Oraciones 8 a 21
Or 8 [Oración para el abate Bellière]
J.M.J.T.
Jesús mío, te doy gracias por haber colmado uno de mis mayores deseos:
el de tener un hermano sacerdote y apóstol...
Me siento sumamente indigna de este favor; sin embargo, ya que has
querido concederle a tu pobre y humilde esposa la gracia de trabajar de
manera especial por la santificación de un alma destinada al sacerdocio, te
ofrezco por ella, muy contenta, todas<1> las oraciones y los sacrificios de
que puedo disponer; te pido, Dios mío, que no mires a lo que soy, sino a
los que debiera y quisiera ser, es decir una religiosa totalmente abrasada
en tu amor<2>.
Tú sabes, Señor, que mi única ambición es hacerte conocer y amar, y
ahora mi deseo se va convertir en realidad. Yo no puedo hacer más que
orar y sufrir, pero el alma a la que te has dignado unirme con los lazos de
la caridad irá a combatir a la llanura para conquistarte corazones, mientras
yo, en la montaña del Carmelo, te pediré que le des la victoria.
Divino Jesús, escucha la oración que te dirijo por el que quiere ser tu
misionero, guárdale en medio de los peligros del mundo<3>, y hazle sentir
cada día más la vanidad y la nada de las cosas pasajeras y la dicha de
saber despreciarlas por tu amor. Que su sublime apostolado se ejerza ya
desde ahora sobre los que lo rodean, y que sea un apóstol digno de tu
Sagrado Corazón<4>...
¡María, dulce Reina del Carmelo!, a ti te confío el alma de este futuro
sacerdote cuya indigna hermanita soy. Enséñale ya desde ahora con
cuánto amor tocabas tú al divino Niño Jesús y lo envolvías en pañales<5>,
para que él pueda un día subir al altar santo y llevar en sus manos al Rey
de los cielos.
Te pido también que lo guardes siempre a la sombra de tu manto virginal,
hasta el momento feliz en que, dejando este valle de lágrimas<5>, puede
contemplar tu esplendor y gozar por toda la eternidad de los frutos de su
glorioso apostolado...
Teresa del Niño Jesús
rel. carm. ind.
NOTAS Or 8 - ORACIÓN PARA EL ABATE BELLIÈRE
Doc.: autógrafo. - Fecha.: entre el 17 y el 21 de octubre de 1895. -
Compuesto para: Mauricio Bellière, seminarista. - Publ.: HA 53, pp. s.
Teresa compuso esta oración de manera espontánea, dedicándosela a su
nuevo hermano espiritual,que le había encomendado la madre Inés en
octubre de 1895 (cf Ms C 31vº s). Esta adjuntó la oración de Teresa a su
respuesta afirmativa al seminarista.
<1> El subrayado de «todas» responde a la petición del seminarista. Para
entender adecuadamente el sentido de esta ofrenda exclusiva, véase el
relato de Teresa, Ms C 33vº.
<2> Esta es la oración que Teresa pedirá a su hermano que haga por ella,
cf Cta 220.
<3> Los del cuartel sobre todo, cuando las «huellas de una vida ligera» aún
no se han borrado de la mente del joven, como acaba de escribirlo.
<4> Una devoción predilecta de M. Bellière, que añade tras su firma:
«Guardia de Honor del Sagrado Corazón».
<5> Reminiscencia de la oración de Teresa Durnerin, cf Cta 101 y RP 2,
nota 25.
<6> Reminiscencia de la Salve Regina.
Or 9 [Oración de Celina y de Teresa]
»Os aseguro que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para
pedir algo, mi Padre del cielo se lo concederá. Porque donde dos o tres
están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».
San Mateo, c. 18, vv. 19-20.
Dios mío, te pedimos que tus dos lirios nunca estén separados en la tierra
<1>. Que juntas<2> os consuelen del poco amor que encuentras en este
valle de lágrimas, y que por toda la eternidad sus corolas brillen con un
mismo resplandor y derramen el mismo perfume cuando se inclinen hacia
ti.
Celina y Teresa
Recuerdo de la noche de Navidad de 1895
Or 9 - ORACIÓN DE CELINA Y DE TERESA
Doc.: autógrafo. - Fecha: Navidad de 1895. - Compuesto para: sor
Genoveva. - Publ.: Lettres 1948, p. 305.
Es texto se encuentra al dorso de una estampa con orla de encaje que
representa a un Niño Jesús segando lirios; debajo del grabado, este texto
impreso: «Dichoso el lirio que llegue sin mancha a la hora de la siega, su
blancura brillará eternamente en el paraíso». Bajo dos lirios segados se
lee: «Teresa» y «Celina», de mano de sor Genoveva (después del
30/9/1897). Esta estampa iba a ser colocada en la sandalia de la novicia la
noche de Navidad. Este gesto tan sencillo quiere subrayar que Teresa está
presente y vigilante en su afecto fraternal en medio de las dificultades que
sor Genoveva está encontrando para ser admitida a la profesión; cf
Prières, pp. 110-111.
<1> Recordemos el pensamiento de Teresa a este respecto en Ms A 82rº y
CA 16.7.2.
<2> Esta palabra es el centro de la oración, ya que traduce la intimidad de
las dos hermanas, especialmente en los últimos ocho años; cf CG, p. 223 y
1364; Ms A 47vº y Ms C 8vº. Para el símbolo de la flor, cf Cta 134.
Or 10 [Ofrenda del día]
Dios mío, te ofrezco todas las acciones que hoy realice por las intenciones
<1> del Sagrado Corazón y para su gloria. Quiero santificar los latidos de mi
corazón, mis pensamiento y mis obras más sencillas uniéndolo todo a sus
méritos infinitos, y reparar mis faltas arrojándolas al horno ardiente de su
amor misericordioso<2>.
Dios mío, te pido para mí y para todos mis seres queridos la gracia de
cumplir con toda perfección tu voluntad y aceptar por tu amor las alegrías y
lo sufrimientos de esta vida pasajera, para que un día podamos reunirnos
en el cielo por toda la eternidad. Amén.
NOTAS Or 10 - OFRENDA DEL DÍA
Doc.: copia MSC. - Fecha: 1895 (?). - Compuesta para: Edith de Mesmay.
- Publ.: NS 1927, p. 212s.
Esta oración fue compuesta «para una persona del mundo», Edith de
Mesmay (1860-1927), que nació en La Porte de Sainte Gemme, amiga
predilecta de María Martin en el internado de la Visitación de Le Mans. Se
puede tener por seguro que María del Sagrado Corazón pidió a Teresa
esta oración para su amiga Edith. Como antiguas alumnas de la Visitación,
las dos tenían en común una gran devoción al Sagrado Corazón.
<1> No se debe excluir que Teresa utilice un matiz entre orar «a intención
de alguien», es decir, en favor de ese persona (Cta 226) y orar «por las
intenciones « de alguien, es decir con ella, identificándose con sus
preocupaciones y sus ilusiones, como en el caso presente. Los libros de
oraciones de esa época recogen un buen número de fórmulas de ofrenda
de día en unión al Sagrado Corazón.
<2> Un eco del Acto de Ofrenda (Or 6). Las semejanzas de las expresión
permiten proponer la fecha del segundo semestre de 1895 para esta Or
10.
Or 11 Que yo me parezca a ti
Haz que yo me parezca a ti
(Viñeta
de la
Santa Faz
de Tours)
¡Jesús...!
(que significa)
¡Haz que yo me parezca a ti, Jesús...!
NOTAS Or 11 - QUE YO ME PAREZCA A TI
Doc.: autógrafo. - Fecha: 1896 (?). - Publ.: DE, p, 517.
Pergamino (7/4'2 cm.) plegado a la mitad. En el interior, al lado izquierdo,
una viñeta de la Santa Faz de Tours. Texto: sobre la viñeta: «Haz que yo
me parezca a ti»; debajo: «¡Jesús...!». En el sobre en que se conserva,
Celina escribió tardíamente a lápiz: «Pergamino que Sta. Teresa del N. J.
llevaba, con otras oraciones, en una bolsita prendida sobre el pecho».
Teresa expresó muchas veces los deseos que le inspiraba la
contemplación de la Santa Faz (cf CA 5.8.9). Lo cantó en una de sus
poesías: «Mi cielo en la tierra» (P 12). Y lo repitió en sus oraciones
apasionadas (Or 12 y 16). Aquí lo resume todo en un grito de amor:
aspiración a la transformación perfecta en su Amado, a la configuración
con Jesús en su Pasión. Tenemos aquí algo así como la oración
intemporal y fundamental de «Teresa de la Santa Faz» (sobre la
«semejanza», cf Prières, p. 117).
Or 12 Consagración a la Santa Faz
Escóndeme, Señor, en el secreto de tu Rostro...
Sor C. Genoveva de Sta. T. - María de la Santa Faz.
Sor L. J. María de la Trinidad y de la Santa Faz.
Sor María F. T. del N. Jesús y de la Santa Faz<1>.
»Un poquito de este puro amor más provecho hace a la Iglesia que todas
esas obras juntas»<2>. «Pro eso es gran negocio ejercitar mucho el amor,
para que, comsumándose aquí el alma, no se detenga mucho acá o allá
sin verle cara a cara»<3>...
Consagración a la Santa Faz
¡Oh Faz adorable de Jesús!, ya que has querido elegir nuestras almas de
manera especial para entregarte a ellas, venimos a consagrarlas a ti... Nos
parece, Jesús, oír que nos dices: «Abridme, hermanas mías, esposas mías
queridísimas, que tengo la Faz cubierta de rocío y los cabellos del relente
de la noche». Nuestras almas comprenden tu lenguaje de amor, nosotras
queremos enjugar tu dulce Faz y consolarte del olvido de los malvados. A
sus ojos, tú estás todavía escondido, te consideran como objeto de
desprecio...
¡Oh Faz más bella que los lirios y las rosas de primavera<4>, tú no estás
escondida a nuestros ojos... Las lágrimas que velan tu mirada divina nos
parecen diamantes preciosos que queremos recoger para con su valor
infinito comprar las almas de nuestros hermanos.
De tu boca adorada hemos escuchado la amorosa queja. Y sabiendo que
la sed<5> que te consume es una sed de amor, quisiéramos, para poder
apagártela, poseer un amor infinito... Esposo amadísimo de nuestras
almas, si tuviésemos el amor de todos los corazones, todo ese amor sería
para ti... Pues bien, danos tu ese amor y ven a apagar tu sed en tus pobres
esposas...
Almas, Señor, tenemos necesidad de almas<6>..., sobre todo de almas de
apóstoles y de mártires, para que gracias a ellas podamos iluminar con tu
Amor a la multitud de los pobres pecadores.
¡Oh Faz adorable, lograremos alcanzar de ti esta gracia!
Olvidándonos de que estamos desterradas junto a los canales de
Babilonia, te cantaremos al oído las más dulces melodías, y como tú eres
la verdadera, la única Patria de nuestros corazones, esos nuestros cantos
no serán cantados en tierra extranjera.
¡Oh Faz adorada de jesús!, mientras esperamos en día eterno en que
contemplaremos tu gloria infinita, nuestro único deseo es hechizar tus
divinos ojos escondiendo también nosotras nuestro rostro para nadie aquí
en la tierra pueda reconocernos...
Tu mirada velada: he ahí nuestro cielo<7>, Jesús.
Firmado:
T. del N. Jesús y de la Santa Faz
M. de la Trinidad y de la Santa Faz
G de Sta. T. María de la Santa Faz
NOTAS Or 12 - CONSAGRACIÓN A LA SANTA FAZ
Doc.: autógrafo. - Fecha: 6 de agosto de 1896. - Compuesto para: ella
misma, sor Genoveva y sor María de la Trinidad. - Publ.: HA 98, pp. 160-
161, sin el rº; para éste último: Mss I, pp. 20s. - Las palabra en cursiva
fueron escritas por Teresa con tinta roja.
Esta oración fue compuesta para el 6 de agosto, fiesta de la
Transfiguración. Teresa eligió esta fecha para consagrarse solemnemente
a la «Faz adorable de Jesús» junto con sus compañeras de noviciado que
llevaban el nombre «de la Santa Faz». Una primera versión, con
importantes variantes aparece reproducida en Prières, pp. 124s. - La
oración está escrita al dorso de un cartoncito de 13 por 9 cm. En el
anverso, una reproducción de la Santa Faz de Tours, rodeada de tres
medallones ovales dispuestos en semi-corona, y dentro de ellos las
fotografías de las firmantes cuyos nombres se reproducen.
<1> Teresa pone las iniciales de los nombres de pila de cada una de ellas:
«C» para sor Genoveva (Celina); «L. J.» (Luisa Josefina) para María de la
Trinidad; «María F.» (María Francisca) para sí misma. Sor Genoveva de
Santa Teresa se llamaba originariamente «María de la Santa Faz» (cf Cta
174), y sor María de la Trinidad «María Inés de la Santa Faz» (cf PN 11 y
12). Esta última tenía desde la infancia una marcada devoción a la Santa
Faz. Teresa fue la primera carmelita de Lisieux que llevó el «título de
nobleza» (cf Cta 118) «de la Santa Faz», así como también el «del Niño
Jesús».
<2> SAN JUAN DE LA CRUZ, Cántico Espiritual, B, 29,1. Es la primera vez
que esta cita aparece en los Escritos. Se repetirá en Ms B 4vº; Cta 221 y
245.
<3> ID., Llama de amor viva, canción 1, n. 28. (Teresa señalará este pasaje
con una cruz a lápiz, ya en la enfermería, en 1897; cf UC, pp. 419-420).
Hay que hacer notar que si Teresa no cita estas palabras del Santo hasta
1896-1897, sí las está viviendo ya desde hace años; cf CA 27.7.5.
<4> Teresa se inspira aquí en las Letanías de la Santa Faz: «¡Oh Faz
adorable, más fresca que las rosas de primavera!».
<5> Este versículo (Jn 19,28) está en el origen del ardor apostólico de
Teresa; cf Ms A 45vº, 46vº. Algunas semanas más tarde, en el Manuscrito
B (8/9/96), esta dimensión apostólica se expresará en su dimensión
universal. Cf también P 20+.
<6> La mayor parte de los libros de oraciones de Tours proponen un «Grito
de amor» en el que se lee: «¡Almas! ¡Almas! ¡Tenemos necesidad de
almas!».
<7> Este final es como un eco de P 12: Mi cielo en la tierra (12 de agosto de
1895) y de P 21: Mi cielo (7 de junio de 1896); entre estas dos poesías se
sitúa la entrada de Teresa en la noche de la fe.
Or 13 «Padre eterno, tu Hijo único»
Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo concederá...
Padre eterno<1>, tu Hijo único, el dulce Niño Jesús, es mío, porque tú me
lo diste<2>. Te ofrezco los méritos infinitos de su divina infancia, y te pido
en su nombre que llames a las alegrías del cielo a innumerables falanges
de niñitos que sigan eternamente al divino Cordero.
NOTAS Or 13 a 16
Doc.: autógrafo. - Fecha: verano (?) de 1896. - Publ.: HA 07, p. 305 (Ora
13 y 15); HA 98, p. 260 (Ora 14 y 16).
Por exigencias del análisis, hemos separado estas cuatro oraciones (13 a
16) que Teresa había reunido en una misma estampa de su breviario. Para
ella, se trata de algo así como un carnet de identidad que resume su
nombre religioso. Las compuso para sí misma, sin duda durante el verano
de 1896. En el dorso de la cartulina (8'6/12'8cm) está pegada una imagen
del Jesús adolescente (4'9/6'5); en los dos ángulos superiores se
encuentra el texto del la Ora 13; abajo, el texto de Or 14. Al dorso, una
imagen de la Santa Faz (3'1/4'4) idéntica a la de Or 12. Arriba, en los
márgenes, el texto de Or 15; abajo, el texto de Or 16.
NOTAS Or 13 - PADRE ETERNO, TU HIJO ÚNICO
<1> Este calificativo es excepcional en Teresa (aquí y en Or 15); escribe
más bien «Padre celestial» (Cta 107 y 247; Ms C 34rº/vº), «Padre santo»
(Ms C 34vº), «Padre misericordioso» (Cta 220).
<2> Podemos pensar en san Juan de la Cruz y su Oración del alma
enamorada: «Míos son los cielos y mía es la tierra (...) Cristo es mío y todo
para mí». Escuchamos también un eco del Acto de Ofrenda, que Teresa
repita «con mucha frecuencia». Cf también Cta 137.
Or 14 [Al Niño Jesús]
Yo soy Jesús de Teresa<1>
¡Niñito Jesús<2>!, mi único tesoro, yo me abandono a tus divinos
caprichos, y no quiero otra alegría que la hacerte sonreír. Imprime en mí tu
gracia<3> y tus virtudes infantiles<4>, para que en el día de mi nacimiento
para el cielo<5> los ángeles y los santos reconozcan a mí a tu pequeña
esposa,
Teresa del Niño Jesús
NOTAS Or 14 - AL NIÑO JESÚS
<1> Es la respuesta del «niño» que un día encontró Teresa de Avila en un
claustro; cf OTILIO RODRIGUEZ, Leyenda áurea teresiana, Madrid,
Espiritualidad, 1970, p. 2.
<2> Teresa tiene ante los ojos un Niño Jesús de uno doce años. Con el
dedo índice izquierdo muestra su corazón y con el derecho apunta hacia el
cielo; este detalle conmueve a Teresa en plena prueba de la fe. Lo seguirá
teniendo ante los ojos en la enfermería; cf CA 25.7.4.
<3> Expresión sacada del Cántico espiritual: «Cuando tú me mirabas, / su
gracia en mí tus ojos imprimían...» Es sabido cuánto le gustaban a Teresa
estas estrofas (canciones 32, 33 y 36). Una vez más hay que señalar la
gran importancia de san Juan de la Cruz en el itinerario espiritual de
Teresa en este verano de 1896. Es ésta, en efecto, la cuarta vez que se
inspira en los pensamientos del Santo para actualizar imágenes del
breviario: Glosa a lo divino (P 19); Cta 188, estampa con una imagen del
Santo y varios pensamientos de él al dorso; la Consagración a la Santa
Faz (Or 12); y este registro.
<4> Tenemos que recordar que no se trata de ninguna clase de
amaneramiento, sino de esas «humilde virtudes» (PN 35,3) contrarias a la
virtud orgullosa proclamada por Lucifer poco antes (RP 7, El triunfo de la
humildad). Este texto -la Or 14- ocupa, entre las Oraciones, el lugar del
«niñito», o el del pajarillo» del Ms B, casi contemporáneo de aquél. Cf P 8,
nota 4.
<5> Es el «dies natalis» del Martirologio, cuya lectura en francés Teresa
escuchaba todas las noches en el refectorio. Y es éste el único lugar
donde habla de su muerte en estos términos.
Or 15 «Padre eterno, ya que me has dado»
»Así como en un reino con la efigie del príncipe se obtiene todo lo que se
desea, así también con la moneda preciosa de mi santa humanidad, que
es mi Faz adorable, obtendréis cuanto queráis<1>».
(N.S. a sor María de San Pedro)
Padre eterno, ya que me has dado por herencia la Faz adorable de tu
divino Hijo, yo te la ofrezco, y te pido, a cambio de esta Moneda
infinitamente preciosa, que olvides las ingratitudes de las almas que se
han consagrado a ti y que perdones a los pobres pecadores.
NOTAS Or 15 - PADRE NUESTRO, YA QUE ME HAS DADO
<1> Transcripción simplificada de unas palabras interiores que escuchó sor
María de San Pedro (el 28/10/1845), citadas en su Vie, p. 234, y que se
convirtieron en la séptimo de las «Promesas de Nuestro Señor» a quien
honrare su Santa Faz. Varias de las expresiones que utiliza Teresa en este
registro de su Breviario provienen de esta fuente («Padre eterno»,
imprimir... su divina semejanza»).
Or 16 [A la Santa Faz]
Yo soy Jesús de Teresa<1>
¡Oh Faz adorable de Jesús, única Hermosura que cautiva mi corazón!,
dígnate imprimir en mí tu divina semejanza, para que no puedas mirar el
alma de tu humilde esposa sin contemplarte a ti mismo<2>.
¡Oh Amado mío!, yo acepto, por tu amor, no ver aquí abajo la dulzura de tu
mirada ni sentir<3> el inefable beso de tu boca; pero te pido que me
abrases en tu amor, a fin de que me consuma rápidamente<4> y haga
aparecer pronto ante tu presencia a
Teresa de la Santa Faz
NOTAS Or 16 - A LA SANTA FAZ
<1> Teresa se apropia audazmente y hace una transposición de la palabra
que atañe a Jesús niño. Y de la anécdota pasa al misterio del nombre,
poniendo a la par las dos expresiones que forman su apellido: Teresa del
Niño Jesús y de la Santa Faz.
<2> Encontramos de nuevo el Cántico Espiritual, canción 36, explicación del
v. 2: «Que da tal manera esté yo transformada en tu hermosura, que,
siendo semejante en hermosura, nos veamos entrambos en tu hermosura,
teniendo ya tu misma hermosura...» (CB 36,5).
<3> «No ver ... ni sentir»: actitud fundamental en Teresa, que se acentúa
todavía más con la prueba de Pascua de 1896. «Por amor» acepta verse
privada de las manifestaciones sensibles del amor.
<4> Expresión inspirada en san Juan de la Cruz, quien escribe no obstante:
«consumiéndose rápidamente» (cf Or 12).
Or 17 «Señor Dios de los ejércitos»
Oración inspirada por una estampa
que representa a la Venerable Juana de Arco
Señor Dios de los ejércitos, que nos dijiste en el Evangelio: «No he venido
a sembrar paz, sino espadas»<1>, ármame para la lucha. Ardo en deseos
de combatir por tu gloria, pero te pido que fortalezcas mi valor... Así podré
exclamar con el santo rey David: «Tú solo, Señor, eres mi escudo, tú
adiestras mis manos para el combate...»
¡Amado mío!, sé muy bien a qué combate me tienes destinada, y que no
es en los campos de batalla<2> donde tendré que luchar...Yo soy
prisionera de tu amor, voluntariamente he remachado la cadena que me
une a ti y que me separa para siempre del mundo que tú maldijiste<3>... Mi
espada no es otra que el Amor; con ella arrojaré del reino al extranjero y te
haré proclamar Rey de las almas<4> que no quieren someterse a tu divino
poder.
Es cierto, Señor, que no necesitas de un instrumento tan débil como yo;
pero, como dijo Juana, tu virginal y valiente esposa: «Para que Dios dé la
victoria, hay que luchar»<5>. Pues bien, Jesús mío, yo lucharé por tu amor
hasta la tarde de mi vida<6>. Puesto que tú no has querido gozar de
descanso en la tierra, yo quiero seguir tu ejemplo, esperando que así se
realice en mí aquella promesa que salió de tus divinos labios: «El que
quiera servirme, que me siga, y donde esté yo allí estará también mi
servidor, y mi Padre lo honrará».
Estar contigo, estar en ti, ése es mi único deseo...La certeza que tú me das
de que esto se realizará me hace soportar el destierro, a la espera del día
radiante del cara a cara eterno...
Ora 17 - SEÑOR DIOS DE LOS EJÉRCITOS
Doc.: CE II, 175rº/vº. - Fecha: 1896-1897. - Publ.: HA 07, pp. 306-307
(retocada); Prières 1988, p. 50s.
La crítica interna permite fechar esta oración durante el invierno de 1896-
1897 (cf Prières, pp. 133s). Durante este invierno, la tuberculosis avanza y
va minando las fuerzas de Teresa que presiente cercana su muerte.
Además, la atormentan las tentaciones contra la fe. En esta lucha solitaria,
vuelve los ojos hacia Juana de Arco. ¿A qué estampa de Juana de Arco se
refiere el título (que no es de Teresa, sino de la copia de los Procesos)?
Las palabras «prisionera» y cadena» inclinarían a pensar que se trata de
VTL nº 13, Juana (= Teresa) en la prisión.
<1> Cf BT, pp. 164s. El texto repetirá más adelante. «Mi espada». Sobre
esta imagen, puede verse el fascículo Mes Armes (1895), pp. 102 y 121s.
<2> Cf Ms B 2vº y Cta 224. La palabra «batalla» aparece 13 veces en los
Escritos, y se repite sobre todo en 1896-1897 (nueve veces).
<3> Unica vez que esta expresión aparece en la pluma de Teresa. Se trata
del «mundo» en sentido joánico (cf Jn 17).
<4> La misma idea en Cta 224, donde Teresa hace una transposición
explícita de la misión de Juana.
<5> Réplica histórica de Juana a los jueces durante su proceso.
<6> Cf la afirmación fuerte de Teresa en CA 9.8.1.
Or 18 Santos Inocentes y San Sebastián
¡Santos Inocentes<1>, que mi palma y mi corona se parezcan a las
vuestras!
¡San Sebastián<2>, alcánzame tu amor y tu valor, para que yo pueda
combatir como tú por la gloria de Dios...!
Glorioso soldado de Cristo<3>, tú que peleaste victoriosamente por la gloria
del Dios de los ejércitos y que alcanzaste la palma y la corona del martirio,
escucha mi secreto<4>: «Como el angelical Tarsicio<5>, yo también llevo al
Señor». No soy más que una niña, y sin embargo tengo que luchar
continuamente para conservar el Tesoro inestimable que se esconde en mi
alma...... Con frecuencia debo enrojecer con la sangre de mi corazón<6> la
arena del combate...
¡Poderoso guerrero!, sé tú mi protector, sosténme con tu brazo victorioso y
no temeré a las fuerzas enemigas. Con tu ayuda, lucharé hasta la tarde de
la vida. Entonces me presentarás a Jesús, y recibiré de su mano la palma
que tú me ayudaste a conquistar...
Or 18 – SANTOS INOCENTES Y SAN SEBASTIÁN
Doc.: autógrafo. - Fecha: finales de 1896-comienzos de 1897 (?).
Compuesto para: sor Genoveva. - Publ.: NV 1927, pp. 213s e HA 53, pp.
258s.
Estampa con orla de encaje (11'9/8'2 cm) que representa a un soldado
(«San Sebastián») prestando auxilio a Tarsicio, y dos angelitos («los
santos Inocentes») que presentan la palma y la corona. Arriba, se puede
ver un copón con una hostia resplandeciente y estos dos versos en el
grabado: «A este soldado valiente, cuyo corazón conoce, / dice el niño su
secreto: 'Llevo al Señor'». Esta oración fue compuesta para sor Genoveva
(tal vez para el primer aniversario de su profesión, el 24 de febrero de
1897).
<1> Sobre este tema, cf RP 2,2rº; RP 6,5rº y 9rº; Cta 182; P 28
(28/12/1896).
<2> Este santo tan popular es uno de los héroes de Fabiola, obra muy leída
en los Buissonnets. A partir de 1893, la madre Inés comparaba a Celina
con san Sebastián (a quien esta última tenía especial devoción). Teresa
incluye a este guerrero en el cortejo de honor de la profesión de Celina
(Cta 182). Ya en su lecho de muerte, el 20 de enero de 1959 (día de la
fiesta del santo), sor Genoveva cantará una vez más: «¡Oh gran san
Sebastián, a quien Dios no niega nada!».
<3> Cf P 31,5, compuesta en enero de 1897.
<4> Teresa retoma por su cuenta el texto impreso en el anverso de la
estampa.
<5> Adolescente de la iglesia de Roma que murió mártir (hacia el 225)
mientras llevaba la eucaristía en secreto a los cristianos presos: al tropezar
con unos paganos, se negó a entregársela y fue asesinado.
<6> Cf P36,23. En la estampa Teresa pintó más sangre de la que había en
el modelo. Toda esa frase tiene un alcance autobiográfico: también Teresa
lucha «hasta la sangre» contra la tentación; cf Or 19.
Or 19 [Acto de fe]
Dios mío, con la ayuda de tu gracia estoy dispuesta a derramar toda mi
sangre por profesar mi fe
(Otra lectura: por todos y cada uno de los artículos del Símbolo).
NOTAS Or 19 - ACTO DE FE
Doc.: autógrafo. - Fecha: junio-julio (?) 1897. - Publ.: Le Triomphe de
l'Humilité, p. 114.
Fecha propuesta de acuerdo a la caligrafía y al contenido. El original de
esta oración, escrita a lápiz, se encuentra en un trozo del margen de una
carta (2/9 cm. aproximadamente) , rasgado de manera irregular.
Desde Pascua de 1896, la fe de Teresa en la vida eterna está sometida a
una dura prueba. Durante los ejercicios espirituales del mes de octubre de
1896, se abre con el P. Godofredo Madelaine, quien le aconseja escribir el
Credo y llevarlo sobre su pecho. Entonces, Teresa escribe, con su propia
sangre, el Símbolo de los Apóstoles y lo pega al final de su evangelio.
En 1897, las tinieblas se hacen más espesas. El 9 de junio, escribe: «Creo
que he hecho más actos de fe de un año a esta parte que en toda mi vida.
Cada vez que se presenta el combate (...), corro hacia Jesús y le digo que
estoy dispuesta a derramar hasta la última gota de mi sangre por confesar
que existe un cielo» s C 7rº). Cf también CA 7.8.4 y UC, p. 449. Cf Prières,
p. 142.
La madre Inés manifestó a sor Luisa de Jesús (carmelita de Lisieux desde
1919 hasta 1982) que Teresa se sentía en ocasiones asaltada con tal
violencia por el espíritu de blasfemia, que se mordía con fuerza los labios
para no proferir las palabras blasfemas que muy a su pesar le venían a la
mente (tradición oral, DCL).
Or 20 Oración para alcanzar la humildad
16 de julio de 1897
¡Jesús!
Jesús, cuando eras peregrino en nuestra tierra, tú nos dijiste: «Aprended
de mí, que soy manso y humilde de corazón<1>, y vuestra alma encontrará
descanso». Sí, poderoso Monarca de los cielos, mi alma encuentra en ti su
descanso al ver cómo, revestido de la forma y de la naturaleza de esclavo,
te rebajas hasta lavar los pies a tus apóstoles. Entonces me acuerdo de
aquellas palabras que pronunciaste para enseñarme a practicar la
humildad: «Os he dado ejemplo para que lo que he hecho con vosotros,
vosotros también lo hagáis. El discípulo no es más que su maestro...
Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica». Yo
comprendo, Señor, estas palabras salidas de tu corazón manso y humilde,
y quiero practicarlas con la ayuda de tu gracia.
Quiero abajarme con humildad y someter mi voluntad a la de mis
hermanas, sin contradecirlas en nada y sin andar averiguando si tienen
derecho o no a mandarme<2>. Nadie, Amor mío, tenía ese derecho sobre
ti, y sin embargo obedeciste, no sólo a la Virgen Santísima y a san José,
sino hasta a tus mismos verdugos. Y ahora te veo colmar en la hostia la
medida de tus anonadamientos<3>. ¡Qué humildad la tuya, Rey de la
gloria, al someterte a todos tus sacerdotes, sin hacer alguna distinción
entre los que te amen y los que, por desgracia, son tibios o fríos en tu
servicio...! A su llamada, tú bajas del cielo; pueden adelantar o retrasar la
hora del santo sacrificio, que tú estás siempre pronto a su voz...
¡Qué manso y humilde de corazón me pareces, Amor mío, bajo el velo de
la blanca hostia! Para enseñarme la humildad, ya no puedes abajarte más.
Por eso, para responder a tu amor, yo también quiero desear que mis
hermanas me pongan siempre en el último lugar y compartir tus
humillaciones, para «tener parte contigo» en el reino de los cielos.
Pero tú, Señor, conoces mi debilidad. Cada mañana tomo la resolución de
practicar la humildad, y por la noche reconozco que he vuelto a cometer
muchas faltas de orgullo. Al ver esto, me tienta el desaliento, pero sé que
el desaliento es también una forma de orgullo. Por eso, quiero, Dios mío,
fundar mi esperanza sólo en ti. Ya que tú lo puedes todo, haz que nazca
en mi alma la virtud<4> que deseo. Para alcanzar esta gracia de tu infinita
misericordia, te repetiré muchas veces: «¡Jesús manso y humilde de
corazón, haz mi corazón semejante al tuyo!»
NOTAS Or 20 - ORACIÓN PARA ALCANZAR LA HUMILDAD
Doc.: CE II, 181vº/183rº. - Fecha: 16 de julio de 1897. - Compuesta para:
sor Marta. - Public.: HA 07, pp. 307-308 (retocada); Prières 1988, p. 53.
Esta oración fue compuesta para sor Marta de Jesús, con ocasión de sus
treinta años, el 17 de julio de 1897 (confirmado por la Cta 256). La
condición de conversa de esta última la expone a que cualquiera de las
hermanas le mande lo que sea, y su espíritu de contradicción le hace difícil
la obediencia. Por eso Teresa la invita a mirar a «Jesús, manso y humilde
de corazón». En esa época, Teresa no usa ya otro lenguaje con las
novicias, María de la Trinidad (Cta 264), María de la Eucaristía (UC, p.
698) y sobre todo sor Genoveva (Cta 243).
<1> Esta frase, que se repite por tres veces en la oración, ayudaba a vivir a
Teresa, especialmente en las últimas semanas (Cf CA 15.5.3).
<2> Im II,49,7 y CSG, p. 118.
<3> Unica vez que se emplea esta palabra en los Escritos.
<4> Cf CA 6.8.8 y 7.8.4.
Or 21 «Si yo fuese la Reina del cielo»
¡¡¡María, si yo fuese la Reina del cielo y tú fueras Teresa, quisiera ser
Teresa para que tu fueses la Reina del cielo...!!!
8 de septiembre de 1897.
NOTAS Or 21 - SI YO FUERA LA REINA DEL CIELO
Doc.: autógrafo. - Fecha: 8 de septiembre de 1897. - Publ.: fuera de texto,
HA 07, pp. 48-49 (facsímil retocado) ; Lettres 1948, pp. 438s.
Este 8 de septiembre es un día de calma momentánea y de tranquilidad
para Teresa, enferma; cf CA 8.9. Pide «volver a ver la imagen de Nuestra
Señora de las Victorias, a la que había pegado la florecita que le dio (su)
padre cuando le permitió entrar en el Carmelo» (sor Genoveva, PO, p.
309). Fue en esa ocasión cuando escribió al dorso, con mano temblorosa,
esta última Oración: «Fueron las últimas líneas que escribió en la tierra».
Esta Or 21, un poco alambicada a primera vista, y por tanto sorprendente
en Teresa, ha sido considerada como inspirada en estas palabras
atribuidas comúnmente a san Agustín: «Señor, mi alma se alegra
inmensamente cuando piensa que eres Dios; pero si, por un imposible,
pudiera darse que Agustín fuese Dios y que tú fueses Agustín, preferiría
que tú fueses Dios a que lo fuese Agustín». Esta anécdota la cuenta el P.
Ribadeneira en la Vie des saints et fêtes de toutte l'année. Había
costumbre de leer esta Vie des saints en el refectorio, en tiempos de
Teresa. Es probable que la madre Inés le haya vuelto a leer algo en la
enfermería para la fiesta de san Agustín, el 28 de agosto. Por otra parte,
esta Or 21 evoca una idea que le gustaba mucho a Teresa: «Querida
Virgen Santísima, me parece que yo soy más dichosa que tú, porque yo te
tengo a ti por Madre, mientras que tú no tienes a una Santísima Virgen a
quien amar» (Cta 137, del 19 de octubre de 1892, idea que se repite de
otra forma en CA 11.8.4). Hay ahí una especie de cambio de identidad,
expresado en un grito de amor.
FIN DE LAS ORACIONES