente, miserablemente... «¡Dios nos libre, decía un santo, de sufrir

noblemente, reciamente, generosamente!» Sin esta cruz íntima del

desaliento, no lo olvidemos, todas las demás no serían nada...


 

 

____________

ABANDONO

¡Ensanchad el corazón...! ¡Dilatad vuestra alma...! «Amad a Jesús con

locura, decía el P. de Ponlevoy, y para escapar de su brazo ¡arrojaos en su

corazón...! ¡El camino de la conciencia no es el camino del corazón...!»

 

«Que Dios, dice el bondadoso san Francisco de Sales, que Dios sea en

adelante el Dios de vuestro corazón, y no el Dios de vuestra conciencia, de

vuestra inteligencia, de vuestra voluntad... ¡Los homenajes de vuestra

conciencia y de vuestro respeto...! ¡Dios está ya harto de ellos...!

«Cuando en un corazón anida el fuego del amor, todos los muebles vuelan

por las ventanas».

No seáis, pues, esclavos, haceos niños... Ocupad vuestro lugar en el

corazón de vuestro Esposo... ¡En Dios, estáis en vuestra casa...!

San Francisco de S. decía: «Ponedle buena cara a vuestra alma, dirigidle

una sonrisa, una palabra amable». «¡Corazón mío, amigo del alma,

caminemos juntos! ¡En nombre de Dios, ten ánimo...!» Tened paciencia

con Dios, pero ¡tened paciencia con vosotros mismos! Tenemos que

animarnos a nosotros mismos, y mientras nos animemos, no

cosecharemos más que valentía... ¡Hay que ser grande con uno mismo...!

Una gran pobreza espiritual bien aceptada es un gran tesoro.

 

24 de noviembre de 1891. Testamento espiritual de san Juan de la Cruz

 

1891 es el año del tercer centenario de la muerte de san Juan de la Cruz.

Teresa hizo muchas estampas, con reliquia y sin ella, para venderlas con

ocasión de esas fiestas. Texto citado en CG, p. 618.

J.M.J.T.

Testamento de N. Padre san Juan de la Cruz, 1891

Hija mía, a ti te dejo mis desasimiento interior. El alma que quiere poseer a

Dios por entero debe renunciar a todo para darse por entero a este gran

Dios...

 

19 de marzo de 1892. Testamento de san José. Copia

 

Se trata seguramente de la copia del «testamento» extendido por Teresa

en la fiesta del Santo.

T. de N. P. José

 

Hija mía, a ti te dejo las llamas divinas que el santo Niño encendió con su

hermosura en mi corazón, que se convirtió así en una hoguera y en un

horno del más tierno y puro amor. Tú participarás de él en la medida en

que no tengas ningún apego a las cosas creadas. Si tu corazón está


 

 

completamente desnudo y purificado, le servirá de lecho al santo Niño

Jesús, que descansará santamente en él...

19 de marzo de 1892

 

1892-1893. Consejo espiritual. Nota.

 

Respuesta, sin duda, que le dio en el confesonario el confesor

extraordinario -desde comienzos de 1892, el abate Baillon-, cuando Teresa

sufría aún de escrúpulos (cf CG, p. 678+e).

J.M.J.T.

Si usted no actúa contra su conciencia, aun cuando en ello haya pecado,

usted no pecará. (El Sr. abate Baillon.)

 

1892-1895. Sentencias para estampas. Copia.

 

La mayor parte de estos pensamientos tenían que ser utilizadas para

estampas de primera comunión, una de las fuentes de ingresos de la

comunidad. La tercera cita es de Jer 3; para la séptima, cf Cta 197; la

octava, cf Ms A 83vº.

¡Dulce rostro de Jesús escondido en la Eucaristía, ten compasión de

nosotros!

Jesús, tu Eucaristía constituye las delicias de mi alma.

Con amor eterno te he amado.

Busco un alma recogida para comunicarle mis favores.

Que la Santísima Virgen María os colme de sus beneficios.

Busco un corazón puro para hacer en él el lugar de mi reposo.

La fe conduce a la confianza y la confianza al amor. (S. Alfonso de

Ligorio).

Estamos en continua comunicación con Dios, que no cesa de hablar a

nuestros corazones por medio de inspiraciones, inclinaciones e impulsos

interiores. (S Francisco de Sales).

¡María, Madre mía del cielo, protege y guarda a mi madre de la tierra!

¡María, que en este día tan grande todos mis seres queridos se vean

colmados de tu beneficios!

María, tu que enjugaste las primeras lágrimas de Jesús, fortalece nuestra

debilidad a auxílianos en las pruebas de la vida. (Mons. de la Martinière.)

 

20 de febrero de 1893. Exhortación del canónigo Delatroëtte. Notas

 

Caligrafía muy apresurada. Parece que se trate de notas que Teresa tomó

de memoria, al salir de la ceremonia de la prestación de obediencia en el

coro, cuando la elección de la madre Inés. El Sr. Delatroëtte había

pronunciado una exhortación en presencia de toda la comunidad. El título


 

 

a lápiz fue añadido después. Algunas líneas se encuentran citadas en CG,

p. 690.

J.M.J.T.

Nuestro Padre,

el día en que sor Inés fue elegida priora

... Cuando usted oyó pronunciar su nombre, sólo respondió con lágrimas.

Y yo entiendo sus temores: usted es joven, sin mucha experiencia. Pero

tenga ánimo, querida hija, Dios se sirve a veces de los instrumentos más

débiles en apariencia para realizar su obrar y trabajar para su gloria.

Además, usted tiene un alma recta y sencilla. Su santa Madre Genoveva la

ayudará, esfuércese en imitar los preciosos ejemplos que ella le ha dejado.

Yo puedo decirle, sin faltar a la discreción, que si la mayoría de sus

hermanas han pensado en darle sus votos, es porque han observado que

usted trata de imitar las virtudes que le ha visto practicar. Ella será su

sostén; y además, en sus dificultades, usted podrá recurrir a la Madre a

quien tanto ama, y ella la aconsejará y la orientará; usted encontrará

siempre en ella una ayuda.

Ahora, querida hija, usted va a estar al frente de sus hermanas, que le

darán el nombre de Madre, y a las que guiará con dulzura pero también

con firmeza. Si entre ellas se encontrase alguna que le resulte poco

simpática, usted se llenará aún de más amor hacia ella. La sencillez que la

caracteriza le indicará lo ha de hacer. Y además, se lo repito, usted tendrá

siempre a su lado a la digna Madre que usted sería tan feliz de verla

continuar en su cargo de priora.

 

12 de junio de 1896. Deseo del Sagrado Corazón

 

Billete escrito por Teresa y que la madre Inés regaló en 1911 al noviciado

del Carmelo de Saint-Pair (desterrado en Jersey). Lleva al dorso la

certificación y la firma de la madre Inés y el sello del Carmelo. El original

se encuentra en el Carmelo de Saint-Pair (Manche).

J.M.J.T.

El deseo del Sagrado Corazón es que imitéis su Amor a los hombres, y

sobre todo a los pecadores. Su voluntad es que améis a vuestras

hermanas tiernamente y sin cesar.

La unión de corazones, la ayuda mutua y la amistad son signos de

predestinación, y también el celo or la conversión de los pecadores.

12 de junio de 1896.

 

Comienzos de julio de 1896. «Mil vidas...»

 

Pensamiento sacado del Camino de perfección, cap. 1,de santa Teresa de

Jesús. La frase está escrita , en letra redonda, en la hoja que Teresa tiene

en la mano en la foto de VTL, nº 29 (DLTH, p. 267). Cf Cta 198.


 

 

Mil vidas pusiera yo para remedio de un alma...

Santa Teresa.

 

Julio de 1896. Para la fotografía del P. Roulland

 

Nota escrita por Teresa. El P. Roulland había enviado una foto suya a la

madre María de Gonzaga (cf Cta 193). Esta nota aparece citada en CG, p.

878+a.

Esta fotografía no me pertenece, nuestra Madre me ha dicho que se la

guarde en mi mesa, y ella la cogerá cuando la necesite. T. del N. Jesús,

rel. carm. ind.

 

Alrededor del 20 de junio de 1896. Fechas

 

Teresa dio siempre una gran importancia a las fechas de las gracias que

había recibido. Después de las del escudo de armas, al final del Ms A, las

actualizó en junio de 1896, seguramente para enviárselas al P. Roulland el

27 de julio (cf MS/NEC, 86rº, 3+) al dorso de su fotografía (VTL, nº 37):

una lista idéntica a ésta. Puede comprobarse que Teresa no se acuerda

del día exacto de su curación (línea 4º); en la última línea, «Unión

apostólica» con su hermano espiritual, el P. Roulland (cf Cta 189, del

23/6/1896). Teresa enviará también estas fechas al abate Bellière el

25/4/1897 (cf Cta 224, CG, p. 977+h).

Días de las gracias

que el Señor concedió a su pequeña esposa

Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz

Nacimiento 2 de enero de 1873

Bautismo 4 de enero de 1873

Santa muerte de mi madre 28 de agosto de 1877

Curación milagrosa por N. S. da las Vict. mayo de 1883

Primera comunión 8 de mayo de 1884

Confirmación 14 de junio de 1884

Día especialísimo de gracias 25 de diciembre de 1886

Audiencia con S. Sant. León XIII 20 de noviembre de 1887

Entrada en el Carmelo 9 de abril de 1888

Toma de hábito 10 de enero de 1889

Profesión 8 de septiembre de 1890

Toma de velo 24 de septiembre de 1890

Santa muerte de mi padre 29 de julio de 1894

Unión apostólica 28 de junio de 1896

 

21 de noviembre de 1896. Cartas de Teófano Vénard


 

 

 

Copias publicadas en VT, nº 81, enero 1981, pp. 60-62 («Cuaderno de

escritura» de Teresa, sección III). La fecha del 21 de noviembre de 1896

(67º aniversario del nacimiento de Teófano Vénard) precisa la época en

que Teresa trabó conocimiento con el joven misionero mártir, uno de sus

amigos predilectos hasta el final de su vida.

De esta selección de cartas sacará ella algunos de los temas de su poema

de febrero de 1897 A Teófano Vénard (P 31) y todas las citas de su carta

de despedida a sus hermanas carmelitas (Cta 245).

21 de noviembre de 1896

Extracto de las cartas que escribió en Tong-King el angélico mártir Juan

Teófano Vénard

... Espero en paz el día en que me será dado ofrecer a Dios el sacrificio de

mi sangre. No añoro la vida de este mundo, mi corazón tiene sed de las

aguas de la vida eterna.

Mi destierro va a concluir; ya estoy tocando el suelo de patria verdadera, la

tierra se aleja, el cielo se entreabre. ¡Adiós...! Un día nos volveremos a

encontrar en el paraíso y gozaremos de la verdadera felicidad en

compañía de Dios, de la Virgen inmaculada, de los ángeles y de los

santos...

... Mi pensamiento vuela hacia la eternidad, ¡el tiempo se está acabando...!

Tengo la espada suspendida sobre mi cabeza, mi corazón está sosegado

como un lago tranquilo o un cielo sereno. Dios cuida mi debilidad, no tengo

miedo, me siento feliz...

Nada en la tierra me hace feliz; mi corazón es demasiado grande, nada de

lo que la gente llama felicidad en esta tierra puede saciarlo.

Aquí estoy, pues, metido en la arena de los confesores de la fe; es gran

verdad que el Señor elige a los pequeños para confundir a los grandes de

este mundo... No me apoyo en mis propias fuerzas, sino en la fuerza de

Aquel que, por la cruz, ha vencido a los poderes del infierno y del mundo.

Madre inmaculada, cuando caiga mi cabeza bajo el hacha del verdugo,

recibe a tu humilde servidor, como el racimo maduro de uvas cae bajo la

cuchilla, como una rosa florida cortada en tu honor.

¡Aquí estoy, rendido a esta hora que todos nosotros tanto hemos deseado!

¡El martirio...! Este ha sido el sueño de mis años jóvenes... Cuando era

pequeñito, me decía a mí mismo: Yo también quiero ir a Tong-King, yo

también quiero ser mártir.

¡Oh curso admirable de la Providencia, que en medio del laberinto de esta

vida me ha conducido hasta Tong-King, hasta el martirio! Me habría

encantado seguir trabajando, ¡he amado tanto a esta misión! En vez de

mis sudores, le daré mi sangre.

Un leve golpe de sable cortará mi cabeza, como flor primaveral que el

dueño del jardín corta para deleitarse. Todos nosotros somos flores

plantadas en esta tierra y que Dios corta a su tiempo, un poco antes o un

poco después. Uno es la rosa empurpurada, otro el lirio virginal, otro la


 

 

humilde violeta. Tratemos de agradar, según el perfume y el resplandor

que se nos ha dado, al soberano Dueño y Señor. Yo, humilde efímero, me

marcho el primero...

Mira, pues, a tu hermano, con la corona de los mártires coronando su

cabeza, con la palma de los triunfadores levantada en su mano. Un poco

más, y mi alma dejará la tierra, acabará su destierro, concluirá su combate.

Subo al cielo, toco ya la patria, consigo la victoria. Voy a entrar en la

morada de los elegidos, voy a ver bellezas que el ojo del hombre nunca ha

visto, a escuchar armonías que el oído nunca ha oído, a disfrutar de

alegrías que el corazón del hombre nunca ha saboreado. Pero antes es

necesario que el grano de trigo sea molido, que el racimo de uvas sea

prensado. ¿Seré yo un pan y un vino que agrade al paladar del padre de

familia? Así lo espero de la gracia del Salvador y de la protección de su

Madre inmaculada. Y precisamente por eso, aunque esté todavía en la

arena, me atrevo a entonar el cántico del triunfo, como si ya estuviese

coronado como vencedor.

El bienaventurado mártir nació el 21 de noviembre de 1829 y fue bautizado

ese mismo día. Recogió la palma el 2 de febrero de 1861.

 

Diciembre de 1896. Boletín del Sagrado Corazón

 

Este texto, que Teresa copió, le sirvió para su carta del 25 de abril de 1897

al abate Bellière (Cta 224, en CG, p. 977+a).

J.M.J.T.

Extracto del Boletín del Sagrado Corazón

Diciembre de 1896

En una ocasión en que yo asistía a la Misa del P. de la Colombière, N.S. le

concedió grandes gracias, y a mí también. Pues cuando me acerqué a

recibirlo en la sagrada comunión, me mostró su Sagrado Corazón como

una hoguera encendida y otros dos corazones que iban a unirse y a

abismarse en él, y me dijo: «Así une mi amor puro a estos tres corazones

para siempre». - Me dio también a entender que esta unión era toda ella

para gloria de su Sagrado Corazón, y que, para ello, quería que fuésemos

como hermano y hermana, partícipes por igual de los bienes espirituales. -

Allá arriba, al presentar a N.S. mi pobreza y la desigualdad que existía

entre un sacerdote tan virtuoso y meritorio y una pobre pecadora como yo,

me dijo: «Las riquezas infinitas de mi Corazón suplirán todo y todo lo

igualarán»

 

Vida de la Venerable Marg. María

escrita por ella misma, p. 347

Vida escrita por los cont., p. 90


 

 

1 de mayo de 1897. P. Mazel

 

Texto escrito a lápiz. Fuertemente impresionada por la muerte de este

joven misionero, Teresa habló de ella al P. Roulland (Cta 226, del

9/5/1897). Cf UC, p. 350-351+c.

P. Mazel, nacido en Rodelle (Aveyron) el 22 de sept. de 1871; ingresó en

el seminario el 21 de oct. de 1891; ordenado sacerdote el 28 de junio de

1896; partió el 29 de julio siguiente; acaba de ser martirizado en su capilla

de Lo-li. Vicario apostólico Mons. Chouzy, obispo de Kouang-Si.

¡Bienaventurado mártir, ruega por mí! (1 de mayo de 1897)

 

Junio de 1897. «Me colmas de alegría»

 

Teresa citó este salmo 91 en el Ms C 7rº, aplicándolo a su prueba de la fe.

Lo escribió con tinta en la última página de su Evangelio, al final del texto

de san Juan. Cf CA 13.7.16 y BT, pp. 82-83.

Tú, Señor, me colmas de alegría, con todas tus acciones.

(Salmo XCI) Junio de 1897.

 

 

4. Selecciones bíblicas

 

Concordancia pascual (1896 ó 1897)

 

«Teresa copiaba pasajes del Evangelio para concordar y comprender los

hechos según el relato de cada uno de los evangelistas» (NPPA/G). Un

ejemplo importante de esta preocupación de Teresa nos lo ofrece un folio

escrito de su puño y letra en 1896 ó 1897: una «concordancia pascual»,

reproducida en BT (pp. 183-185) y aquí en toda su integridad. Se detiene

principalmente en la aparición del Resucitado a las mujeres. No sabemos

si eso es intencional o si Teresa se proponía completar su «sinopsis» con

un segundo folio.

JMJ

Pasado el sábado, María la Magdalena, María la madre de Santiago y

Salomé compraron aromas para ir a embalsamar a Jesús. Y muy

temprano, el primer día de la semana, al salir el sol, llegaron al sepulcro. Y

se decían unas a otras: ¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del

sepulcro?, pues era una piedra muy grande. Al mirar (Mc 16,1-4), de

pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del

cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de

relámpago y su vestido blanco como la nieve. Los centinelas temblaron de

miedo y quedaron como muertos (Mt 28, 2-4). María Magdalena, al ver la

losa quitada del sepulcro, echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y

el otro discípulo a quien tanto quería Jesús, y les dijo: Se han llevado del


 

 

 

sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto (Jn 20,1-2). El ángel

habló a las mujeres: Vosotras, no temáis, ya sé que buscáis a Jesús, el

crucificado (Mt 28,5). ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? (Lc

24,5) No está aquí: ha resucitado, como había dicho. Venid a ver el sitio

donde habían puesto al Señor (Mt 28,6). Acordaos de lo que os dijo

estando todavía en Galilea: El Hijo del Hombre tiene que ser entregado en

manos de pecadores, ser crucificado y al tercer día resucitar. Ellas

recordaron sus palabras (Lc). El ángel añadió: Id corriendo (Lc 24,6-8) a

decir a sus discípulos y a Pedro: El va por delante de vosotros a Galilea.

Allí lo veréis, como os dijo. Las mujeres salieron corriendo del sepulcro (Mc

16,7-8), impresionadas y llenas de alegría (Mt 28,8), y no dijeron nada a

nadie, del miedo que tenían (Mc 16,8). Después de oír a María Magdalena,

Pedro y el otro discípulo, al que Jesús amaba, salieron camino del

sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que

Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y , asomándose, vio las

vendas en el suelo, pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él

y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le

habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado

en un sitio aparte. entonces entró también el otro discípulo, el que había

llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían

entendido la Escritura: que El había de resucitar de entre los muertos (Jn

20,3-9). Y Pedro se volvió, admirándose de lo sucedido (Lc 24,12). Jesús,

resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a

María Magdalena, de la que había echado siete demonios (Mc 16,9). Los

discípulos se volvieron a casa, pero María Magdalena se quedó fuera junto

al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro, y vio dos ángeles

vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies donde

había estado el cuerpo de Jesús. Ellos le preguntan: Mujer, ¿por qué

lloras? Ella les contesta: Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde

lo han puesto... Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús de pie, pero no

sabía que era Jesús. Jesús le dice: Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién

buscas? Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: Señor, si tú te lo has

llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré. Jesús le dice: ¡María!

Ella se vuelve y le dice: ¡Rabboni! (que significa Maestro). Jesús le dice:

Suéltame, que todavía no he subido a mi Padre. Anda, ve a mis hermanos

y diles: Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro.

María Magdalena fue y anunció a los discípulos (Jn 20,10-18), que estaban

de duelo y llorando (Mc 16,19): He visto al Señor y ha dicho esto (Jn

20.28). Ellos, al oírla decir que estaba vivo y que lo había visto, no la

creyeron (Mc 16,11). - Cuando las santas mujeres volvían del sepulcro,

Jesús les salió al encuentro y les dijo: Alegraos. Ellas se acercaron, se

postraron ante él y le abrazaron los pies. Jesús les dijo: No tengáis miedo,

id a decir a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán (Mt 28,9-10).

Volvieron del sepulcro y anunciaron todo esto a los once y a los demás.


 

 

Fueron María Magdalena, Juana y María la madre de Santiago (Lc 24,9-

10).

 

Recordatorio del señor Martin (1894)

 

Publicado en BT, p. 291s. Los textos del recordatorio de la muerte del

señor Martin, realizado a finales de 1894, fueron elegidos por Teresa y sus

hermanas. La estampa tiene un fina orla para enmarcar un retrato. Aunque

disponían de buenas fotografías de su padre, sus hijas prefirieron poner

una reproducción de la Santa Faz de Tours, en una identificación bien

significativa. Transcribimos los textos bíblicos en el mismo orden en que

aparecen en la imagen. Las referencias han sido añadidas por los editores.

Gn 15,1 Ego sum merces tua magna nimis (Gn ,1).

Lc 24,26 ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en

su gloria? (N.S. a los discípulos de Emaús).

Sal 30,21 Señor, escóndelo bajo el secreto de tu Faz.

Al dorso:

Sal 29,12 Cambiaste mi luto en danza me desataste el sayal y me has

vestido de fiesta (Sal XXX,12).

Is 53,11 Veo el fruto de lo que he sufrido, y mi alma se ha saciado (Isaías).

Tb 12,13 Porque eras grato al Señor, la tribulación tenía que probarte (El

ángel a Tobías).

Sb 3,5-6 ...El Señor lo recibió como sacrifico de holocausto, lo probó como

oro en el crisol y lo halló dignos de sí (Sabiduría).

Tb 13,17 Y tú te alegrarás en tus hijos, que serán bendecidos y se unirán

al Señor (Tobías XIII,17).

Pr 20,7 El justo procede sin tacha, ¡felices sus hijos después de él! (Prov.).

Sal 17,26 Con el misericordioso, Señor, tú eres misericordioso, con el fiel

tú eres fiel (Sal XVII,26).

Sal 17, Desde el cielo alargó la mano y me agarró, me sacó a 17.20.22 un

lugar espacioso, me libró porque me amaba...,porque tuve presentes sus

mandamientos y no me aparté de sus preceptos (Sal 17).

 

Album de la madre María de Gonzaga

 

(21 de junio de 1897)

Este álbum de fotografías fue ofrecido por Teresa a María de Gonzaga

para su santo. Los textos fueron caligrafiados, muchos de ellos en

caracteres góticos, por la madre Inés, pero con toda probabilidad fueron

elegidos por las dos hermanas. Esta selección (publicada en BT, pp. 292-

296) ofrece un interesante relectura bíblica de la vida carmelitana. En ella

encontramos la misma atmósfera que en el Ms C. De los cincuenta y siete

pie de fotos, treinta y cuatro son citas explícitas de la Sagrada Escritura, y

una más se inspira en ella.


 

 

 

(Enmarcando una foto de la madre Genoveva, la fundadora)

Mt 5,4 Dichosos los sufridos...

Lc 1,48 El Señor ha mirado la humillación de su esclava.

Lc 1,49 El Señor ha hecho obras grandes por mí y por medio de mí.

Gn 28,17 (Presbiterio de la capilla del Carmelo) Esta es la casa de Dios y

la puerta del cielo...

Ap 14,13 (Madre Genoveva, muerta) Dichosos lo que mueren en el Señor,

porque sus obras los acompañan. Apoc. XIV.

1 S 18 (Madre María de Gonzaga y madre Inés, priora) Y Jonatán 1-3 se

encariñó con David, y los dos hicieron un pacto. I Reyes, c. XVIII.

Sal 51,10 (Sor San Estanislao) Y yo, como verde olivo en la casa de Dios.

Sal LII,10.

Sal 49,5 (Un grupo de la comunidad, VTL 18) Congregad ante mí a todos

los que se me han consagrado, a los que sellaron mi pacto con un

sacrificio. Sal XLIV,5.

Ct 6,1 (Grupo VTL 7) Ha bajado nuestro Amado a su jardín, a los macizos

de las balsameras, a apacentarse en el jardín, a cortar azucenas. Cant.

VI,1.

Sal 83,11 (El monasterio, visto desde la huerta) Vale más un día en la casa

del Señor que mil en las tiendas de los pecadores. Sal LXXXIII,11.

Sal 64,5 (Otra vista del monasterio) Dichoso el que tú eliges, Dios mío,

para que viva en tus atrios. Sal LXIV,5.

Sal 64,5 (Claustro interior y crucifijo) Nos saciaremos de los bienes de la

casa del Señor. Sal LXIV,5.

Ct 7,13 (Patio, sala capitular, celda de Teresa) A nuestras puertas tenemos

toda clase de flores y de frutos exquisitos, y guardamos para el Amado los

frescos y los secos. Cant VII,13.

Ct 7,12 (Claustro del coro) De madrugada iremos a las viñas y veremos si

las flores han producido ya frutos. Ct VII,12.

Ez 37,13 (El cementerio de la clausura) Y cuando os saque de vuestros

sepulcros y os lleve a vuestra tierra, sabréis que yo soy el Señor. Ez.

Sal 30,3 (Grupo VTL 33) Tú eres, Señor, la roca de mi refugio, un baluarte

donde me salve. Sal XXX,3.

Sal 132,1 (Grupo VTL 19) Ved qué dulzura, qué delicia convivir los

hermanos unidos. Sal.

Sal 54,15 (Grupo VTL 16) Eres tú mi amigo y confidente, juntos vamos a la

casa de Dios. Sal LIV,15.

Lc 10,21 (Teresa novicia, VTL 5) Te bendigo, Padre, porque has escondido

las cosas del cielo a los sabios y las has revelados a los más pequeños...

Ev.

Pr 18,19 (Teresa ay Celina, VTL 26) Un hermano ayudado por su hermano

es fortaleza inaccesible. Prov.

Dn 12,3 (Teresa y María de la Trinidad, VTL 27) El que enseña a su

hermano la justicia brillará como un sol por toda la eternidad (Daniel).


 

 

Lc 12,32 (Grupo VTL 32) No temas, pequeño rebaño, porque vuestro

Padre ha tenido a bien daros su reino. Ev.

Sal 44,11 (Grupo VTL 20) Escucha, hija, mira, inclina el oído, olvida tu

pueblo y la casa paterna: prendado está el rey de tu belleza. Sal XLIV,11.

Sal 83,7 (Grupo VTL 25) Dichosos los que, al pasar por áridos valles, los

convierten en manantial y en cisterna que llenan las aguas del cielo. Sal

LXXXIII,7.

Ct 2,11 (Sor Genoveva, de novia) Ha pasado el invierno, las lluvias han

cesado. Levántate, amada mía, paloma mía, y ven a mí. Cant.

Sal 49,14 (Foto quitada) Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza y cumple

tus votos al Altísimo. Sal XLIX,14.

Ap 19,7 (Sor Genoveva, profesa) Han llegado las bodas del Cordero, su

esposa se ha engalanado. Apoc.

Sal 62,6 (Sor Genoveva y sor María de la Eucaristía, 17 de marzo de

1896) Me saciaré de manjares exquisitos y mis labios te alabarán

jubilosos. Sal LXII,6.

Jn 4,6s (María de la Eucaristía, postulante)

Saco agua de la fuente,

recordando que un día

una Samaritana

allí encontró al Amor.

Sal 26,4 (Sor Genoveva, novicia) Una cosa pido al Señor: habitar en su

casa por los días de mi vida. Sal.

Sal 15,6 (Sor Genoveva, novicia, con capa) Me ha tocado un lote hermoso,

me encanta mi heredad. Sal.

(Haciendo de recuadro al grupo VTL 32, profesión de María de la Trinidad.)

Sal 44,15 La llevan con séquito de vírgenes. Sal.

Ap 14,3 Cantaréis juntos el cántico nuevo.

Sal 88,2 (Sor Genoveva con lirios y Teresa con el rosario, VTL 37)

Cantaremos eternamente las misericordias del Señor. Sal.

Sal 30,22 (María de la Trinidad, profesa) Bendito el Señor que ha hecho

por mí prodigios de misericordia, poniéndome a salvo como en ciudad

amurallada. Sal XXX,22.

 

 

 

FIN DE ESCRITOS VARIOS


 
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